Hoy tenía intención de escribir sobre la elocuencia, una de las habilidades personales de necesario desarrollo para aumentar la eficacia de nuestra comunicación. Pero mejor en otra ocasión, porque lo ocurrido la noche del sábado me ha obligado a compartir con vosotros un par de reflexiones. Ideas que tienen que ver con el relato social que, parece, quiere imponerse.
Por si no nos queremos dar cuenta de que estamos ante un tiempo nuevo, ya se ocupan de recordárnoslo trágicamente cada poco los terroristas que matan en nombre de Alá.
En casa, el nuevo tiempo, al parecer, es que también el Madrid prescinda de símbolos patrios en sus celebraciones (no me creo que sea casual).
El nuevo tiempo parece que implica un relato en la comunicación pública que no nos debiera ser desconocido si repasáramos la historia.
Reducir al máximo las expresiones y los símbolos comunes, citando de perfil conceptos rotundos como España o Nación y movernos más en correcciones como "estado" sin ninguna exhibición simbólica que pueda ofender a nuestros vecinos, nos dirigen irremediablemente a la convivencia bajo el yugo de lo políticamente correcto, dirigido, eso sí, por manos cesaristas que mecen cunas de nuevos totalitarismos disfrazados de falsas democracias. Serán nuevos tiempos pero no son nuevas situaciones.
Lo advirtió en 2004 el Pontífice Juan Pablo II: "Europa no solamente no debe eliminar sus raíces cristianas, sino que debe redescribirlas. Estas raíces cristianas darán respuesta a los desafíos del tercer milenio: paz, diálogo intercultural e interreligioso, protección de la Creación".
Sin embargo el relato impuesto no acompaña; ni con las políticas públicas, ni con las políticas informativas, ni siquiera a la hora de condenar por parte de algunos dirigentes de forma contundente los execrables actos de terrorismo.
Aquí ya sabemos lo que pasa.
Todo lo que sea horadar, minimizar y arrinconar la cultura milenaria que ha construido Europa es espacio que ofrecemos gratuitamente a la "nueva invasión islámica",
El buenismo sin control ayudará a la aspiración de esta nueva invasión que ora comete un atentado en el corazón de Londres, ora oblliga a retirar la cruz de la corona del escudo del Real Madrid.
Si permitimos que el relato dominante siga siendo el que nos desprovee de identidad, nuestros nietos rezarán en sótanos y el escudo del Madrid lucirá una coqueta media luna. Al tiempo.
domingo, 4 de junio de 2017
domingo, 21 de mayo de 2017
No me gustan las "primarias"
Como sabéis, no soy politólogo. Lo mío es la consultoría de comunicación (política y empresarial) y los entrenamientos de oratoria. Pero, lo cierto, es que se me hace muy difícil no aprovechar este espacio para hablar de las primarias, aunque sea como un ciudadano de a pie.
Mucho se ha escrito (y se seguirá escribiendo) sobre las "primarias" ese sistema de designación de líderes y candidatos que, como dijo en su día la hoy derrotada Susana Díaz, ha llegado para quedarse.
El nuevo tiempo político se mueve, como el resto de valores sociales, culturales, morales y religiosos, en esa resaca que nos ha dejado la marea del relativismo que lleva inundando occidente desde hace décadas; para entendernos, lo que se denomina "políticamente correcto".
No pretendo analizar las ventajas y desventajas de este sistema. Ya han escrito muchos colegas sobre ello. Simplemente quiero dejaros mi reflexión y mi opinión (si os interesa) sobre estas primarias que creo están desdibujadas desde que volvieron en etapa democrática. Un viejo profesor de Derecho Administrativo, Gaspar Ariño, nos decía que no había problema en copiar, siempre que copiáramos a los mejores...
No me gustan las primarias. No creo, sinceramente, que democraticen la vida de los partidos políticos. ¿Acaso las diferentes familias, aparatos o corrientes en ellos no ponen en marcha sus maquinarias (triquiñuelas censales incluidas) de tal forma que esa pretendida apertura democrática queda capitidisminuida?.
No me gustan las primarias porque generan heridas en las bases, en el núcleo sustancial, muy difíciles de suturar porque vienen producidas por las refriegas y enfrentamientos que, en ocasiones, se producen bajo el fuego cruzado de deslealtades, enfrentamientos personales y guerrillas (juego sucio).
No me gustan las primarias porque mientras no se adecuen las estructuras internas de los partidos y se rectifiquen los sistemas de elección (aunque sean primarias) asistiremos a épocas de "cesarismo" como advirtió Felipe González. Líderes omnipotentes con los que perderemos el debate de las ideas para centrarnos en proyectos personalistas.
No me gustan las primarias porque no estoy de acuerdo en convertirlas en paradigma más democrático que otros sistemas de participación.
Es verdad, han venido para quedarse. De acuerdo. Pero los partidos políticos deberían avanzar rápidamente en las reformas de algo mal copiado. De momento, las primarias no ayudan a reconocer la pluralidad en torno a modelos e ideas dentro de la misma organización (el que gana se queda con toda la pieza). Si no lo hacen, eso sí, seguiremos en lo "políticamente correcto" pero como en otras tantas cosas, llevados por una gran mentira.
martes, 9 de mayo de 2017
Los silencios
Llevo queriendo escribir desde hace tres semanas sobre el silencio y no lo he conseguido hasta hoy por diferentes motivos. Justo terminada, y vivida, la Semana Santa en mi ciudad me dí cuenta que tenía que escribir sobre los silencios por la importancia que tienen. De eso te das cuenta acompañando a las procesiones de Valladolid o escuchando alguna de las intervenciones de Obama o del Papa Francisco.
Hablo de la importancia del silencio, o los silencios. desde un punto de vista práctico en la comunicación eficaz y persuasiva, aunque sea inevitable recordar las palabras del porteño Borges que decía aquello de "no hables a menos que puedas mejorar el silencio".
En la comunicación pública, incluso en situaciones de crisis, hay que valorar la oportunidad de callar. Al menos hasta que no se tenga claro qué decir y qué poder contar. Aún a riesgo de que por guardar silencio otro ocupe nuestro espacio hay que valorar nuestros silencios. A veces basta con comunicarlo, es decir, decir que no tenemos nada que decir.
Algunas corporaciones, compañías o gobiernos hubieran agradecido un poco más de silencio y menos precipitación a la hora de afrontar una situación de crisis.
Pero hoy quería centrarme más en el silencio (los silencios) como elemento paralingüístico y como herramienta en la práctica de la oratoria en la comunicación personal.
El uso del silencio aumenta exponencialmente la eficacia de nuestra comunicación si es utilizado con habilidad y en los momentos oportunos.
El silencio es el mayor aliado para centrar la atención del auditorio. Por ejemplo, un silencio tras el saludo inicial es la mejor llamada de atención ante cualquier tipo de auditorio para comenzar a trasladar nuestro mensaje. Un silencio nos ayudará a recuperar la atención de quienes nos lleven escuchando unos minutos y probablemente estén a punto de desconectar.
El silencio, de apenas un par de segundos, ayudará a quien nos escucha a no abandonar el hilo argumental que le estamos ofreciendo.
El silencio también nos ayudará antes y después de marcar nuestros mensajes, aquello que realmente nos interesa que quede en el recuerdo del oyente o espectador.
El silencio nos ayudará a taladrar la mente del auditorio para que a través de ese agujero penetren las palabras, las ideas que consigan persuadir a quien nos escucha.
Un silencio, incluso, nos ayuda a mantener una buena respiración y a beber un pequeño trago de agua para desterrar cualquier síntoma de nerviosismo escénico.
Como veis, son todo ventajas.
Es agradable comprobar en los entrenamientos la sorpresa de muchos (sobre todo jóvenes) cuando se dan cuenta que parte del tiempo de su intervención ante los demás debe estar compuesta de silencios para conseguir la atención, ganar eficacia o resultar más persuasivos.
Bien administrados, los silencios constituyen una de las claves de las intervenciones exitosas. Como en las composiciones musicales.
domingo, 26 de marzo de 2017
Delirio 2017 en fotos
Cumplido el primer trimestre de 2017. Si hacemos un breve repaso esto ha comenzado de manera delirante. Y me refiero a delirio en la tercera acepción de nuestro DRAE: "confusión mental caracterizada por alucinaciones, reiteración de pensamientos absurdos e incoherencia".
Y para rematar el trimestre López, Sánchez y. por fin...Susana. Del no es no, al sí es sí. La izquierda sensata y responsable dinamitada por el sueño personal de quien llevó
a una formación política histórica y necesaria para España a cotas de respaldo electoral que rozan la humillación. (Aunque esas actitudes están de moda en muchos lugares del territorio) Delirante.
Afortunadamente, el final de este trimestre también nos trae una foto con un pié para la sensatez. Proviene, una vez más de quien dirige los destinos del Vaticano.
sábado, 31 de diciembre de 2016
¡Gracias por 2016!
Toca despedir a 2016 y, por supuesto, también debo hacerlo desde este blog. Gracias a todos los que, de una forma u otra, me animáis a mantener esta puerta abierta al mundo de la comunicación en el más amplio sentido de la palabra.
Espero que mis artículos que he ido depositando en este escaparate hayan servido para incitar, al menos, mínimas reflexiones. Es mi único objetivo.
Lo cierto es que ha sido un año muy entretenido en el ámbito de la comunicación política, dentro y fuera de nuestro país. Y, por supuesto, hemos terminado el año con los clásicos de siempre: El Corte Inglés, Campofrío (de unos años para acá), mensaje de S.M. el Rey y como novedad, este año, con "carta", no de Reyes Magos sino la del perdón de Pablo Iglesias.
Bombardeo al centro mismo de los sentimientos de El Corte Inglés, arriesgada apuesta de Campofrío por poner la unión por encima de diferencias aparentemente salvables entre españoles, mensaje de unidad y solidaridad del Monarca y último golpe de efecto mediático de un neolider con pies de un barro elaborado a base de slóganes de laboratorio, moralina y sensiblería. Cuatro relatos de Navidad en busca de sus propios intereses.
Como suelo explicar en mis entrenamientos, la comunicación eficaz debe estar basada en la claridad, la credibilidad y las emociones. Con estas pautas podemos afrontar el proceso de convencimiento de los demás.Proceso que, obligatoriamente, ha de pasar por las fases de llamar la atención, despertar el interés y demostración de nuestros postulados si es que queremos conseguir que nuestros receptores lleven a cabo la acción deseada.
Juzguen ustedes mismos si El Corte Inglés, Campofrío, S.M. el Rey o Pablo Iglesias han conseguido su objetivo a través de una comunicación eficaz con sus relatos, más allá de que se haya hablado de los mismos. ¿O el objetivo era sólo que se hablara de ellos?
Aquí lo dejo. El año termina y ya no hay tiempo de plasmar por escrito, uno por uno, el análisis concreto de todos ellos.
Nos vemos por aquí. ¡FELIZ 2017!
domingo, 13 de noviembre de 2016
Lecciones de sentido común
Hoy quiero contarte una pequeña historia, amigo lector. Y no, no va de las elecciones de Estados Unidos, ni de razones de porqué ha ganado uno y ha perdido otra.
He tenido la suerte de conocer una historia que me ha llenado de emoción y que no me resisto a compartir.
Mi amigo Pedro Bello Díaz, natural de Trabadelo (Bierzo-León) y emigrante en Argentina desde su más atrevida juventud me contó hace un par de días el relato que yo te traslado y que vivió en primera persona cuando comenzaba a convertirse en el "Rey de la papa frita" en Buenos Aires gracias a sus prósperos negocios de hostelería. Hoy Pedro es el presidente de las Sociedades Castellanoleonesas de Argentina.
El caso es que allá por los comienzos de los años 50 del siglo pasado, la colectividad española en Buenos Aires andaba con no pocas desavenencias.
En el bar "El español" se reunían los partidarios del Régimen y en el "Iberias" los partidarios de la República. Ambos bares en la gran avenida de mayo de la capital porteña; ambos escenario de alguna que otra "noble pelea, pugilato incluido"
La cuestión es que ante tanta desavenencia en la colectividad, algunos personajes ilustres, con gran amor a su patria, como Félix del Alcázar o Luis Soler Camino decidieron que había que hacer algo para terminar con las disputas, limar asperezas y dotar a la colectividad de un símbolo que los uniera por encima de las diferencias.
Mentes preclaras, generosas y buscadoras del bien común no tardaron en encontrar la solución: había que crear un equipo de fútbol. Se buscó el terreno neutral del bar "La Mezquita" en la calle Libertad y Bartolomé Mitre (a unas cuadras de los anteriores) para las reuniones preparatorias oportunas. Y así nació, el 12 de octubre de 1956 el Deportivo Español, presidido por Soler Camino.
Pero no se conformaron con crear el equipo de fútbol. Había que construir también el campo. Dicho y hecho. Todos manos a la obra; los del español y los del iberias. Todos juntos construyeron el campo de fútbol anhelado sobre un humedal de 14 hectáreas. Utilizaron los domingos, su día de descanso para colaborar en la tarea común de tener un equipo de fútbol, con su campo incluido, que les recordara permanentemente la Nación que les vio nacer. Unos aportaron el trabajo, otros ayudaron con aportaciones económicas, muchos ayudaron con un saco de cemento...
Españoles fuera de su Patria trabajando juntos por encima de sus propias ideologías por algo que les unía.
El club llegó a contar con más de 17.000 socios y su estadio vio pasar, entre otros, a Julio Iglesias cantando para la colectividad, cuando aún no había dado el salto internacional y resonaban todavía sus actuaciones como arquero del Real Madrid.
Puro sentido común. A ver si aprendemos, que ya está todo inventado; basta no olvidarnos de nuestra propia historia.
De lo de Trump, por supuesto, ya habla el resto del planeta.
He tenido la suerte de conocer una historia que me ha llenado de emoción y que no me resisto a compartir.
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| Pedro Bello Díaz |
Mi amigo Pedro Bello Díaz, natural de Trabadelo (Bierzo-León) y emigrante en Argentina desde su más atrevida juventud me contó hace un par de días el relato que yo te traslado y que vivió en primera persona cuando comenzaba a convertirse en el "Rey de la papa frita" en Buenos Aires gracias a sus prósperos negocios de hostelería. Hoy Pedro es el presidente de las Sociedades Castellanoleonesas de Argentina.
El caso es que allá por los comienzos de los años 50 del siglo pasado, la colectividad española en Buenos Aires andaba con no pocas desavenencias.
En el bar "El español" se reunían los partidarios del Régimen y en el "Iberias" los partidarios de la República. Ambos bares en la gran avenida de mayo de la capital porteña; ambos escenario de alguna que otra "noble pelea, pugilato incluido"
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| Camiseta del Deportivo Español |
Mentes preclaras, generosas y buscadoras del bien común no tardaron en encontrar la solución: había que crear un equipo de fútbol. Se buscó el terreno neutral del bar "La Mezquita" en la calle Libertad y Bartolomé Mitre (a unas cuadras de los anteriores) para las reuniones preparatorias oportunas. Y así nació, el 12 de octubre de 1956 el Deportivo Español, presidido por Soler Camino.
Pero no se conformaron con crear el equipo de fútbol. Había que construir también el campo. Dicho y hecho. Todos manos a la obra; los del español y los del iberias. Todos juntos construyeron el campo de fútbol anhelado sobre un humedal de 14 hectáreas. Utilizaron los domingos, su día de descanso para colaborar en la tarea común de tener un equipo de fútbol, con su campo incluido, que les recordara permanentemente la Nación que les vio nacer. Unos aportaron el trabajo, otros ayudaron con aportaciones económicas, muchos ayudaron con un saco de cemento...
Españoles fuera de su Patria trabajando juntos por encima de sus propias ideologías por algo que les unía.
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| Escudos del Deportivo Español de Buenos Aires |
Puro sentido común. A ver si aprendemos, que ya está todo inventado; basta no olvidarnos de nuestra propia historia.
De lo de Trump, por supuesto, ya habla el resto del planeta.
miércoles, 2 de noviembre de 2016
Gran Premio "XII Legislatura"
Claridad, credibilidad y corazón son los objetivos que hay que perseguir cuando alguien se dirige a otro. Podríamos decir que son la base de todo buen comunicador.
En función de su público objetivo y de sus intereses políticos, nuestros "líderes", mejor dicho, nuestros representantes políticos, han cargado la suerte en uno u otros objetivos.
Al margen de estrategias políticas, situaciones personales insólitas, altura de miras e intereses generales, tenemos la suerte de que ya se ha producido el desbloqueo institucional que ha atenazado el presente y el futuro de la Nación durante más de 300 días.
Y todos han concurrido en la parrilla de salida dispuestos a correr su particular carrera. Unos apurarán la frenada, otros abrirán gas al máximo en la recta de tribuna y otros se verán obligados a tumbarse en las curvas a riesgo de caer al suelo. Todo ello con el legítimo objetivo de ganar la carrera y complacer a su público.
Por desgracia, también participarán en esta carrera tramposos que sólo pretenden que sus competidores dén con sus huesos en el asfalto, o mucho peor, que se anule la competición para generar desconcierto y enfado en el espectador que pagó su entrada.
¡OJO con las trampas!. Fiar exclusivamente el mensaje, en estos tiempos, a lo puramente emocional conduce, sin duda, a estados de psicología colectiva alejados de la realidad y exentos de responsabilidad en un momento que no sería bueno para los intereses de España y de los españoles.
Por otro lado, siempre he pensado que no se inyectan mayores dosis de emoción a un mensaje que cuando, DE VERDAD,
creemos firmemente en lo que decimos.
Sería deseable que se dedicaran esfuerzos por parte de las escuderías constitucionalistas al QUÉ, CÓMO, QUIÉN, DÓNDE, POR QUÉ Y PARA QUIÉN; con mucha humildad, eso sí. Siempre desde la humildad.
Si además son capaces de emocionarnos, mucho mejor. Y a los tramposos, aunque tengan parte del público a su favor, aplicación estricta del reglamento de la competición. Quizá sea motivo inicial para que comiencen a perder seguidores.
En función de su público objetivo y de sus intereses políticos, nuestros "líderes", mejor dicho, nuestros representantes políticos, han cargado la suerte en uno u otros objetivos.
Al margen de estrategias políticas, situaciones personales insólitas, altura de miras e intereses generales, tenemos la suerte de que ya se ha producido el desbloqueo institucional que ha atenazado el presente y el futuro de la Nación durante más de 300 días.
Y todos han concurrido en la parrilla de salida dispuestos a correr su particular carrera. Unos apurarán la frenada, otros abrirán gas al máximo en la recta de tribuna y otros se verán obligados a tumbarse en las curvas a riesgo de caer al suelo. Todo ello con el legítimo objetivo de ganar la carrera y complacer a su público.
Por desgracia, también participarán en esta carrera tramposos que sólo pretenden que sus competidores dén con sus huesos en el asfalto, o mucho peor, que se anule la competición para generar desconcierto y enfado en el espectador que pagó su entrada.¡OJO con las trampas!. Fiar exclusivamente el mensaje, en estos tiempos, a lo puramente emocional conduce, sin duda, a estados de psicología colectiva alejados de la realidad y exentos de responsabilidad en un momento que no sería bueno para los intereses de España y de los españoles.
Por otro lado, siempre he pensado que no se inyectan mayores dosis de emoción a un mensaje que cuando, DE VERDAD,
creemos firmemente en lo que decimos.
Sería deseable que se dedicaran esfuerzos por parte de las escuderías constitucionalistas al QUÉ, CÓMO, QUIÉN, DÓNDE, POR QUÉ Y PARA QUIÉN; con mucha humildad, eso sí. Siempre desde la humildad.
Si además son capaces de emocionarnos, mucho mejor. Y a los tramposos, aunque tengan parte del público a su favor, aplicación estricta del reglamento de la competición. Quizá sea motivo inicial para que comiencen a perder seguidores.
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