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lunes, 11 de noviembre de 2019

Algo de lenguaje no verbal la noche del 10N


En esta entrada, casi obligada, sólo quiero compartir impresiones que me dejó la noche electoral a la vista de la reacción de los principales líderes, una vez conocidos los resultados.
Jugar con las expectativas sin ser conscientes que éstas pueden jugar un papel central el día después, supone arriesgar mucho en una partida tan abierta. Jugar con las expectativas sin tener en cuenta el efecto que juegan en la psicología del conjunto de individuos es lanzarse a una piscina sin conocer su profundidad. Sé que es difícil resumir en una sola imagen el mensaje interior que alguien no quiere transmitir. Aún así, arriesgo estos párrafos con la intención de escribir sobre comunicación no verbal, puesto que de predicciones políticas y posibles soluciones, aún sería mucho más arriesgado.

Si bien, como casi siempre, hubo varios ganadores, es evidente que ayer hubo un claro perdedor que partía con desventaja por cuanto ya tuvo que hablar de remontada durante la campaña electoral. Los pronósticos se cumplieron y nadie de la formación naranja se molestó en disimular los sentimientos de tristeza y frustración, cosa que es de agradecer.

Entre los vencedores, ahí sí podemos encontrar imágenes que nos trasladen mensajes que quizás no era su intención trasladar. Por ejemplo, Abascal que no podía disimular su sonrisa por la gesta realizada, tendría que explicarnos por qué su gesto y sus dedos usando el símbolo de la victoria no son contundentes, sino que son más bien tímidos y desconfiados. ¿Ha superado tanto sus expectativas que ni él mismo se lo cree? ¿Ha cumplido sus expectativas de voto pero no su objetivo de desalojar a Sánchez?

Iglesias y su gente, que han aguantado bien el tirón, aparecen pertrechados con posturas defensivas y apiñados como siempre. Con poca gestualidad en las manos de su líder, nos muestran lo compacto de su grupo, recelosos y a la defensiva. ¿Tienen miedo de que Sánchez los vuelva a dejar fuera de un gobierno de coalición y no se cumplan sus expectativas? ¿Es una forma de decirle a Sánchez aquí estamos y no has podido con nosotros?

En las filas de Casado hubo momentos para todo. Han mejorado resultados y pueden consolidarse como oposición con 88 diputados. ¿Realmente eran esas las expectativas o se habían fijado en llegar a los 100 diputados? ¿Quizás por eso se traslucían rostros de resignación que se querían borrar a base de sonrisas mecanizadas?
Sánchez, por su parte, con aparente tranquilidad dejó entrever la rabia a través de su puño bien prieto y el dedo acusador, que combina con una mirada profundamente seria y amenazante, avisando de que esta vez piensa salirse con la suya de gobierno progresista, aunque su estrategia y sus expectativas de crecer en votos y en escaños ha fracasado estrepitosamente.

Por último, el recién llegado Errejón y gran parte de sus compañeros, 
no han podido ocultar su tristeza, aunque nos hayan vendido que sus expectativas consistían simplemente en meter la cabeza en el Congreso. ¿Realmente es lo que transmiten sus rostros y esos hombros encogidos con los brazos semiflexionados y las palmas de las manos hacia arriba? (creo que no)


P.D. Mientras pensaba estas líneas me llega la noticia de la salida de la política de Albert Rivera. Pienso que es un gesto que le honra. Muy pocos han sabido hacer lo que él acaba de anunciar. Al margen de sus errores, le agradezco todo lo que ha hecho en estos años por Cataluña y por España. Y, por supuesto, le agradezco que con él, llegara una nueva forma de hacer política y de comunicación política.

domingo, 21 de julio de 2019

Cheque en blanco

Al parecer, afortunadamente, el inicio del nuevo curso académico vendrá acompañado de un curso político en el que contaremos con todos nuestros gobiernos en perfecto estado de revista. Esto es bueno.
Sin embargo, los que ahora hace 30 años, en plena juventud, descubrimos de la mano del profesor Jonh Keating (Robin Williams) que las ideas y las palabras pueden cambiar el mundo, andamos con una profunda preocupación. Haber convertido, más que nunca, el voto del ciudadano en un "cheque en blanco" en manos de los ¿líderes? que nos han tocado en suerte, no ayuda a mantener ese sueño de poder cambiar el mundo con las ideas y las palabras.
La Democracia es el derecho del pueblo a elegir y, también, controlar a sus gobernantes. ¿De verdad los podemos controlar? ¿Qué puede hacer el ciudadano ante las oligarquías de los "aparatos" que, una vez recibido el voto, lo usan a su antojo para conseguir más y mejores condiciones personales?
El dream team de los pretendidos líderes políticos y sus séquitos correspondientes han malentendido el concepto de la bondad de ser inconformistas. O no han visto, o no han interpretado bien al profesor cuando en su aula de la academia Welton invitaba a sus alumnos a ser únicos y extraordinarios defendiendo sus convicciones.
Lo peor de todo es que el cuerpo social, los individuos que disfrutamos de nuestra libertad, demos por buenas determinadas actitudes sin que tengan el más mínimo reproche social. No sé si será el miedo, el marco de lo políticamente correcto o algo peor, la desidia y el desapego, lo que nos convertiría en una sociedad políticamente enferma y entregada a las fauces de hambrientas minorías que legitiman su despotismo ilustrado en un sistema que necesita ya una profunda revisión.
Se han perpetrado auténticas obscenidades con nuestro voto por mor de no se sabe qué intereses generales, convirtiendo "el arte de lo posible" en un mercadillo. 
Han profanado el "carpe diem" para convertirlo en un "Juan Palomo, yo me lo guiso yo me lo como" (Cómo se divertiría Don Francisco de Quevedo si viviera en estos tiempos). Si no, repasen mentalmente: vuelta a retribuciones pre-crisis, exigencias y cesiones que no responden a la voluntad nacida de las urnas, mercadeo con instituciones varias, uso perverso de herramientas legales... Todo ello en favor de intereses generales y por el bien de los gobernados. ¿?
Jonh Keating nos enseñó lo importante que es liberarse de la tiranía establecida, por eso, algunos seguimos subiéndonos al pupitre para recordarnos que debemos mirar las cosas de manera diferente. Me he subido a la mesa y lo que veo no me gusta. Quizás porque soy más de "El club de los poetas muertos" que de "Juego de tronos".
Buen verano. La próxima vez, prometo escribir sobre comunicación.

domingo, 28 de abril de 2019

De verdad, ¿era necesario?

Resultado de imagen de elecciones 2019Tiempo y espacios habrá para el análisis de los resultados electorales de este domingo. 


Estoy seguro que se hablará de victoria sin paliativos de Pedro Sánchez, aunque lo haya hecho sin superar los ¡"malísimos"! resultados de Rajoy en 2016. Es probable que se hable de la decepción del "bastión patrio"  que de pasar de 0 a 24 se queda lejos de esos 40 escaños que auguraban, incluso, ellos mismos. Puede que incluso se hable de sabor agridulce en el partido del nuevo líder del centro, por aquello de que no han conseguido echar al ocupa (que deja de serlo ya) de la Moncloa. Habrá quien piense que, a pesar de quedarse sin representación en el País Vasco y ser barrido prácticamente de Cataluña se puede seguir gobernando con mano firme el buque "...". O que, a pesar de haber sido reducidos de manera colosal (afortunadamente) estarán contentos porque pueden seguir condicionando al gran dragón desde las estancias de Galapagar. Puede que haya, incluso, quien se pare a pensar cómo sumando 11.153.752 votos en el conjunto de España, unos se quedan lejos de sumar para poder gobernar y, otros, con tan solo 447.253 votos más suman de sobra para aliarse y sacar un gobierno adelante sin problemas (aunque las esperanzas de una reforma de ley electoral creo que se desvanecen).

Pero este tipo de análisis siempre va a depender de la perspectiva y, sobre todo, de las expectativas creadas previamente. Pero hay otras cosas que tienen poco margen de discusión...

Como sabes, en este espacio, fundamentalmente hablamos de comunicación. Y de eso es de lo que realmente quiero escribir a estas horas de la noche del domingo y tras haber visto las comparecencias de los líderes que optaban a presidir el gobierno de España. 

De todas, me quedo con una para hablar de algo que, normalmente, se le resta importancia pero que todos los que se dedican a exponerse en público saben que la tiene, y mucha: la indumentaria.

Después de haber cosechado los peores resultados de tu formación política, después de haber pasado la jornada electoral y cuando tienes que salir a transmitir noticias duras porque toca asumir responsabilidades, pero también a agradecer y animar a todos esos millones de personas que todavía confían en tí y en tu proyecto... Después de todo eso, de verdad, ¿era necesario salir de esa guisa, tal cual familiares directos del difunto a recibir el pésame?. ¡Vaya ánimos! ¡Muy atractivo para los menores de 30!. ¿Qué tal haber pensado en algo más de domingo (electoral), de fin de semana...? ¿Qué tal un poco de calor en el escenario para evitar la soledad y el frío de la derrota (aparecer acompañado no es igual que aparecer arropado)? No están solos, todavía tienen 4.355.641 personas que les apoyan.

Por cierto, hay que decirlo, el gran gurú de estas elecciones: Tezanos. Avisó que su CIS le decía que Sánchez podía doblar en escaños a Casado. Ahí lo tienes.

martes, 23 de abril de 2019

Sobre los debates

Parece obligado escribir en este espacio sobre los dos debates a los que hemos podido asistir en estos dos últimos días entre los candidatos a presidente de gobierno de España.
Procuraré no hacer ningún análisis político. Todos tienen sus propuestas (o no). Y me limitaré a comentar asuntos relacionados con la comunicación. (lo digo por si quieres dejar tu lectura aquí).
Resultado de imagen de debate tveLa primera pregunta que me planteo es si los debates sirven para algo. Parece que no, siempre y cuando no cometas algún error grave. En segundo lugar, ¿ha contribuido a la salud democrática, aparte de darnos mucho juego, un debate en el que hay un ausente principal que, seguramente, tendrá mucho que decir en la solución del próximo gobierno? Parece que no. En todo caso, personalmente, pienso que son buenos y necesarios. Deberían ser obligatorios.
De todos es conocido que lo que ocurre en un debate está pensado al milímetro. Desde el vestuario a la actitud, pasando por las frases y mensajes fuerza o, por supuesto, el lenguaje gestual, debería estar perfectamente diseñado y ensayado.
Siendo un debate televisado, es evidente que el lenguaje no verbal y las "llamadas de atención" adquieren máxima importancia.
Siendo un "doble" debate en días consecutivos, parece que lo lógico es prepararlo pensando en el conjunto.
Siendo un debate para persuadir a demasiados millones de españoles indecisos, cobran importancia la credibilidad, la coherencia y, sobremanera, las emociones.
A partir de aquí, juzgad vosotros mismos.
Sánchez: en presidente, defendiendo su gestión y avisando del peligro de las 3 derechas. Con dominio del lenguaje gestual, aprovechando su envergadura y utilizando a la perfección las entonaciones de su voz y la expresión facial. Mensaje contundente: justicia social.
Iglesias: indumentaria al uso para su público y lenguaje gestual correcto. En el primer debate se deshizo pronto del bolígrafo entre los dedos pero mantuvo mucho tiempo su mano izquierda inmóvil y oculta, lo que le hacía perder fuerza en su mensaje. Magistral en el segundo, por su indumentaria, por separarse hábilmente del "circo" de encontronazos e interrupciones y por la contundencia de sus propuestas; tanto que resultaban creíbles. Volvió por el camino de las emociones, cual mesías, exigiendo respeto para la audiencia y erigiéndose en la voz de los deseos de la gente. Terminó con el "sí se puede" del 15-M.
Casado: aunque la sonrisa sea uno de los principales ingredientes de la comunicación eficaz, mantenerla permanentemente, incluso cuando te acorralan, no ayuda a ganar credibilidad (el momento en que prácticamente se abalanza Sánchez sobre él hablando de las mujeres, resultó demoledor). La expresión facial en televisión es importante, y Casado no la supo interpretar en el primer debate, tanto es así que trasladaba con su leve sonrisa, falta de coherencia. Mejoró bastante en el segundo, también con su lenguaje gestual. Hizo un buen uso de los recursos gráficos y realizó un minuto de oro mucho más eficaz que el del primer debate.
Rivera: magistral en el primer debate. Lenguaje gestual, expresión facial permanente, uso de recursos para llamar la atención, minuto final épico aprovechando la música que sabía iba a tener de fondo y, sobre todo, la actitud que le hizo posicionarse como principal adversario de Sánchez en el debate. Prácticamente su único error fue que su corbata producía reflejos. En el segundo le sobró su propio nerviosismo y las constantes interrupciones provocadas por indicación de su asesor. Creo que se pasó de frenada. Sin embargo colocó un minuto final soberbio, apelando a las emociones, contándonos una historia, su propia historia, que remató en sus declaraciones a la salida del debate, dedicándole esas palabras a sus padres y a su familia. Otro de sus aciertos fue el contacto visual (con el espectador); mirando permanentemente a cámara para trasladar directamente los mensajes fuerza a quien de verdad le interesaba, el espectador.
Pensar en quien ha ganado los debates no sirve de mucho, puesto que, no siempre quien gana los debates gana las elecciones. Además, dependiendo de las expectativas de cada uno de ellos y de las nuestras, el vencedor puede ser diferente.
Estoy seguro que Sánchez se considera vencedor porque no ha perdido por K.O. Casado se considerará vencedor porque después de haber perdido una oportunidad de oro en el primer debate, en el segundo remontó claramente. Rivera pensará que ha sido el vencedor llevado por la euforia de su clara victoria en el primero y porque es, a mi juicio, el que mejor ha manejado las herramientas de la comunicación y la persuasión. También Iglesias pensará que ha sido ganador porque en el segundo debate, a sabiendas de la previsible bronca, preparó milimétricamente su actitud sosegada e institucional; tanto que se enfundó un jersey de chico bueno cargado de simbolismo (por la marca).
En todo caso, recordad, cuando la razón y la emoción entran en conflicto, suele ganar la emoción. 

domingo, 2 de diciembre de 2018

¿Hay discursos indecentes?


Resultado de imagen de susana diazEvidentemente no. Los discursos pueden ser buenos, malos o indiferentes. Los discursos pueden contribuir a la comunicación eficaz (o no) pero nunca son indecentes. Lo indecente puede ser los mensajes que transportan esos discursos como herramienta para convencer, disuadir o persuadir a quien los escucha.                                                                                   A la vista de lo ocurrido en las elecciones andaluzas, (2.600.000 ciudadanos con derecho a voto no se han acercado a las urnas), parece que el conjunto de los discursos han sido poco claros, nada creíbles y ausentes de emoción. En función de los resultados, parece evidente que ha habido algunos discursos más persuasivos que otros.

He seguido atentamente la campaña y los discursos de la misma estos días (es mi obligación). Y también la noche electoral. Y lo que nunca pensé fue que iba a escuchar un discurso que trasladara mensajes indecentes en boca de líderes políticos a la hora de hacer las valoraciones de los resultados.
Escuchar con tono de supremacía moral, aunque su lenguaje no verbal fuera un poema, a Susana Díaz y al propio Ábalos cómo han repetido el concepto de extrema derecha refiriéndose a Vox y lo han situado en el foco para pedir patéticamente un cordón sanitario, me ha indignado.

La política debe ser practicada con nobleza. El discurso, la palabra, debe utilizarse con arte. Legítimo es el esfuerzo de persuasión y convencimiento, pero sin manosear las ideas.

Quien milita en un partido que se mantiene en La Moncloa con el apoyo de independentistas, terroristas y anti-sistema no posee fuerza moral para pretender estigmatizar como extrema derecha anticonstitucional a quien no lo es y cuenta entre sus militantes a Ortega Lara. Y eso sí, como siempre, sin una sola autocrítica. ¿Acaso, de la irrupción de Vox en el parlamento andaluz no es responsable la propia Susana Díaz? ¿Acaso el ascenso de Vox no es consecuencia natural también de la existencia de Podemos?
Indignación he sentido también al escuchar los llamamientos de la extrema izquierda comunista para que la gente tome la calle ante los resultados habidos. ¿Es que los votantes de las opciones del centro y la derecha no son válidos? ¿Existe supremacía moral también a la hora de depositar el voto en la urna? ¿Hay más de 400.000 andaluces que por votar a Vox no merecen ser andaluces? Me parece increíble. Recuerdo que España es un estado social y DEMOCRÁTICO de derecho.

Por lo demás, estos resultados nos han dejado un panorama con más partidos pero distribuidos en la política de bloques de siempre. Ojalá nos sirva para avanzar y progresar. (también en el arte de la palabra).

domingo, 22 de abril de 2018

¿Esto es fútbol?


Nunca me han gustado los cuneros (paracaidistas los llaman otros), sobre todo en las elecciones municipales. Aunque la realidad impone a los partidos políticos usarlos en aquellas circunstancias en las que no son capaces de confeccionar una lista de personas del lugar bajo sus siglas; o cuando, desgraciadamente, el terror o el miedo lleva a que ningún ciudadano se atreva a dar la cara en su localidad por unas ideas, aunque sea para trabajar por el bien común.. También suele ocurrir en municipios con poca población donde cada vez es más difícil encontrar personas con ganas de dedicar tiempo y dinero a la cosa común. Pero en fin, no es el caso. 
Debo mostrar mi asombro por el anuncio de la posible candidatura de Valls a la alcaldía de Barcelona. Definitivamente la falta de respeto al electorado y a las instituciones que lo representan no tiene límites. O quizá el show, el espectáculo, ha llegado a tal nivel, que ahora la cosa va a ir de fichajes estrella. (En España, porque en Francia el señor Manuel Valls está hecho fosfatina, que yo sepa).
Y mi comentario de hoy tampoco va de nacionalidades (desconozco si el Sr. Valls mantiene también la nacionalidad española además de la francesa). Ni siquiera de hacer comparaciones (porque no procede) con la estancia de Pepe Botella y su reinado en nuestro país. La situación, de parecerse a algo, es más como un equipo de fútbol en busca de jugadores excepcionales y mediáticos que hagan crecer las arcas del club; o como esos clubes de fútbol adquiridos a golpe de talón por cualquier multimillonario, como el PSG, por ejemplo. En Francia puede que estén ligeramente acostumbrados a este tipo de maniobras, pero a mi, personalmente, me parece un espectáculo.
Porque esto va de ofrecer al ciudadano, al pagano de los impuestos, al que deposita su confianza para ser
representado, el mejor de los tuyos de entre ellos, el más adecuado de los tuyos, pero para ellos, pensando en ellos y en los intereses de ellos en su conjunto.
En mi vida como asesor y consultor político siempre he intentado marcar lo que, honradamente, he pensado que deben ser los perfiles adecuados que a cada ámbito correspondiera. Para mí, la política local, la política municipal siempre ha sido la madre de todas las políticas. Conozco muchos políticos que piensan que para llegar a las más altas responsabilidades políticas debería ser obligatorio haber pasado por una concejalía (Y no creo que vayan desencaminados). Y ojo, que esto lo cumple el Sr. Valls, pero en Francia, claro.  
Y es que en el caso que nos ocupa, se debería pensar en alguien con notoriedad "local". Conocido realmente  por los ciudadanos-votantes. Alguien de demostrado interés y conocimiento de la localidad que pretende capitanear. Alguien que sienta los colores de su ciudad, es decir, los problemas, inquietudes y oportunidades que la ciudad y sus vecinos ofrecen. No sé si el Sr. Valls, aún siendo poseedor de la Gran Cruz de Isabel la Católica y de la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil, reúne las condiciones. Después de toda una vida en Francia, ¿va a trasladar su residencia permanente a la ciudad que pretende dirigir?. ¿Pretende ser alcalde o concejal de lunes a viernes? Me gustaría saber que ocurrirá si Manuel Valls se presenta a la alcaldía de Barcelona y los ciudadanos le dejan en la oposición; ¿va a permanecer los próximos cuatro años defendiendo los intereses de sus votantes y de Barcelona?, ¿desde un escaño en la oposición?. Por otro lado, ¿tan poco valen, tan poco les valoran a los afiliados de Barcelona de C`s que tienen que buscar el candidato en Francia? ¿Y las primarias? ¿Se merecen eso los barceloneses?
No sé, sinceramente no lo veo. Por eso me parece una operación no de marketing, no de comunicación, sino de puro espectáculo. Sigo pensando que no debería valer todo, pero en fin... la legitimidad no es el motor de la historia y mucho menos en estos tiempos de la posverdad. Y por ello, aprovechando la fecha... "cosas veredes, amigo Sancho"

domingo, 21 de mayo de 2017

No me gustan las "primarias"

Como sabéis, no soy politólogo. Lo mío es la consultoría de comunicación (política y empresarial) y los entrenamientos de oratoria. Pero, lo cierto, es que se me hace muy difícil no aprovechar este espacio para hablar de las primarias, aunque sea como un ciudadano de a pie. 
Mucho se ha escrito (y se seguirá escribiendo) sobre las "primarias" ese sistema de designación de líderes y candidatos que, como dijo en su día la hoy derrotada Susana Díaz, ha llegado para quedarse.
El nuevo tiempo político se mueve, como el resto de valores sociales, culturales, morales y religiosos, en esa resaca que nos ha dejado la marea del relativismo que lleva inundando occidente desde hace décadas; para entendernos, lo que se denomina "políticamente correcto".
No pretendo analizar las ventajas y desventajas de este sistema. Ya han escrito muchos colegas sobre ello. Simplemente quiero dejaros mi reflexión y mi opinión (si os interesa) sobre estas primarias que creo están desdibujadas desde que volvieron en etapa democrática. Un viejo profesor de Derecho Administrativo, Gaspar Ariño, nos decía que no había problema en copiar, siempre que copiáramos a los mejores...

No me gustan las primarias. No creo, sinceramente, que democraticen la vida de los partidos políticos. ¿Acaso las diferentes familias, aparatos o corrientes en ellos no ponen en marcha sus maquinarias (triquiñuelas censales incluidas) de tal forma que esa pretendida apertura democrática queda capitidisminuida?.

No me gustan las primarias porque generan heridas en las bases, en el núcleo sustancial, muy difíciles de suturar porque vienen producidas por las refriegas y enfrentamientos que, en ocasiones, se producen bajo el fuego cruzado de deslealtades, enfrentamientos personales y guerrillas (juego sucio).

No me gustan las primarias porque mientras no se adecuen las estructuras internas de los partidos y se rectifiquen los sistemas de elección (aunque sean primarias) asistiremos a épocas de "cesarismo" como advirtió Felipe González. Líderes omnipotentes con los que perderemos el debate de las ideas para centrarnos en proyectos personalistas.

No me gustan las primarias porque no estoy de acuerdo en convertirlas en paradigma más democrático que otros sistemas de participación.

Es verdad, han venido para quedarse. De acuerdo. Pero los partidos políticos deberían avanzar rápidamente en las reformas de algo mal copiado. De momento, las primarias no ayudan a reconocer la pluralidad en torno a modelos e ideas dentro de la misma organización (el que gana se queda con toda la pieza). Si no lo hacen, eso sí, seguiremos en lo "políticamente correcto" pero como en otras tantas cosas, llevados por una gran mentira. 

jueves, 1 de septiembre de 2016

"Quosque tandem abutere, Petrus..."

¡Hola amigos!. Ya estamos de vuelta. Terminó el mes de agosto. Ése que nos pone a todos en modo "pausa", estemos o no trabajando como siempre, de guardia, de vacaciones o buscando trabajo.
Diría yo que no ha sido un agosto como otros. Ha tenido sus peculiaridades.
Nuestros deportistas en Río, una vez más, han cumplido con su misión de emocionarnos y recordarnos (entre lección y lección de esfuerzo y honradez) que seguimos siendo una gran Nación.
Algún prestigioso consultor político sigue escribiendo acertados artículos y planteando nuevos conceptos interesantes como el de la "política colaborativa".
Rajoy recibe a Rivera sin corbata en una finta de imagen propia de un campeón como Juan Antonio Corbalán y que demuestra que la veteranía es un grado (o que tiene buenos asesores que consiguen magistrales golpes de efecto).
Vacaciones irrenunciables de algunos que han proporcionado imágenes y silencios más que sorprendentes; y por supuesto, bronceados de temporada. (Aunque no me imagino yo a un autónomo cogiendo vacaciones justamente en las fechas en que su negocio está en plena efervescencia)
Por supuesto hemos visto equipos de negociación con escenificaciones a lo Borgen, que es lo que se lleva. Por cierto, enhorabuena por el trabajo, lo digo en serio. 
Las playas y las casas rurales llenas, imagen viva de la recuperación; aunque todavía no llegue a todo el mundo y existan barrios donde en agosto se sigue aparcando con dificultad, prueba evidente de que sus residentes no se han ido de vacaciones.
Comunicación política efectiva en un pueblo de interior de poco más de 600 habitantes: 4 días de fiestas patronales a razón de 90.000 euros en toros y baile. Esto sí que es comunicación política contundente. No sé si ese gobierno municipal ejerce la política colaborativa, pero que sabe ganar voluntades, es indudable.
Y rematamos agosto con el enésimo NO de Sánchez. 

¿Que dice que se ampara en que España es un sistema parlamentario? Ya lo sabíamos. Pero llegados a estas alturas, sería bueno practicar el parlamentarismo de verdad.
Por ejemplo, dando libertad de voto a los diputados de su grupo parlamentario. Por ejemplo reconociendo y respetando una mayoría que a falta de 6 votos para la absoluta, es lo suficientemente amplia como para pensar que hay un grupo de españoles que quieren que haya Gobierno de Rajoy y suman más que cada uno del resto de los grupos de ciudadanos. Por ejemplo, reconociendo la propia derrota y los peores resultados de un partido que ha gobernado España durante más de 20 años.
Pero si de verdad quiere practicar el parlamentarismo, dialogue y negocie y no se enroque en un "no" sin sentido. Ponga sobre la mesa una batería de propuestas sobre las que estaría dispuesto a ofrecer su abstención (entre otras la reforma de nuestra ley electoral). En el parlamentarismo, el sí tiene un precio, la abstención también. Evite las terceras elecciones consecutivas.
Vuelve a haber un tiempo para hacer historia, un tiempo para pasar a la historia, un tiempo para los hombres de estado. "Quosque tandem abutere, Petrus (Sánchez), patientia nostra". 

domingo, 6 de marzo de 2016

No estamos en 1917

Después del espectáculo visto de la última semana en el Congreso, poco o nada ha variado. Seguimos con más de lo mismo en la batalla por conseguir el poder; por consiguiente seguimos en manos del marketing y la comunicación política. Cosa que es muy interesante para quien escribe en este blog puesto que precisamente, el marketing y la comunicación política son parte de mi actividad profesional. Pero ya he dicho aquí en otras ocasiones que quizás ahora tocaba, sin olvidarnos de estas herramientas, dejar paso a la altura de miras y al interés público y de Estado.
Hemos visto a nuestros líderes políticos en una investidura-moción de censura muy bien adiestrados en la comunicación no verbal y en el uso de la retórica, buscando permanentemente el titular, la foto y la cámara amable de televisión (beso incluido), dirigiéndose cada uno de ellos a su público (tengo dudas en el caso de Rivera) y trasladando al otro la responsabilidad de abocar a nuestra Nación a unas nuevas elecciones. Siempre he pensado que el que aparezca como culpable de unas nuevas elecciones será el que más se desgastará en ellas.
Todo esto es muy interesante y daría para varias entradas, pero hoy quiero aprovechar mi espacio para poner de relieve que en esta batalla hay uno de los participantes que está persiguiendo otra cosa. 
Lo está haciendo muy bien. Hay tres que se pelean por la centralidad del tablero y discuten, pretendidamente, sobre las ideas fundamentales que caracterizan sus respectivos pensamientos dejando bastante de lado el interés público, es decir, el bien común de nuestra sociedad y de los ciudadanos en su conjunto. Más bien, parece que la preocupación está en apuntalar unos,que haber sido el partido más votado les legitima poner las condiciones; otros, que están limpios y son el nuevo centro, los Adolfo Suárez del siglo XXI; y un tercero, que su liderazgo ante la izquierda moderada y ante su propio partido no debe ser discutido.
Pues bien, enhorabuena. Creo que los tres lo han conseguido (en buena medida gracias a sus estrategias políticas y a la comunicación política llevadas a cabo esta semana).
Pero ahora queda lo importante. No estamos en 1917. Y deberían ponerse de acuerdo y explicar las razones de ese acuerdo, porque deben ser razones de interés público; si me apuran, razones de Estado. 
P. Iglesias con un ejemplar de las obras de A. Gramsci
Porque el cuarto en discordia, el que lo está haciendo muy bien, no miente. No abandona su hoja de ruta. No olvida a sus teóricos Lenin, Gramsci o Stalin. 
Detrás de su relato se divisan claramente el adoctrinamiento frente al pensamiento libre, la economía planificada frente al libre mercado, la colectivización económica frente a la propiedad privada, los comisarios del pueblo y las vigilancias a la disidencia frente al estado de derecho... Estoy seguro que hasta sueñan con una arquitectura propia. 
El bloque hegemónico que pretenden construir con la nueva clase social subalterna está a punto de proclamarse clase dirigente y piensan ya en convertirse en clase dominante desde su superestructura con la que embestirán el bloque histórico.
La verdad, no sé si estamos para nuevos "condotieros", aunque nos prometan "paz, tierra y pan".
Urge un acuerdo. No estamos en 1917.

domingo, 31 de enero de 2016

Callejón sin salida

Al margen de opiniones, nadie podrá negar que la situación política no está efervescente. Tanto, que hoy vuelvo a asomarme a esta ventana, cuando tan sólo ha pasado una semana desde mi reivindicación de Azaña y Ortega. Aunque ahora ya, siempre en mi opinión, van tomando más peso las propias estrategias políticas que la comunicación política en sí misma.

Bertolt Brecht
Tengo la sensación de que la materia gris de los partidos políticos (que la hay en casi todos, estoy convencido) se ha puesto manos a la obra y piensan más en Maquiavelo, Sun Tzu o Bertolt Brecht que en Juego de Tronos o Borgen. Que conste que esto, por sí, no lo considero ni mejor ni peor a la hora de despejar la situación de este callejón sin salida, pero, al menos, eleva el nivel. Al menos podemos empezar a tener sensación de que los líderes abandonan sus egocéntricas posturas y nos alivian por unas horas de la mediocridad de la primacía de las ambiciones e intereses personales.

El inteligente regate de Sánchez este fin de semana trasladando a la militancia el poder de opinión sobre futuros pactos le da oxigeno y fuerza de liderazgo para sobrevivir en un callejón sin salida en el que, si llega a ser necesario, quemará todas sus naves como enseñó el viejo general chino, mientras siguiendo las enseñanzas de don Nicolás sigue negándose a cerrar una alianza con alguien más poderoso que él para atacar a otro.

En ese mismo callejón se encuentran otros que parece que se apuntan a aquello de que, dado que las fuerzas de los ejércitos nunca son iguales, por eso los pequeños deben aprovechar las flaquezas de los grandes. Y ahí están, esperando su oportunidad de ser la tercera vía.

Nicolás Maquiavelo
Por supuesto, confluyen en el callejón los que siguiendo las consignas del gran dramaturgo y creador del teatro épico, el comunista Brecht, piensan que "las revoluciones se producen en los callejones sin salida". Éstos, lógicamente, siguen encantados de conocerse en el callejón.

Por último, en ese callejón, también están los que, acudiendo a los manuales de autoayuda (ahora se llevan mucho) piensan que lo mejor para escapar de un callejón sin salida es salir por donde se ha entrado. Es probable que esto lo piensen porque no queda más remedio ante la negativa verbal y "no verbal" de quienes pudiendo, se niegan a tal noviazgo por las razones anteriormente expuestas.

Y, quizás, sería la mejor solución. Que salgan todos del callejón otra vez y empecemos de cero (bueno...eso sería imposible). Pero puestos a mirar el futuro con esperanza, algunos podríamos soñar con nuevos (¡nuevas!) protagonistas y con cierta corrección en la expresión de la soberanía popular respecto de los resultados del 20-D.
Aunque sé que esto último no le gustaría a Bertolt Brecht.

lunes, 21 de diciembre de 2015

Es hora de la altura de miras

Hoy dejaré la comunicación de lado para hablar de política. De POLÍTICA, con mayúsculas.
El pueblo soberano ha hablado en las urnas. Y... "la que has liao pollito". Al final, los españoles cuando nos empeñamos no hay quien nos pare. 
Se introdujo por intereses, que no voy a analizar aquí, el mantra de que había que elegir entre lo nuevo y lo viejo, y que había que cargarse el bipartidismo...y toma, dicho y hecho.
Pensemos o no que el pueblo también se puede equivocar, lo cierto es que ha expresado su mandato. Hemos vivido una campaña donde ha mandado la comunicación; en política siempre es importante la comunicación para hacer llegar el mensaje y la acción de gobierno. Pero creo que ahora no debe mandar la comunicación. Como creo que esta profesión de consultor político no va a terminarse aquí, pediría que los partidos políticos y los medios de comunicación dejen de lado la obsesión por "comunicar permanentemente" y abran paso a la política de verdad. Al menos en las próximas semanas.
Para ello necesitamos que entren en juego políticos con altura de miras. Y el que no esté dispuesto creo que es mejor que se vaya a casa.
Una vez más, todos han ganado. Unos porque son los ganadores, otros porque son los que menos han perdido, los terceros porque siguen subiendo y han ganado a las encuestas y los cuartos porque han pasado de la nada a posicionarse como grupo con un buen número de escaños.
Todo eso está muy bien, pero ahora España y los españoles tenemos que seguir trabajando duramente para sacar definitivamente al país de la crisis y apuntalar bien las bases del crecimiento y bienestar de los españoles para los próximos años. Por eso no vale, en estos momentos, enredar ni jugar a sacar tajada de la complicada situación. El mandato es claro y, al menos, los partidos que no van contra el sistema tienen la obligación de, con altura de miras, facilitar que España siga avanzando.
Por cierto, si la contienda electoral era entre lo nuevo y lo viejo, les doy una pista. Lo viejo suma 213 diputados. Creo que es mayoría más que suficiente para sacar las cosas adelante. Ejemplos hay en nuestro entorno más próximo (sin ir más lejos Alemania). 
Tiempo habrá de seguir con la comunicación...

martes, 8 de diciembre de 2015

El debate decisivo lo ganó el bipartidismo



Sí, ya sé que es probable que nadie esté de acuerdo. Entre otras cosas porque lo que está de moda es desear que se termine con la representación parlamentaria en forma de dos fuerzas mayoritarias acompañadas de un pequeño grupo de partidos menos representativos y las fuerzas territoriales. Veremos, caso de producirse, si resulta bueno para nuestra Nación (recordemos que los países de nuestro entorno próximo siguen manteniendo su estabilidad gracias a la presencia de dos grandes fuerzas políticas).
Pero hoy, de lo que se trata es de "opinar" sobre el debate llevado a cabo anoche en atresmedia. Así que a ello voy.
La verdad es que se montaron un buen show business a costa de aparecer como los adalides de la pureza democrática y la libertad de expresión. Sí, lo digo con desdén, porque me parece injusto y sectario montar un debate bajo apariencia de pluralidad cuando no están, ni siquiera, todos los que tienen representación parlamentaria en estos momentos: ¿dónde estaban  IU y UPyD? ¿Estos son los modos de la nueva política?.
Una de las grandes polémicas previas fue la ausencia de Rajoy. A mi juicio, creo que hizo muy bien el señor Rajoy en no acudir, mucho más cuando fue sustituido por una más que digna Soraya Sáez de Santamaría. Acudir, hubiera sido un error de principiante. ¿Alguien piensa que no ir le ha restado votos al PP ante semejante debate? Más bien al contrario; su ausencia evitó que nos tragáramos dos horas de ataques permanentes y furibundos a la persona que han convertido en icono de la maldad política.
En cuanto a la escenificación del debate, todos acudían con la lección bien aprendida, con sus mensajes definidos, su estética cuidada de cara a su público y su batería de ataques a quienes consideran sus más directos adversarios. Debo decir, en este punto, que Sánchez me pareció el más correcto en cuanto a la vestimenta. Si pretendían empatizar con el mayor número de personas el que mejor lo consiguió fue Pedro Sánchez con americana, pantalón y corbata de color corporativo. Bien Soraya por su discreción y neutralidad. Iglesias en su línea desarreglada hasta el último detalle para contentar a los suyos. Y me sorprendió Rivera con su aspecto excesivamente serio, de traje y corbata, que no sé yo si era el mejor atuendo para acercarse a la gran masa de centro que quiere conquistar con su cara de niño bueno.
Todos intentaron mantener un relato a lo largo del debate. Desgraciadamente el mismo relato que ya conocemos: economía para ganar el bienestar, un partido histórico que ha hecho historia, lo nuevo frente a lo viejo y, yo no soy casta porque me levanto a las seis de la mañana.
Algunas cosas que me resultaron curiosas. 

Las emociones a través de los rasgos faciales estuvieron controladas durante la mayoría del tiempo. Sánchez mantuvo sus rasgos de felicidad a la cámara (incluso ante los ataques irónicos de Iglesias) y supo cambiar al registro de enfado en materias de su interés, por ejemplo, cuando habló de corrupción. Su tono de voz y su ritmo acompañaron perfectamente su rostro y sus mensajes, al igual que su movimiento corporal. Eso sí, demasiadas huidas a los papeles.

Soraya que mantuvo un control y dominio de sus rasgos faciales casi perfecto (trasladando lo que ella quería trasladar) durante todo el debate, sin embargo perdió en varias ocasiones la mirada en su minuto final, lo que restó credibilidad y conexión a sus mensajes con el público. No entiendo tampoco su posición de brazos caídos mientras hablaban los adversarios, trasladando demasiada indiferencia hacia su interlocutor. El gran momento de Soraya lo tuvo al hablar de la violencia machista; su entonación, la mirada, sus manos y, sobre todo, cómo recogió a sus tres adversarios en su favor, plasmaron lo que, para mí fue lo mejor del debate en cuanto a técnica se refiere (no olvidemos que se hablaba de un asunto que quieren monopolizar, precisamente, los partidos de izquierda)
Lo de Rivera y sus movimientos al estilo entrenador de fútbol en la banda, la verdad que no lo entiendo. Ese nerviosismo le resta seguridad y credibilidad al mensaje. Si a eso le sumamos sus continuos toques al botón de la chaqueta, nos encontramos con un candidato que dice muy bien lo que dice, pero con mucha inseguridad. 
Tampoco controló demasiado su expresión facial. Pienso que había demasiado enfado en su rostro en demasiadas ocasiones, alejando la atracción que en estos momentos recae sobre él. Pero, sin duda, lo que más me sorprendió fue su ritmo acelerado, sobre todo al inicio del debate. Se olvidó Rivera que no estaba en un mítin; los que le escuchábamos estábamos en el sofá, tranquilamente, y ese ritmo nos desconcierta.
Iglesias, que de esto es el que más sabe (también Errejón) no se salió de su guión en ningún momento. Su estética cuidada al milímetro, su rostro mesiánico, su relato de los parias de la tierra y su entonación entre la épica y el púlpito, cumplieron a la perfección el objetivo: no perder un voto más. Eso sí, fue el único que se atrevió a dar un paso más en el lenguaje gestual, llevándose el puño al corazón al terminar su última intervención. Y algo que no termino de entender: ¿tanta inseguridad tiene este hombre que tiene que aparecer siempre con un bolígrafo entre las manos?
En definitiva, las técnicas clásicas, las mismas intenciones, los mismos mensajes... Nada nuevo, nada viejo: esto es política. Por eso creo que ganó el bipartidismo. ¿O quien ganó fue Atresmedia?

martes, 6 de octubre de 2015

Una vez más, la puesta en escena

Ahora que ya se han hecho todos los análisis, proyecciones y declaraciones sobre las elecciones catalanas. Incluso ahora que ya sabemos en qué fecha se celebrarán las elecciones generales, quiero incidir en algo que siempre he creído de suma importancia; algo que, sin ser la "madre" de todas las herramientas de la comunicación, creo que merece la pena ser tenido en cuenta a la hora de diseñar la comunicación política. Me refiero a la puesta en escena.

No está este espacio pensado para hacer valoraciones sobre los resultados, pero sí lo está para valorar la comunicación de personas, entidades, instituciones etc. En cualquier caso, quede claro mi deseo de una España unida y constitucional (sea cual sea la Constitución que soberanamente se otorgue el pueblo español). 

Vamos al asunto.

La noche de las elecciones catalanas seguí atentamente las comparecencias de los diferentes líderes políticos y, una vez más, me sorprendió alguna puesta en escena. En algún caso pareciera que a algunos les pilló de improviso. No me lo podía creer. Otros, sin embargo, conscientes de la importancia que un día (noche) como ese tiene, la cuidaron al detalle.
"Juntos por el sí", independientemente de la valoración de los resultados, de si la victoria cumplía o no las expectativas, incluso al margen del lío que se les avecinaba para formar un gobierno estable en la Generalitat, siguieron con su hoja de ruta, es decir, más leña, más movilización, más fiesta por la independencia.


El PSOE, con Iceta en Barcelona, a pesar de perder escaños, sin perder la sonrisa, rodeado por los suyos y con los mensajes ambiguos muy claros. Desde Madrid un Pedro Sánchez a lo "presidente", con banderas institucionales incluida la catalana (aunque de paso, podían haberlas colocado bien) pensando ya en su asalto a la Moncloa.


Ciudadanos, exultantes por el resultado (lógico) tampoco dejaron nada a la improvisación. Sonrisas, caras amables, mensajes claros a sus votantes (en castellano) y a aquellos que optaron por el voto que representaba el independentismo (en catalán). Gritos de los asistentes reivindicando la españolidad de Cataluña...


El PP escenificó soledad en Cataluña y soledad en Madrid a través de sus respectivos portavoces. Si fue a propósito, no lo entiendo. ¿Qué pasa con sus votantes? ¿ningún mensaje para quienes optaron por otras formaciones? ¿Acaso no eran conscientes de que la campaña para las generales comenzaba esa noche? El presidente habló el jueves en exclusiva para un medio de comunicación, pero creo que muchos catalanes, muchos españoles lo echaron de menos esa noche.

Pienso que las puestas en escena, sin ser definitivas (casi nada en comunicación lo es), deben cuidarse al máximo porque sus imágenes pueden dejar huella en el subconsciente del elector.

domingo, 14 de junio de 2015

Desalojo a "bastonazos"

Hoy La Vanguardia titula: "la izquierda desaloja al PP de las grandes ciudades" Curioso el término utilizado pero acertado. Y añado yo "a bastonazos" porque nunca como ayer han tenido tanto protagonismo esos objetos meramente protocolarios ya. Símbolo de la autoridad de los alcaldes, ayer fueron exhibidos en ofrenda a determinados grupos de asistentes en los recintos plenarios y a quienes se congregaron en manifestación callejera a las puertas de los ayuntamientos. Inteligente gesto de comunicación política; ahí queda la imagen, aunque los receptores de la ofrenda no sean todos los ciudadanos sino unos grupos muy determinados; "bastonazo"
Pero ayer hubo más "bastonazos".
Parece que, una vez más, el aparato propagandístico y mediático de los partidos de izquierda (incluidos mareas, plataformas y unidades populares) han sido más eficaces que los de la derecha. Lo digo, porque salvo que alguien me saque del error, es lo que más se ha oído, más ha sido noticia y más columnas ha ocupado; "bastonazo"
El mismo día de la constitución de los nuevos ayuntamientos, la "agenda temática" está dominada por eliminación de coches oficiales (también bicicletas), racionalización-reducción de sueldos y actos de revisión de proyectos; otro "bastonazo" (espero que a la clase periodística no se le estropeara la grabadora; por si hay que revisar algo de lo dicho ayer en algún ayuntamiento)
Ayer ha sido el día de los ciudadanos o de la ciudadanía, como se dice ahora. Sobre todo de la que salió a la calle para marcar inmediatamente diferencias con la iglesia católica (véase Santiago de Compostela), de la que salió a insultar (véase Valladolid), o de la que sigue viendo con buenos ojos a ETA y el independentismo (véase Pamplona). Desgraciadamente no se escenificó que fuese el día de los silenciosos que callan cuando alguien anuncia la paralización de proyectos o que los ahorros hay que ponerlos al servicio de la sociedad a través de una banca pública; "bastonazo"
La cuestión, una vez más, en mi opinión ha girado en torno a las estrategias de comunicación y los comunicadores, donde la derecha ha vuelto a perder (aunque, en su conjunto, ganara las elecciones) 

domingo, 5 de abril de 2015

¡Qué estrés! Seguimos en campaña

Hoy comparto contigo una reflexión escrita al día siguiente de las elecciones andaluzas. Hasta hoy no me había sido posible publicarla. Espero que no te resulte extemporánea. 
Hace tiempo que nació entre los políticos y los consultores el concepto de campaña permanente. No sé si englobando este concepto, alguien pudo predecir algo parecido a este paroxismo electoral al que estamos sometidos durante este 2015.
Ya hemos empezado por Andalucía. Y a falta de lo que nos queda por vivir, quiero pararme aquí. No para analizar lo que ha pasado y cuáles han podido ser sus causas. Mucho menos me voy a aventurar a predecir lo que va a pasar (para eso ya están las "encuestas"). Hoy quiero fijar mi atención, y la tuya, querido lector, en cómo han llevado a cabo sus reacciones ante los resultados, las diferentes opciones políticas.
Es evidente que todos han actuado bajo un estrés (para algunos postraumático) que, desde mi punto de vista, ha hecho poco creíble sus mensajes.
No deberían olvidar los partidos políticos que en dos meses los ciudadanos volvemos a estar convocados a las urnas y que la reacción transmitida en clave nacional tras las elecciones andaluzas, también cuenta de cara, ya, a los próximos comicios municipales y autonómicos.
A pesar de las interpretaciones interesadas, lanzadas por los diferentes medios de comunicación y sus periodistas, cada vez menos, el cuerpo electoral es permeable a sus comentarios sesgados. Cada vez más, el ciudadano tiene su propio criterio  a la vista de lo que se le pone en la parrilla televisiva, eso sí. 
Por este motivo no entiendo por qué algunos se empeñan en mostrar una realidad inexistente a los ojos de la mayoría.
Pienso que sería más efectivo haber lanzado mensajes basados en los resultados objetivos realizando análisis sinceros, no exentos de autocrítica, buscando conectar, al menos, con su público. El reconocimiento, con humildad, del lugar en que los ciudadanos han colocado a cada uno, hubiese sido más efectivo para los intereses de cada cual. Empeñarse en otra cosa no es rentable.
En esta tesitura, tan solo C´s y, en parte, Podemos, han realizado un análisis medianamente objetivo. Unos, reconociendo con humildad su entrada en el panorama político andaluz y, los otros, reconociendo que no han cumplido con sus expectativas.
Los demás, cegados por la soberbia o mirando para otro lado, no han sabido, ni siquiera, aprovechar lo positivo de sus respectivos resultados. Sin un ápice de autocrítica, lo que en estos tiempos no está bien visto por los ciudadanos.
Da la sensación de que todo este estrés hace cometer fallos de principiante. Nadie que quiera tener éxito hoy en unas elecciones puede separarse de la psicología del votante; tampoco en los análisis posteriores al día de la contienda. Deben formar parte también de la estrategia. No olvidemos que la campaña es permanente; este año más que nunca. 

domingo, 18 de enero de 2015

¡Un poquito de por favor!

Elijo la frase que popularizó el actor cordobés Fernando Tejero para compartir contigo, que estás leyendo esta entrada, un deseo para este 2015 que ya ha echado a andar.
De todos es sabido que en España habrá varias ¡fiestas de la Democracia! durante este año. Los ciudadanos estamos llamados a ejercer en varias ocasiones nuestro derecho al voto. Eso significa que también quienes aspiran a obtener legítimamente la representación ciudadana, ejercerán también su derecho a dirigirse a los ciudadanos con sus críticas y sus propuestas de acción política. En definitiva, tendremos que asistir (no queda más remedio) al desarrollo de las correspondientes campañas electorales. Seguro que disfrutaremos todos de este "juego" democrático que, sin duda, consolidará aún más nuestra democracia.
Y aquí viene mi deseo: un poquito de por favor. Me refiero al diseño y ejecución de las campañas electorales. 
Un gran consultor y profesor (al menos para mí lo es), Daniel Eskibel, nos contaba en sus clases magistrales (y lo ha dejado escrito en sus obras), que una campaña electoral debe ser clara y sencilla; y dirigida a las mayorías.
Deseo, pues, que nos encontremos con políticos claros, mensajes claros y campañas claras. Que sean entendibles. Que nos cuenten, tal cual, qué y cómo pretenden desarrollar su acción política si son elegidos. Cómo y de qué manera van a trabajar por el bien común de la colectividad y por los intereses de todos y cada uno de los ciudadanos. Sin mentiras, sin perífrasis, sin retóricas añejas.
Deseo encontrarme sencillez. Y como la claridad, espero que esa sencillez llegue a los candidatos, a los mensajes y a la campaña electoral en sí. Creo que los ciudadanos no quieren que se les hable desde el púlpito. Hoy más que nunca, el voto del ciudadano quiere ir a aquél que sea su par, a aquél en que se ve reflejado con sencillez. Y recuerden que la sencillez va siempre muy unida a la humildad y a la capacidad de encajar la crítica. Esperemos que el ciudadano no sea agredido por la mala utilización de tantas herramientas disponibles hoy en día. A ver si no nos encontramos con sobre-dimensionamientos y exageraciones que ya no cuelan.
Sería deseable (otro deseo), encontrarse con políticos, mensajes y campañas que no traten al elector como una minoría. Es evidente que los partidos deben segmentar, pero ¡por favor! diríjanse a las mayorías para que haya ganadores y no vencedores
tras las elecciones. Recuerden que luego se gobierna para todos (o al menos así debe ser)
Creo que si se cumplieran mis deseos anteriores, ganaríamos en tranquilidad y sosiego. Disfrutaríamos del juego limpio. No existirían dudas sobre nuestra estabilidad futura.
El político, mensaje y campaña que cumpla con mis deseos creo que estará en el camino más correcto. El que además sea  capaz de "entretener" al electorado, tengo la sensación, se situará en los puestos de cabeza.