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martes, 21 de noviembre de 2023

¿Sería un referéndum la solución?

Las lecturas que manejé el pasado fin de semana entre nieblas y paseos, me recordaron que se cumplían en España 90 años de la primera vez que se ejercía el sufragio universal y las mujeres pudieron votar. Imagino la sensación de aire puro, frescura y libertad que se respiró en ese momento. Probablemente inimaginable, afortunadamente, por las mujeres de la generación de mis hijas que ya nacieron en plena consolidación del régimen constitucional del 78.

Foto Agencia Efe

Este mismo fin de semana hemos visto cientos de miles de personas en Madrid que se han sumado a las decenas de miles que se han ido manifestando también semanas atrás por todo el territorio nacional. Todo ello, como sabes, por mor del arranque de la tramitación de la Ley de  Amnistía para quienes participaron en la sublevación del llamado “procés” de Cataluña.

Muchos han sido los gestos, declaraciones y comportamientos (puestas en escena) que se han analizado y comentado. No voy a profundizar en ello.

Llevo tiempo sin publicar en este rincón y hoy lo hago no para hablar como profesional de la comunicación. Me he deshecho de perezas y faltas de tiempo porque necesitaba desahogarme de manera sosegada y, para mí, eso significa obligarme a escribir alejado de estridencias donde el relato pretende matar a la creencia.

Ahora que Sánchez ha logrado formar gobierno de forma legítima, que ya tiene su equipo para los próximos años, me apetece escribir y contarte que, para mí no es legítima ni justa la ley de amnistía que se propone.

Que yo sepa, una amnistía no significa sólo perdón, sino que va más allá; significa reconocer que aquellos actos por los que alguien ha sido condenado no fueron delito lo que conlleva una deslegitimación y rechazo del ordenamiento jurídico por el que fueron condenados. Eso, ni más ni menos, es lo que se llevó a cabo en los albores de nuestra democracia procediéndose, con la amnistía, a deslegitimar el régimen anterior.

Esta amnistía que se pretende hoy en día no me parece justa, moralmente, por sus pretendidos efectos, pero tampoco legítima. La representación democrática no es un cheque en blanco. Dudo mucho que una gran parte de los votantes del PSOE lo hubieran hecho de no habérseles ocultado esa intención. Es más, no sólo se les ocultó, sino que, además, se les dijo claramente que era algo con lo que se estaba en contra radicalmente.

La primera vez que tuve edad para votar lo hice en el referéndum de la OTAN. Fue precisamente la presión de la opinión pública y el cambio de opinión de Felipe González y el PSOE sobre la conveniencia de la permanencia en la organización militar la que condujo al referéndum de 1986. Pues bien, ¿por qué no hace lo mismo Sánchez y con la legitimidad que le han dado los resultados electorales somete a referéndum consultivo (artc. 92.1 C.E.) la decisión de tramitar una ley de amnistía por lo hechos del “procés”?

El artículo 92.1 dispone que las decisiones políticas de especial trascendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos. ¿No se argumenta ahora que hay que darle al “problema” una solución política?  

Ello, políticamente al menos, le otorgaría legitimidad, al margen de las oportunas interpretaciones judiciales que deberán llegar vía los tribunales de justicia y las consideraciones morales que libremente seguiremos teniendo cada españolito mientras nos dejen.

Ello, estoy seguro, nos traería una sensación de aire puro, frescura y libertad como la que debieron sentir los españoles, ahora hace 90 años.

domingo, 4 de octubre de 2020

¿Qué queremos: villanos o caballeros?

 

Foto clm24.es
“Gente que nació hace menos de 30 años, furiosa con alguien que murió hace más de 40, que tienen presente una guerra de hace 80 años y se olvida que hace menos de 10 un grupo terrorista asesinaba a personas inocentes”.

No sé quién es el autor de esta frase que me ha llegado a través de las redes, pero, cierto es que me ha hecho pensar, otra vez, en la deriva que nuestro panorama político nacional está alcanzado desde hace varios años.

El caso es que, percepciones, marcos conceptuales, selección de valores, primar lo interesante por encima de lo importante, la ausencia de debate intelectual frente a la obsesión por ganar la batalla de las palabras o la exageración del ser emocional, nos han llevado, quizá sin quererlo, a un terreno de juego que lejos de parecerse a un partido de rugby (“ese deporte de villanos jugado por caballeros”), parece, cada vez más, un encuentro de fútbol (“ese deporte de caballeros jugado por villanos”).

Con el único afán de llevarte a unos minutos de reflexión, te dejo algunos de los principios de la comunicación política que manejaron nacionalsocialistas, leninistas y estalinistas, gramscianos o seguidores del Foro de Sao Paulo. Si encuentras referentes actuales, intenta reaccionar. Posiblemente, tu reacción, se convierta en una ayuda inestimable para salvar nuestro actual sistema de libertades:  

“Debemos apoyar con las luchas callejeras demandas que no tienen ninguna posibilidad de resultados. Lo principal es la propaganda y la agitación social en todos los estratos sociales. Hay que estar en contra de la libertad de crítica. Tomen la educación y la cultura y el resto se dará por añadidura. La conquista del poder cultural se logra a través de intelectuales orgánicos infiltrados en medios de comunicación, expresión y universitarios. Divida a la población en grupos antagónicos incitando a la discusión sobre asuntos sociales. Asuma el poder sin ningún escrúpulo. Individualice al adversario en un único enemigo. Responda al ataque con el ataque y si no puede negar las malas noticias, invente otras que distraigan. Convierta cualquier anécdota en amenaza grave. Recuerde que la masa tiene gran facilidad para olvidar. Emita constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Difunda argumentos que estén arraigados en actitudes primitivas. Cree impresión de unanimidad, que todo el mundo piensa igual, para aislar al adversario. Contraprograme al adversario con los medios de comunicación afines...”

Recuerda, como dijo Cicerón, “la historia es genuina testigo del tiempo”. Quizás a muchos no interese recordarla o prefieran inventarla para seguir perpetrando sus objetivos.

sábado, 26 de agosto de 2017

Un gol per tota l'esquadre!!!

Lo primero, mi recuerdo y respeto a todas las víctimas y sus familias.
Lo ocurrido tras los brutales atentados terroristas perpetrados en Barcelona y Cambrils en nombre de Alá, desde la perspectiva de la comunicación pública institucional, han sido un gol por toda la escuadra.

Sin dejar de atender lo urgente, algunos (no todos) han mantenido la calma y han sido plenamente conscientes de que tras la ignominia, tras la tragedia y con el corazón roto, se debía librar la batalla de la comunicación. Desgraciadamente no era la primera vez. Baste recordar lo ocurrido el 11-M.
Había una crisis y había que gestionarla también desde la comunicación. 
En ese río revuelto, los gabinetes de comunicación independentistas se convirtieron en aparatos de propaganda para el objetivo de la desconexión, aprovechando, una vez más, la imposición de lo políticamente correcto. 
Han utilizado todos los medios a su alcance para ocupar espacios. Ya se sabe que en ese tipo de situaciones todo el espacio que no ocupemos nosotros nos lo ocuparán. Paralelamente a la estricta gestión de la crisis han incorporado "su asunto" con descaro, metiendo un gol por toda la escuadra a quienes pensamos que España es una nación indivisible, convirtiendo el problema en una oportunidad. 
Es muy probable que esta opinión personal no coincida con la de muchos de mis lectores, por eso, amigo lector, te dejo algunos de los hechos que han forjado la misma, incluyendo algunas que han constituido falta de respeto a las víctimas, a los símbolos comunes, a la prensa internacional y a la propia inteligencia.
Sabían que iban a estar sometidos a una sobre exposición pública gratuita donde el público (incluido el internacional) iba a estar más pendiente de lo normal. La obsesión mediática por trasladar la imagen de autosuficiencia ante la crisis nos ha dejado situaciones patéticas de un consejero de la Generalidad queriendo ejercer de ministro de exteriores. Por supuesto no
podía faltar el desaire a la lengua común de todos los españoles y que nos proporcionó el hijo de un taxista vallisoletano convertido en Mayor de los Mossos con su "bueno pues molt bé, pues adiós". También lo hemos visto en la pancarta de hoy. Esperar que hubiesen comparecido en sus ruedas de prensa con la bandera de España, respetando la legalidad, ante los periodistas de la comunidad internacional hubiera sido un sueño. El insulto del consejero de interior diferenciando entre víctimas catalanas y españolas es de juzgado. Aunque para mí, lo más duro ha sido la escandalosa puesta en escena informativa de la actuación de los Mossos d'esquadra como algo excepcional, dejando de lado a Policía Nacional, Guardia Civil y servicios de información. El mensaje a introducir estaba claro: hemos resuelto la situación y lo hemos hecho con nuestros propios medios, es decir, una Cataluña autosuficiente para luchar contra el terrorismo legitima una Cataluña independiente (por seguir siendo políticamente correctos, desde muy pocos ámbitos se ha cuestionado su actuación). La última jugada ha sido la apropiación de la "sociedad civil catalana" (taxistas incluidos) acogida como una gran familia ante la desgracia y ensalzada como símbolo de una sociedad madura y solidaria, como si fuese algo excepcional en este tipo de situaciones y no ocurriera lo mismo en otras latitudes.
Y por fin llega la manifestación del sábado. La traca final. ¿Quién decide que la Jefatura del Estado acuda a la manifestación? (ya estuvo en el minuto de silencio de la primera jornada). ¿Por qué exponer la Institución a una hora hostil con imágenes y sonido que van a dar la vuelta al mundo?  

He tenido la oportunidad de ver las imágenes a través de la TV3 y RTVE. Lo de la televisión autonómica era previsible: en imágenes, sonidos y entrevistas. Todo es bueno para la causa. Mucho peor ha sido la retransmisión de la televisión pública española. Con una realización pésima, absolutamente indocumentados en cuanto a las personas que encabezaban la marcha (incluidas las que portaban pancartas ofensivas) y las autoridades de todo el territorio que se encontraban presentes, nos ha ilustrado con todo tipo de abucheos y silbidos al Rey, pancartas preparadas al efecto y esteladas de todo tamaño ubicadas perfectamente de modo estratégico (incluidas dos grandes pancartas totalmente ofensivas para el Rey y el presidente del Gobierno). La periodista asumiendo el lenguaje de los secesionistas y hablando de "marcha transversal". Primeras imágenes de una bandera de España (de plástico) a los 44' del inicio de la retransmisión. A los 49' por primera vez, y de pasada, citan que en la cabecera de la manifestación van representantes de la Erchancha, Policía Nacional y Guardia Civil. Alucinante.
Y para finalizar, la Sardá leyendo el manifiesto y saludando al personal con el tradicional "salam aleikum" y su compañera de discurso alegando contra la islamofobia y el antisemitismo porque, claro, recordar el odio a los cristianos aquí y fuera de aquí es políticamente incorrecto. El gol ha entrado por la escuadra, pero con la defensa que ha habido, la pelota podía haber entrado perfectamente por el centro de la portería y a media altura.
Y, por cierto, yo si tengo miedo

domingo, 26 de marzo de 2017

Delirio 2017 en fotos

Cumplido el primer trimestre de 2017. Si hacemos un breve repaso esto ha comenzado de manera delirante. Y me refiero a delirio en la tercera acepción de nuestro DRAE: "confusión mental caracterizada por alucinaciones, reiteración de pensamientos absurdos e incoherencia".

El 20 de enero se consumó la llegada de un nuevo presidente de los EE.UU. Un personaje que con un somero repaso por su comunicación no verbal observamos que las emociones de ira, asco y desprecio forman parte de la línea base de su comportamiento. A lo que hay que unir el aluvión mediático permanente que nos recuerda lo malo que es este señor y que suena a orquesta sinfónica. Delirante.

El 21 de febrero pasado nos dejó otra foto para el recuerdo. Rodríguez Zapatero visitando a Maduro y dándole oxigeno a un sujeto que, aparte de otras consideraciones, tiene sumido a su pueblo en la pobreza y la opresión. Pues nada... Sigo teniendo dudas de si va por libre o cumple una misión de Estado, mientras  Maduro sigue insultando a nuestras instituciones, a nuestros representantes y a España. Delirante.

En febrero pasado también se consumó la ruptura de una pareja que comenzó a primeros de año dando ya públicas muestras de desavenencias. Errejón e Iglesias han dejado perplejo al personal con la ruptura y sus consecuencias. Eso sí, a velocidad del rayo, el ganador de la contienda arbitró la sustitución en el escaño contiguo para que lo ocupase una persona de su absoluta confianza. Y qué mejor que su novia; así todo queda en casa. Delirante.

Y para rematar el trimestre López, Sánchez y. por fin...Susana. Del no es no, al sí es sí. La izquierda sensata y responsable dinamitada por el sueño personal de quien llevó
a una formación política histórica y necesaria para España a cotas de respaldo electoral que rozan la humillación. (Aunque esas actitudes están de moda en muchos lugares del territorio) Delirante.

Afortunadamente, el final de este trimestre también nos trae una foto con un pié para la sensatez. Proviene, una vez más de quien dirige los destinos del Vaticano. 

domingo, 13 de noviembre de 2016

Lecciones de sentido común

Hoy quiero contarte una pequeña historia, amigo lector. Y no, no va de las elecciones de Estados Unidos, ni de razones de porqué ha ganado uno y ha perdido otra. 
He tenido la suerte de conocer una historia que me ha llenado de emoción y que no me resisto a compartir.
Pedro Bello Díaz

Mi amigo Pedro Bello Díaz, natural de Trabadelo (Bierzo-León) y emigrante en Argentina desde su más atrevida juventud me contó hace un par de días el relato que yo te traslado y que vivió en primera persona cuando comenzaba a convertirse en el "Rey de la papa frita" en Buenos Aires gracias a sus prósperos negocios de hostelería. Hoy Pedro es el presidente de las Sociedades Castellanoleonesas de Argentina.
El caso es que allá por los comienzos de los años 50 del siglo pasado, la colectividad española en Buenos Aires andaba con no pocas desavenencias.
En el bar "El español" se reunían los partidarios del Régimen y en el "Iberias" los partidarios de la República. Ambos bares en la gran avenida de mayo de la capital porteña; ambos escenario de alguna que otra "noble pelea, pugilato incluido"
Camiseta del Deportivo Español
La cuestión es que ante tanta desavenencia en la colectividad, algunos personajes ilustres, con gran amor a su patria, como Félix del Alcázar o Luis Soler Camino decidieron que había que hacer algo para terminar con las disputas, limar asperezas y dotar a la colectividad de un símbolo que los uniera por encima de las diferencias.
Mentes preclaras, generosas y buscadoras del bien común no tardaron en encontrar la solución: había que crear un equipo de fútbol. Se buscó el terreno neutral del bar "La Mezquita" en la calle Libertad y Bartolomé Mitre (a unas cuadras de los anteriores) para las reuniones preparatorias oportunas. Y así nació, el 12 de octubre de 1956 el Deportivo Español, presidido por Soler Camino.
Pero no se conformaron con crear el equipo de fútbol. Había que construir también el campo. Dicho y hecho. Todos manos a la obra; los del español y los del iberias. Todos juntos construyeron el campo de fútbol anhelado sobre un humedal de 14 hectáreas. Utilizaron los domingos, su día de descanso para colaborar en la tarea común de tener un equipo de fútbol, con su campo incluido, que les recordara permanentemente la Nación que les vio nacer. Unos aportaron el trabajo, otros ayudaron con aportaciones económicas, muchos ayudaron con un saco de cemento...
Españoles fuera de su Patria trabajando juntos por encima de sus propias ideologías por algo que les unía.
Escudos del Deportivo Español de Buenos Aires
El club llegó a contar con más de 17.000 socios y su estadio vio pasar, entre otros, a Julio Iglesias cantando para la colectividad, cuando aún no había dado el salto internacional y resonaban todavía sus actuaciones como arquero del Real Madrid.
Puro sentido común. A ver si aprendemos, que ya está todo inventado; basta no olvidarnos de nuestra propia historia.
De lo de Trump, por supuesto, ya habla el resto del planeta. 

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Gran Premio "XII Legislatura"

Claridad, credibilidad y corazón son los objetivos que hay que perseguir cuando alguien se dirige a otro. Podríamos decir que son la base de todo buen comunicador.
En función de su público objetivo y de sus intereses políticos, nuestros "líderes", mejor dicho, nuestros representantes políticos, han cargado la suerte en uno u otros objetivos.

Al margen de estrategias políticas, situaciones personales insólitas, altura de miras e intereses generales, tenemos la suerte de que ya se ha producido el desbloqueo institucional que ha atenazado el presente y el futuro de la Nación durante más de 300 días.

Y todos han concurrido en la parrilla de salida dispuestos a correr su particular carrera. Unos apurarán la frenada, otros abrirán gas al máximo en la recta de tribuna y otros se verán obligados a tumbarse en las curvas a riesgo de caer al suelo. Todo ello con el legítimo objetivo de ganar la carrera y complacer a su público.

Por desgracia, también participarán en esta carrera tramposos que sólo pretenden que sus competidores dén con sus huesos en el asfalto, o mucho peor, que se anule la competición para generar desconcierto y enfado en el espectador que pagó su entrada.

¡OJO con las trampas!. Fiar exclusivamente el mensaje, en estos tiempos, a lo puramente emocional conduce, sin duda, a estados de psicología colectiva alejados de la realidad y exentos de responsabilidad en un momento que no sería bueno para los intereses de España y de los españoles.

Por otro lado, siempre he pensado que no se inyectan mayores dosis de emoción a un mensaje que cuando, DE VERDAD,
creemos firmemente en lo que decimos.
Sería deseable que se dedicaran esfuerzos por parte de las escuderías constitucionalistas al QUÉ, CÓMO, QUIÉN, DÓNDE, POR QUÉ Y PARA QUIÉN; con mucha humildad, eso sí. Siempre desde la humildad.

Si además son capaces de emocionarnos, mucho mejor. Y a los tramposos, aunque tengan parte del público a su favor, aplicación estricta del reglamento de la competición. Quizá sea motivo inicial para que comiencen a perder seguidores.

domingo, 2 de octubre de 2016

El español también es un símbolo

Me refiero, por supuesto, a nuestro idioma común.
Miguel de Unamuno
Mi abuelo Juan me enseñó que los símbolos son importantes en la medida que representan ideas y conceptos con los que se identifican las personas. La idea de pertenencia y el orgullo de identidad es algo consustancial al ser humano.
Pero también me enseñó mi abuelo que los símbolos, si no se transmiten y se les da valor pasan al ostracismo más absoluto.
En mi breve entrada de hoy, no voy a hablar de la bandera, ni del himno, ni siquiera de "la roja". 
Hoy escribo para quejarme y reivindicar un símbolo que, ni siquiera, es patrimonio exclusivo de los españoles. Nuestro idioma: el español. Idioma común de todos los españoles, que es la segunda lengua del mundo por el número de personas que la hablan como lengua materna, después del chino mandarín. Un idioma que hablan más de 500 millones de personas en el mundo. Un idioma que, además, tiene tras de sí un potencial de desarrollo económico importantísimo para nuestro país.
Voy con el enfado: hace un par de semanas el Rector de la Universidad de Salamanca (sí, la de Don Miguel de Unamuno), santo y seña de nuestras universidades en el exterior, especialmente en Iberoamérica, inaugura un acto, en sede universitaria, utilizando el idioma inglés.
Por si fuera poco, la otra universidad salmantina, la Pontificia, recibe a sus alumnos de primero con el "Welcome Day".
José Ortega y Gasset
¿Nos hemos vuelto locos? ¿Pensamos que así comunicamos mejor? La ciudad de España que se reivindica como el lugar idóneo para el aprendizaje del español para extranjeros no se merece este tipo de agravios, amén de la torpeza que supone si lo que queremos es reivindicarnos con la industria del español. ¡Si Don Miguel levantara la cabeza...!
Desde el punto de vista de la comunicación es un horror. ¿Alguien se imagina que en un acto promocional de los vino de la Ribera del Duero, se sirviera un cóctel con vino de Rioja?
Desde el punto de vista del protocolo, un desacierto y una pérdida del sentido común. En la sede de una de las instituciones más antiguas de España se habla en el idioma oficial, al margen de los saludos protocolarios dirigidos, como cortesía, al escaso público hablante del inglés.
Quizás debiéramos tener presente más que nunca a mentes preclaras como las de Ortega o a esa Generación del 98 que tanto hizo por nuestros símbolos de identidad y por nuestra Nación. Es probable que no asistiéramos a hechos de este tipo en nuestras universidades. (Ah!, y en la política tampoco)

jueves, 1 de septiembre de 2016

"Quosque tandem abutere, Petrus..."

¡Hola amigos!. Ya estamos de vuelta. Terminó el mes de agosto. Ése que nos pone a todos en modo "pausa", estemos o no trabajando como siempre, de guardia, de vacaciones o buscando trabajo.
Diría yo que no ha sido un agosto como otros. Ha tenido sus peculiaridades.
Nuestros deportistas en Río, una vez más, han cumplido con su misión de emocionarnos y recordarnos (entre lección y lección de esfuerzo y honradez) que seguimos siendo una gran Nación.
Algún prestigioso consultor político sigue escribiendo acertados artículos y planteando nuevos conceptos interesantes como el de la "política colaborativa".
Rajoy recibe a Rivera sin corbata en una finta de imagen propia de un campeón como Juan Antonio Corbalán y que demuestra que la veteranía es un grado (o que tiene buenos asesores que consiguen magistrales golpes de efecto).
Vacaciones irrenunciables de algunos que han proporcionado imágenes y silencios más que sorprendentes; y por supuesto, bronceados de temporada. (Aunque no me imagino yo a un autónomo cogiendo vacaciones justamente en las fechas en que su negocio está en plena efervescencia)
Por supuesto hemos visto equipos de negociación con escenificaciones a lo Borgen, que es lo que se lleva. Por cierto, enhorabuena por el trabajo, lo digo en serio. 
Las playas y las casas rurales llenas, imagen viva de la recuperación; aunque todavía no llegue a todo el mundo y existan barrios donde en agosto se sigue aparcando con dificultad, prueba evidente de que sus residentes no se han ido de vacaciones.
Comunicación política efectiva en un pueblo de interior de poco más de 600 habitantes: 4 días de fiestas patronales a razón de 90.000 euros en toros y baile. Esto sí que es comunicación política contundente. No sé si ese gobierno municipal ejerce la política colaborativa, pero que sabe ganar voluntades, es indudable.
Y rematamos agosto con el enésimo NO de Sánchez

¿Que dice que se ampara en que España es un sistema parlamentario? Ya lo sabíamos. Pero llegados a estas alturas, sería bueno practicar el parlamentarismo de verdad.
Por ejemplo, dando libertad de voto a los diputados de su grupo parlamentario. Por ejemplo reconociendo y respetando una mayoría que a falta de 6 votos para la absoluta, es lo suficientemente amplia como para pensar que hay un grupo de españoles que quieren que haya Gobierno de Rajoy y suman más que cada uno del resto de los grupos de ciudadanos. Por ejemplo, reconociendo la propia derrota y los peores resultados de un partido que ha gobernado España durante más de 20 años.
Pero si de verdad quiere practicar el parlamentarismo, dialogue y negocie y no se enroque en un "no" sin sentido. Ponga sobre la mesa una batería de propuestas sobre las que estaría dispuesto a ofrecer su abstención (entre otras la reforma de nuestra ley electoral). En el parlamentarismo, el sí tiene un precio, la abstención también. Evite las terceras elecciones consecutivas.
Vuelve a haber un tiempo para hacer historia, un tiempo para pasar a la historia, un tiempo para los hombres de estado. "Quosque tandem abutere, Petrus (Sánchez), patientia nostra". 

lunes, 11 de julio de 2016

Mediocridad

Últimamente me acerco menos de lo debido a esta ventana. No tengo disculpa, sí razones. 
Una de ellas es la percepción de mediocridad (probablemente equivocada) de lo visto en el panorama político español en los últimos meses, demasiados ya.
Horas interminables de reflexiones en los bares, los periódicos, las tertulias radiofónicas y televisivas... Incluso un segundo pronunciamiento de los ciudadanos. Pero da igual. Cada uno tiene su propio "aparatito" para interpretar la voluntad popular, de tal forma que se oye más el ruido de los perdedores que la voz del único que ha obtenido mayores respaldos aún el 26-J que el 20-D.
Algunas consideraciones que me llevan a esta conclusión:
Líder: persona que encabeza y dirige un grupo o movimiento social, político, religioso, etc...
Mediocre: que no tiene talento especial o no tiene suficiente capacidad para la actividad que realiza.
Altura de miras: capacidad de situarse al nivel de lo que demandan los acontecimientos.
Bien común: aquello de lo que se benefician todos los ciudadanos
Cualidades de un buen liderazgo: capacidad para expresar claramente las ideas. Habilidad para manejar sentimientos y emociones. Capacidad para establecer metas y objetivos. Crecer y hacer crecer. Atraer y caer bien; demostrar interés por la gente. Buscar nuevas y mejores formas de hacer las cosas. Utilizar el poder en beneficio de todos. Agilidad, es decir, moverse con rapidez y con soltura... Añadan las que quieran y vayan analizando.
Está muy bien que quienes dedicamos parte de nuestro tiempo a la comunicación (también a la comunicación política) sigamos debatiendo sobre las emociones y la razón (¡como si fueran incompatibles!). 
El caso es que el pueblo ha hablado por segunda vez en pocos meses y nadie le hace caso.
Descansa en paz, Maestro
Aunque para consuelo están seis agresiones sexuales en 24 horas en los sanfermines a manos de salvajes desquiciados y una banda de hijos de puta coreando que la muerte de un torero, mientras ejercía su oficio, es arte también.

domingo, 17 de abril de 2016

"Intelligenti pauca"

"A buen entendedor, pocas palabras bastan". Aquí suelo escribir de comunicación, oratoria y protocolo. Pues bien, las imágenes y enlaces que componen hoy mi entrada van dedicadas a los que están realizando esfuerzos en un viaje para el que no sé yo si hacía falta tanta alforja.
No hay que explicar mucho más: sencillo, directo, claro, eficaz. ¿Es tan difícil? Hoy la lección se ha producido en mi tierra, en Valladolid, por caballeros que practican un deporte de villanos y por 26.000 espectadores que han llenado el Estadio José Zorrilla.






















Himno Nacional

domingo, 6 de marzo de 2016

No estamos en 1917

Después del espectáculo visto de la última semana en el Congreso, poco o nada ha variado. Seguimos con más de lo mismo en la batalla por conseguir el poder; por consiguiente seguimos en manos del marketing y la comunicación política. Cosa que es muy interesante para quien escribe en este blog puesto que precisamente, el marketing y la comunicación política son parte de mi actividad profesional. Pero ya he dicho aquí en otras ocasiones que quizás ahora tocaba, sin olvidarnos de estas herramientas, dejar paso a la altura de miras y al interés público y de Estado.
Hemos visto a nuestros líderes políticos en una investidura-moción de censura muy bien adiestrados en la comunicación no verbal y en el uso de la retórica, buscando permanentemente el titular, la foto y la cámara amable de televisión (beso incluido), dirigiéndose cada uno de ellos a su público (tengo dudas en el caso de Rivera) y trasladando al otro la responsabilidad de abocar a nuestra Nación a unas nuevas elecciones. Siempre he pensado que el que aparezca como culpable de unas nuevas elecciones será el que más se desgastará en ellas.
Todo esto es muy interesante y daría para varias entradas, pero hoy quiero aprovechar mi espacio para poner de relieve que en esta batalla hay uno de los participantes que está persiguiendo otra cosa. 
Lo está haciendo muy bien. Hay tres que se pelean por la centralidad del tablero y discuten, pretendidamente, sobre las ideas fundamentales que caracterizan sus respectivos pensamientos dejando bastante de lado el interés público, es decir, el bien común de nuestra sociedad y de los ciudadanos en su conjunto. Más bien, parece que la preocupación está en apuntalar unos,que haber sido el partido más votado les legitima poner las condiciones; otros, que están limpios y son el nuevo centro, los Adolfo Suárez del siglo XXI; y un tercero, que su liderazgo ante la izquierda moderada y ante su propio partido no debe ser discutido.
Pues bien, enhorabuena. Creo que los tres lo han conseguido (en buena medida gracias a sus estrategias políticas y a la comunicación política llevadas a cabo esta semana).
Pero ahora queda lo importante. No estamos en 1917. Y deberían ponerse de acuerdo y explicar las razones de ese acuerdo, porque deben ser razones de interés público; si me apuran, razones de Estado. 
P. Iglesias con un ejemplar de las obras de A. Gramsci
Porque el cuarto en discordia, el que lo está haciendo muy bien, no miente. No abandona su hoja de ruta. No olvida a sus teóricos Lenin, Gramsci o Stalin
Detrás de su relato se divisan claramente el adoctrinamiento frente al pensamiento libre, la economía planificada frente al libre mercado, la colectivización económica frente a la propiedad privada, los comisarios del pueblo y las vigilancias a la disidencia frente al estado de derecho... Estoy seguro que hasta sueñan con una arquitectura propia. 
El bloque hegemónico que pretenden construir con la nueva clase social subalterna está a punto de proclamarse clase dirigente y piensan ya en convertirse en clase dominante desde su superestructura con la que embestirán el bloque histórico.
La verdad, no sé si estamos para nuevos "condotieros", aunque nos prometan "paz, tierra y pan".
Urge un acuerdo. No estamos en 1917.

domingo, 31 de enero de 2016

Callejón sin salida

Al margen de opiniones, nadie podrá negar que la situación política no está efervescente. Tanto, que hoy vuelvo a asomarme a esta ventana, cuando tan sólo ha pasado una semana desde mi reivindicación de Azaña y OrtegaAunque ahora ya, siempre en mi opinión, van tomando más peso las propias estrategias políticas que la comunicación política en sí misma.

Bertolt Brecht
Tengo la sensación de que la materia gris de los partidos políticos (que la hay en casi todos, estoy convencido) se ha puesto manos a la obra y piensan más en Maquiavelo, Sun Tzu o Bertolt Brecht que en Juego de Tronos o Borgen. Que conste que esto, por sí, no lo considero ni mejor ni peor a la hora de despejar la situación de este callejón sin salida, pero, al menos, eleva el nivel. Al menos podemos empezar a tener sensación de que los líderes abandonan sus egocéntricas posturas y nos alivian por unas horas de la mediocridad de la primacía de las ambiciones e intereses personales.

El inteligente regate de Sánchez este fin de semana trasladando a la militancia el poder de opinión sobre futuros pactos le da oxigeno y fuerza de liderazgo para sobrevivir en un callejón sin salida en el que, si llega a ser necesario, quemará todas sus naves como enseñó el viejo general chino, mientras siguiendo las enseñanzas de don Nicolás sigue negándose a cerrar una alianza con alguien más poderoso que él para atacar a otro.

En ese mismo callejón se encuentran otros que parece que se apuntan a aquello de que, dado que las fuerzas de los ejércitos nunca son iguales, por eso los pequeños deben aprovechar las flaquezas de los grandes. Y ahí están, esperando su oportunidad de ser la tercera vía.

Nicolás Maquiavelo
Por supuesto, confluyen en el callejón los que siguiendo las consignas del gran dramaturgo y creador del teatro épico, el comunista Brecht, piensan que "las revoluciones se producen en los callejones sin salida". Éstos, lógicamente, siguen encantados de conocerse en el callejón.

Por último, en ese callejón, también están los que, acudiendo a los manuales de autoayuda (ahora se llevan mucho) piensan que lo mejor para escapar de un callejón sin salida es salir por donde se ha entrado. Es probable que esto lo piensen porque no queda más remedio ante la negativa verbal y "no verbal" de quienes pudiendo, se niegan a tal noviazgo por las razones anteriormente expuestas.

Y, quizás, sería la mejor solución. Que salgan todos del callejón otra vez y empecemos de cero (bueno...eso sería imposible). Pero puestos a mirar el futuro con esperanza, algunos podríamos soñar con nuevos (¡nuevas!) protagonistas y con cierta corrección en la expresión de la soberanía popular respecto de los resultados del 20-D.
Aunque sé que esto último no le gustaría a Bertolt Brecht.

domingo, 24 de enero de 2016

¿Qué está pasando?

Mi intención cuando escribo en este blog, siempre es dar mi opinión profesional sobre circunstancias, hechos, actitudes o estudios relacionados con la comunicación. Mayoritariamente sobre la comunicación política. Pero lo cierto es que hoy, tras los acontecimientos acaecidos en los últimos días en la escena política, no tengo fuerzas, ni ganas.
Es verdad que ha habido movimientos, mensajes, gestos, estrategias... que han revolucionado como nunca la comunicación política. Pero, miren, honestamente siempre he pensado que la comunicación y el marketing político son herramientas para dar a conocer ampliamente a los ciudadanos los mensajes, los principios o las acciones de gobierno de quienes participan en democracia respetando las reglas del juego. 
Pero cuando esas herramientas se perfilan como lo sustantivo, lo esencial, lo imprescindible por encima de los valores a trasladar, los principios a defender o las acciones a llevar a cabo en beneficio de la colectividad y de los ciudadanos con nombre y apellidos, es cuando me quedo sin fuerzas y sin ganas para escribir desde un punto de vista profesional porque tengo cierta sensación de obscenidad.
Sin embargo no me resisto a reivindicar para la política, en la situación actual, la prudencia, la altura de miras, el juego limpio y la sensatez. Porque está en juego la estabilidad de mi Nación. Y por consiguiente, está en juego el futuro y el bienestar de todos, también el de nuestros hijos y eso, me preocupa más que cualquier análisis técnico sobre las diferentes estrategias.
¿Por qué toda esta zozobra y esta tensión? ¿Ya no recordamos que en el año 1996 se tardó dos meses en conformar gobierno y durante ese tiempo no se llevó a la opinión pública al borde del histerismo?
¿Acaso ya no tenemos en las filas de los partidos políticos personajes de la talla de Azaña, Ortega y Gasset o Fernando de los Ríos que trasladen a los ciudadanos, desde la discrepancia pero con contundencia la diferencia entre lo principal y lo accesorio?
¿Dónde están las voces de los intelectuales de este país. Ya no quedan o es que a los medios de comunicación no les interesa ponerles el micrófono porque no aumentan las audiencias?
¿Es obligatorio escribir nuestra historia sobre el guión de Juego de Tronos o Borgen, o seremos capaces de demostrar que somos dueños de nuestro propio futuro?
¿La regeneración pasa por amortizar y dilapidar la opinión de quienes con su experiencia y conocimiento pueden aportar las soluciones y los caminos a seguir en estos tiempos de indefinición y duda?
¿Será posible que alguien nos haga recordar a todos que el humanismo es la base de la social democracia, el liberalismo y la democracia cristiana (pensamientos que han traído en todo el planeta el bienestar de las personas) y que lo demás es un troyano cuyo objetivo es desmantelar el actual sistema de convivencia?
¿Qué está pasando?

miércoles, 13 de enero de 2016

España y Cataluña. Comunicación y propaganda.

Podía escribir hoy sobre la imagen (que cada uno la califique como quiera) de una diputada sentándose en su escaño con su bebé (cada vez menos bebé) en vez de dejarlo en la guardería del Congreso durante su jornada laboral (como hacen muchas madres y padres de España). Pero no lo voy a hacer por respeto al menor; la criatura no tiene la culpa.

Escribiré sobre el asunto que, para mí, acecha gravemente sobre el bienestar de los españoles: el nuevo gobierno de Cataluña. Espero no caer en el error de llevarme por mis convicciones políticas (que las tengo) y limitarme a comentarios profesionales sobre lo que está ocurriendo en la comunidad autónoma de Cataluña respecto a su incardinación en el conjunto de España.

Creo firmemente que las batallas dialécticas y mediáticas no se ganan sólo con la aplicación de la legalidad vigente. A la propaganda se le puede hacer frente con buena comunicación. Por eso pienso que, al margen de las acciones legales que tengan que llevar a cabo fiscales, abogados del Estado, tribunales de Justicia y el propio Gobierno de la Nación, también es imprescindible marcar las estrategias de comunicación necesarias para ganar a la propaganda.

Quienes llevan obcecados con romper España en las últimas décadas, desde luego, no se "cortan un pelo" y tienen muy clara su estrategia de propaganda que incluye hasta los más mínimos y pequeños (o no tan pequeños) detalles, siguiendo a rajatabla una serie de principios. A saber:
1.- Enemigo único. Hay que adoptar una sola idea y simbolizar al adversario en un único enemigo. España es el enemigo único a batir.
2.- Contagio. Tengo que reunir a mis adversarios en una sola categoría. Los que defienden la unidad de España están contra Cataluña, anticatalanes.
3.- Transposición. Respondo el ataque con el ataque cargando mis propios errores al adversario. No acato el Constitucional y me declaro republicano, pero recurro al Alto Tribunal buscando amparo y, por supuesto monto en cólera si S.M. El Rey no recibe a la presidenta de mi parlamento (la misma señora que incumple la ley de banderas y tapa el cuadro del Rey en el salón de plenos)
4.- Exageración. Exagero y desfiguro la realidad a mi favor. En este caso desfiguro hechos históricos probados o exagero anécdotas intrascendentes de la historia.
5.- Vulgarización. Por supuesto me dirijo a la masa por lo que el mensaje debe ser facilón y cortito. Cataluña es una nación.
6.- Orquestación. El mismo mensaje repetido y desde diferentes perspectivas aunque seamos los mismos. Ya sabemos... aquello de una mentira repetida mil veces se convierte en verdad.
7.- Renovación. Tengo que lanzar nuevas informaciones y de manera constante para interesar al público antes de que mi adversario responda. España nos roba, apuro los tiempos, Mas se aparta, sorpresa nuevo presidente, no acato la Constitución... y así permanentemente
8.- Verosimilitud. Todo tiene que tener apariencia de creíble, por eso a golpe de talonario subvenciono institutos, cátedras de universidad y fundaciones donde participan ¿"expertos"? que insisten en los mensajes (o dicen que Santa Teresa era catalana)
9.- Silenciación. Por supuesto de nuestros problemas y errores no se habla. Y nuestro aparato mediático acalla cualquier voz discordante. Aquí los ejemplos son múltiples.
10.- Transfusión. Sobre unas ideas preexistentes basadas en odios o prejuicios tradicionales difundimos argumentos que lo aumenten. Cataluña represaliada, Cataluña esquilmada, sólo Cataluña produce...
11.- Unanimidad. Por supuesto el individuo debe creer que piensa como todos los demás. Los catalanes quieren la independencia (con el 48% de los votos, supuestamente).

Por cierto, todos estos principios los desarrolló en la primera mitad del siglo XX un fulano llamado J. Goebbels. Espero que sólo sean éstos los ejemplos que pretenden tomar del sujeto en cuestión.

Pues bien, contra este tipo de propaganda, se puede luchar, con comunicación también. Espero que lo consigan de forma eficaz.


domingo, 25 de octubre de 2015

27' y 42'' de discurso magistral

Me refiero al discurso pronunciado por S.M. El Rey en la entrega de los premios Princesa de Asturias 2015. https://youtu.be/cQWb0pIuyfU?t=433
Quienes me conocen, saben que soy un defensor a ultranza de la confección del discurso bajo los cánones (de los) clásicos. No pienses, amigo lector, que ello significa estar cerrado a innovaciones, reformas o regeneraciones, todo lo contrario; aunque nadie como ellos han puesto las bases de la comunicación efectiva y de la persuasión.  Los grandes discursos de nuestra época siguen hundiendo sus raíces en los esquemas clásicos y es por ello que resultan influyentes en la psicología de aquellos que los escuchan.

Toda intervención pública debería contener una entrada, un cuerpo y un cierre, es decir, un "exordio", una "narratio y confirmatio", y un "epilogus", con el consiguiente desarrollo de cada una de las partes. Y esto, ni más ni menos, es lo que ejecutó a la perfección S.M. El Rey en los Princesa de Asturias de este año.
La entrada del discurso captó perfectamente la benevolencia de los presentes al tiempo que les hizo partícipes de sus palabras desde el inicio. Hablando de emoción (y desde la emoción), utilizando siempre la primera persona del plural ("volvemos..."), haciendo referencia al ser humano, la nación, la concordia y la cultura tejió rápidamente un mensaje de altura de miras que engancha desde el primer momento. El remate de esta entrada, realizando su particular homenaje a Asturias arrancó, como no podía ser de otra forma, una sonora ovación.
El cuerpo del discurso tuvo también una estructura perfecta. Desgranó con hechos y descripciones los méritos de cada uno de los premiados, en un tono emotivo y cercano que nos ratificaba, aún más, en el merecimiento del premio concedido.
El cierre fue magistral. Además de enumerar la importancia para la sociedad de todas y cada una de las disciplinas premiadas, terminó moviendo el ánimo de los asistentes poniendo en el centro del tablero al ser humano y sus derechos, y apelando de manera indiscutible y literaria, con ejemplos demoledores, a la unidad de España ("sigamos construyendo España", "que nadie construya muros con los sentimientos").
Además de la perfección en la estructura, he de decir que el tono y el volumen trasladaron en todo momento cercanía, prudencia, emoción, compromiso y humildad; todo un cóctel que hace imposible que un discurso pase desapercibido. Particularmente importante fue también el guiño cariñoso hacia Cuba y cómo fue colocando en su relato los mensajes fuerza de futuro, desarrollo, prosperidad y nación.
En cuanto a la expresión corporal cabe decir que fue muy correcta y que, además, conforme pasa el tiempo va mejorando sustancialmente. Parece que aún no está demasiado acostumbrado al autocue, aunque sus movimientos y miradas alcanzan todo el auditorio. Los gestos del rostro, cada vez se afianzan más y la sonrisa y la mirada conjugan perfectamente cuando habla desde el corazón. Es una pena que por el diseño del atril y la realización de televisión, no hayamos podido disfrutar de ese otro lenguaje principal que acompaña siempre a un buen orador y que es el movimiento de sus manos (técnica que cada vez domina mejor nuestro Rey).
En fin, que pocas pegas se le pueden poner al que es, en mi opinión, el mejor discurso pronunciado por una personalidad española en los últimos tiempos: claro, creíble y con corazón. (Si acaso, esa corbata, color azul Asturias, permanentemente torcida que me ponía nervioso, sobre todo en los planos abiertos que ofrecía TVE.)
Ah, y una pregunta a los expertos en protocolo: escuché a la señora de la voz en off anunciar la entrada en el teatro de Sus Majestades los Reyes de España. ¿No habría sido lo correcto, Sus Majestades los Reyes?.

domingo, 9 de agosto de 2015

Orgullo (y dolor) de ser español

Aprovecho la calma del mes de agosto para escribir sobre un asunto que tiene muchas vinculaciones con la comunicación, pero sobre todo con mi sentimiento como español. Todavía sigo sin entender por qué, al margen de los sentimientos, quienes representan las altas  magistraturas del Estado, quienes cumplen la labor de servicio público de informar y creen en la legalidad vigente, los partidos constitucionales y el conjunto de los ciudadanos no plantamos cara utilizando los símbolos que aún nos unen para hacer frente a los que quieren romper una nación, una patria con vínculos, historia, lengua, cultura y sentimientos, también, comunes cosidos a lo largo de siglos. No me extraña que “nos ganen”.
Nos ganan, y me duele que no haya un uso masivo de la bandera de España y que su uso por parte de un español de a pie se vea como algo extraordinario e innecesario. Ni una sola bandera española (salvo que me lo haya perdido) en el encuentro entre Rajoy el S.M. El Rey en Marivent.
Nos ganan y me duele que la palabra España se emplee de manera escasa en la prensa, en la universidad o en la calle. Junto a la escasez de la utilización de la palabra España podemos unir el abandono en nuestro léxico del término nación. Hasta los campeonatos nacionales han pasado a ser, para muchos, campeonatos estatales.
Nos ganan, y me duele que haya niños y niñas haciendo comentarios de texto de poesías en leonés o estudiando el alto, medio y bajo Manzanares. Me puedo imaginar entonces a los de Cataluña y País Vasco.
Nos ganan, y me duele que se proteste por la llegada de una fragata de la Armada española al puerto de Getxo, mucho más cuando la fragata se llama Blas de Lezo, vasco y español universal.
Nos ganan, y me duele que detrás de un fin elogiable como es la lucha contra el maltrato animal, se suspendan las corridas de toros porque son españolas mientras se permiten los carrebous porque mantienen la tradición catalana.
Nos ganan, y me duele que los jóvenes españoles conozcan mejor la historia de su comunidad autónoma que la historia de España. Que se denoste a los Reyes Católicos y se oculte la figura de Bartolomé de las Casas.
En fin, amigos, me pregunto quién maneja la agenda, si alguien piensa en estas cosas, si definitivamente hemos decidido sucumbir a la planificación de hegemonía cultural que siguiendo los planteamientos del comunista italiano Gramsci pretende la aniquilación y ocultamiento de todo aquello que nos une como nación española.

Lo peor es que no sólo con comunicación se arregla esto. También hace falta educación. Y desde luego, no es necesario atacar lo vasco, ni lo gallego, ni lo catalán. Bastaría con poner los asuntos de la España común en agenda, practicar la “discriminación positiva” con la historia, las imágenes, la cultura y la lengua que nos une a todos.