domingo, 28 de septiembre de 2014

La camisa blanca

No, esta entrada no va de la rasgadora poesía del bilbaíno Blas de Otero y que con tanta fortuna popularizó Ana Belén. Hoy voy a hablar de la siempre elegante y tan de moda puesta últimamente por nuestros políticos: la camisa blanca propiamente dicha.
Como no puede ser de otra forma, soy un convencido de que todo, hasta el más mínimo detalle importa a la hora de comunicar porque habla por nosotros. Es más, pienso que, en la mayoría de las ocasiones, nuestra imagen habla antes que nuestra voz.

Nuestra ropa es lo primero que un desconocido ve de nosotros; antes que escucharnos o ver cualquier tipo de gesto corporal.
De ahí que sea un ferviente seguidor de dedicarle tiempo a qué, cómo y cuándo ataviarnos con determinadas prendas.

Por otro lado, de todos es sabido que el blanco simboliza pureza, inocencia, paz y pacifismo, limpieza y frescura, incluso alegría. Por eso mismo, una camisa blanca debería haber sido una prenda habitual entre la clase política años atrás. Pero, hete aquí, que como la camisa blanca era, como decían las abuelas, la prenda más elegante para cumplimentar un traje, cuando en España se llevaba la contra-elegancia, las camisas blancas quedaron para los pocos que, a propósito, exhibían su elegancia acoplándola a un traje y a una corbata.
Y así se creaban tendencias, incluso, entre los correligionarios y seguidores de los partidos políticos. ¿Quién no recuerda las chaquetas de pana y camisas de cuadros de González? ¿o las camisas de rayas de Aznar? En ocasiones nos servían hasta para identificar silenciosamente la tendencia del sujeto que teníamos delante vestido de esa guisa.

¿A dónde quiero ir a parar? Pues a que desde que llegó Obama y lo mesiánico se puso de moda, no hay político que se precie que no desfile en público con camisa blanca, mayormente sin americana y sin corbata. Y, sinceramente, tanta uniformidad me despista. Incluso pienso que empieza a perder eficacia; como si viera un montón de soldados del ejército imperial. Se me hace difícil distinguir al "bueno" (por la vestimenta, claro está).

Pero, la verdad, por lo que hoy escribo este "post" es porque llevo 20 años recomendando no asistir a los platós de televisión con camisas blancas porque producen destellos, transmiten frialdad e interfieren en el espectador a la hora de percibir los gestos del rostro. Y ahora, de repente, todos de blanco a las televisiones. Sinceramente, me he debido perder algún capítulo porque no lo entiendo. 
  

Sigo pensando que el blanco (mucho más si no se acompaña de corbata o/y americana) sigue siendo un color que debería estar prohibido en televisión salvo para los anuncios del "yo lavo más limpio".

El ojo y la mente humana necesitan de colores para moverles a la acción y al sentimiento.

viernes, 19 de septiembre de 2014

¡SÁLVAME!

A estas alturas, ya todos sabemos que el nuevo líder del PSOE, Pedro Sánchez ha intervenido en el programa de "entretenimiento" que dirige Jorge Javier Vázquez. Y a estas alturas, a pesar de la generalizada reacción negativa en redes sociales, han sido bastantes colegas los que han salido, de inmediato, a analizar el efecto positivo de esta pseudointervención a través de una llamada telefónica.
Antes de que sigas leyendo, por si quieres parar aquí, te diré, amigo lector, que yo creo que es un error dicha intervención. Creo que es un error el motivo de la llamada, el contenido de la llamada y la forma de la llamada. Salvo, eso sí, que algunos quieran volver al pan y circo de Juvenal (60-128 d.C.) reconvertido hoy en el pan y circo de las televisiones a las que los políticos tienen que acudir obligatoriamente para ejercitar el populismo que le reporte los votos suficientes para alcanzar el poder. Eso debe ser más sencillo que apoyar a un alcalde amenazado de muerte.

Pienso que el ejercicio de la responsabilidad no está reñido con la búsqueda original de notoriedad, con las nuevas formas de comunicación ni con buscar nuevos cauces para encajar el mensaje. 
Entiendo el nerviosismo de Sánchez con el ascenso de Podemos y lo fácil que es proponer aplicar la fórmula pensando que si a otros les ha funcionado, ¿por qué no a mi?. 
El error está en pensar que la tele nos lo va a dar todo sin seleccionar los escenarios (por cierto, los líderes de Podemos sí saben seleccionar los escenarios). Porque además, los telespectadores no son tontos, los españoles no son tontos.
La responsabilidad de un político que pretende gobernar una nación, no pasa, en mi opinión, por posicionar una propuesta (y de la manera que lo hizo) sobre un asunto que está generando gran polémica en los medios de comunicación en un programa especializado en "prensa rosa", por mucha audiencia que tenga. 
Deteriora su imagen. ¿O sólo lo hizo porque Jorge Javier amenazó con retirar su voto al PSOE? Si es así, la responsabilidad y seriedad de quien quiere dirigir España todavía se rebaja más. 
Mi opinión es que Jorge Javier, líder de audiencia en su programa, no es ningún prescriptor político. Pensar lo contrario es tratar de imbéciles a la audiencia y sobre todo a quienes están luchando por la desaparición del festejo tradicional del Toro de la Vega. (por cierto, ofrezco una solución a la polémica; no es mía, fue de Francisco Franco de 1966 a 1970: no se rejoneaba el toro, es decir, no se le daba muerte)
Alguien tiene que explicar a Sánchez que "al deliberar sobre cualquier asunto siempre hay que tener en cuenta si conviene a todos los ciudadanos" (Erasmo de Roterdam). 
Alguien tiene que decirle que el "populismo" no se combate con "más populismo" en un país que tiene mayoría de edad y cuyos ciudadanos están cada vez más preparados (aunque a veces no lo parezca). 
Por el bien de España, espero no tener que verlo, por mor de las audiencias, metido en la casa de "Gran Hermano". Sin duda, a ello podemos contribuir con nuestro granito de arena los consultores políticos.
(Nótese que no he hecho en ningún momento referencia a la aparición del Sr. Sánchez en el programa "El Hormiguero". Motivo: para mí, como diría Alejandro Sanz, no es lo mismo)

jueves, 7 de agosto de 2014

Informar también exige responsabilidad: "ébola"

Aunque estos días de estío dan más para leer que para escribir, no puedo resignarme ante lo visto hoy con motivo del asunto "ébola" en España. Ha sido como si, de repente, por el sólo hecho de estar comenzado el mes de agosto se hubiese esfumado la responsabilidad a la hora de ejercer la comunicación institucional de gobiernos, oposiciones y medios de comunicación.
Antes de seguir, quiero hacer salvaguarda del único periódico que ha hecho gala de máxima responsabilidad en un momento de "crisis", titulando como se debe titular: "España cumple con su deber". Porque eso es lo primero que habría que haber trasladado a la opinión pública española, antes incluso de hablar si el avión en el que repatriamos a dos españoles (sean o no religiosos), es el de Rajoy o un Hércules, si se desaloja una planta o un hospital entero o si hay un suero con nicotina capaz de frenar el ébola (titulares de El Mundo, El País y La Razón).
En situaciones de crisis tan sensibles como las que tienen que ver con la salud, que ponen en vilo a toda una nación, hay que ser responsables. Explicando con serenidad y honradez lo sustancial. Y lo sustancial aquí, y en primer lugar, es que el Gobierno de España y el Estado español, tiene la obligación de repatriar a sus nacionales en situaciones de este tipo. Luego, además, hay que tranquilizar a la población y explicar, a los medios de comunicación antes que a nadie, las cuestiones técnicas del operativo, para que nadie cometa la irresponsabilidad de hablar a "humo de pajas" en tertulias y magazines de verano.
Para lograrlo, no es suficiente que el Gobierno hable, el mismo día del traslado de nuestros dos misioneros, por boca de una Directora General del ministerio de turno, ni mucho menos es suficiente la voz de un consejero de comunidad autónoma. ¿Ha sido fruto de la fecha veraniega?, no lo creo.
Los titulares de los periódicos, en su línea, buscando el perfil más idóneo para incrementar la recaudación. Y lo de permitir todo tipo de imágenes sobre los preparativos del avión... de nota. Verlas tranquiliza muchísimo (¿?).
Ni que decir tiene, que menosprecio a cuantos además de torpes, han intentado rentabilizar políticamente este asunto, como algún sindicato y algún/a político/a de tres al cuarto queriéndose hacer oír en el desierto informativo del mes de agosto.
Hay cuestiones en comunicación, que por ser de Estado, son relativamente fáciles de llevar a la práctica. Al parecer, hoy, salvo ABC, el resto no hemos sido capaces. Una vez más se ha echado de menos valentía y altura de miras.

domingo, 27 de julio de 2014

El baldaquino personal del Papa Francisco

De todos es conocido que el baldaquino es una especie de dosel con cuatro columnas que en la iglesia católica se destina a cubrir el altar. Sin duda que el más conocido, por su ubicación y por haber entrado por derecho propio en la historia del arte, es el baldaquino de bronce de Bernini, de estilo barroco, que está emplazado en el centro del crucero, bajo la cúpula, de la basílica de San Pedro en el Vaticano.
Cuando aún no se ha cumplido año y medio de su pontificado, el Papa Francisco, ha construido su propio baldaquino para cobijar su altar de perfecta comunicación, su altar de líder mundial.
Las cuatro robustas columnas que sostienen este baldaquino particular son:

  1. Su imagen personal
  2. El mensaje
  3. Sus gestos
  4. Las acciones
La imagen personal. De entrada, el Sumo Pontífice, tiene un porte que no pasaría nunca desapercibido, aún cuando no es una persona excesivamente alta; pero posee un rostro absolutamente amable y sincero al que, desde luego contribuye su "habladora" mirada y su sonrisa permanente. Estas características, que pueden ser regalos de la madre naturaleza, resulta que son enfatizadas, además, con auténtica maestría por su indumentaria y por su comunicación no verbal. 
Sí, sí, amigo lector, he citado la indumentaria. Mira que es difícil que un Papa le saque partido a su indumentaria...!!! Pues Francisco lo ha logrado: por la vía de despojarse del lujo en los "complementos" que adornan su Institución. No ha renunciado a su simbología, pero el mero hecho de "pequeños" cambios en los materiales (la cruz), la fabricación (los zapatos) o el diseño (la cátedra) lo han convertido en un revolucionario de la indumentaria papal. 
En cuanto a su comunicación no verbal... ¡qué decir! Perfecta. Sus manos, su mirada (que es capaz de hablar), su sonrisa limpia, su gesticulación y sus posturas (algo nunca visto hasta ahora por la rigidez que incluso imponía en ocasiones la condición física de la edad)
Su mensaje. Antes de comentar el qué, el cómo y a quién de sus mensajes, debo hacer una referencia a su capacidad para manejar la "agenda seting". Él es el que domina y consigue manejar esa agenda informativa, en lo que a sus asuntos se refiere, ésa que tantos dirigentes no son capaces de dominar. 

Sin perder la esencia de su Evangelio y la lucha contra el relativismo, selecciona minuciosamente sus mensajes diarios con el trasfondo permanente de que él ha venido a dirigir una iglesia que se preocupa principalmente por los pobres y por los que sufren. Y viene a hacerlo desde los gestos, sí, pero también desde la coherencia y la apertura intelectual. No hay más que seguir sus homilías diarias en la capilla de la Casa de Santa Marta, que utiliza para poner sobre la mesa informativa su mensaje. Fruto de esta actitud decidida ha sido también su ejemplar modo de afrontar la crisis de la pederastia, en la que él se ha puesto al frente de la solución, pidiendo perdón y anunciando medidas ejemplarizantes.
No quiero olvidar aquí la magnífica labor que desarrolla el Vaticano en la gestión de medios, tanto los convencionales como lo que tiene que ver con su presencia en las redes sociales. Otro ejemplo a seguir.
Los gestos. Gestos que acompañan perfectamente al mensaje. En este capítulo hay para dar y tomar.
No se conforma con romper el protocolo con naturalidad, lo que le hace más próximo y cercano al individuo de a pie (y por supuesto le granjea el cariño, incluso devoción, de propios y extraños) sino que ha incorporado a su vida diaria la política de los gestos, que comienzan a convertirse en esencia de sus mensajes y en respaldo de coherencia de los mismos. Comenzó el 14 de marzo de 2013 yendo a pagar su cuenta en la pensión donde había residido durante el cónclave que lo eligió y lo último, hace un par de días colocándose en la cola de la cantina del Vaticano para almorzar con el personal. Entre medias, todo lo imaginable, dentro y fuera del Vaticano. Tiene además un extra de credibilidad, y es que este tipo de cosas ya las hacía siendo Obispo en Buenos Aires.
Las acciones. Por si alguien dudaba (yo por ejemplo) de su decidida intención de dar un impulso de mayor cercanía a la iglesia católica y la atención a determinadas reivindicaciones llegadas desde su propio seno , ha emprendido, sin prisa, pero sin pausa, todo un rosario de actuaciones en diferentes ámbitos encaminados a la modernización de la Iglesia y al acercamiento de la misma a la realidad social del hombre.
Ya no son sólo gestos. Los cambios estratégicos en el estamento de la curia romana,
los nuevos criterios para la banca vaticana, los ejercicios personales de austeridad y reprimendas a sus obispos que no siguen el mismo camino, o sus escritos, la encíclica "Lumen Fides" (la luz de la fe) y sobre todo la exhortación apostólica "Evangelii gaudium" (la alegría del Evangelio) han trasladado dentro y fuera de la iglesia católica la convicción de que comienza un nuevo tiempo. Como dato curioso, en esta exhortación, además de hacer un repaso en profundidad a cuestiones que afectan profundamente al ser humano, se detiene en detalles como la importancia de que los pastores de su iglesia dediquen tiempo a la preparación de las homilías. (Como ves, querido lector, a este hombre no se le escapa una y es perfectamente consciente de todos y cada uno de los actores que pueden jugar a su favor en la colocación del mensaje)
En definitiva, estamos ante alguien que domina a la perfección la coctelera de la comunicación. Bravo por él y por la Institución que dirige. Ahí tienen un ejemplo a seguir muchísimos dirigentes políticos y no políticos. Los que nos dedicamos a la comunicación, además Os damos las gracias por la puesta en marcha de este manual práctico de la comunicación pública en menos de dieciocho meses.

viernes, 18 de julio de 2014

Pedro Sánchez: ha nacido una estrella

No es el anuncio de la cuarta película rodada con ese título, pero ya no me cabe duda. Hay una nueva estrella en el firmamento de la política española. Pedro Sánchez ha conseguido por méritos propios hacerse con la secretaría general del PSOE. Esto, por sí mismo, le convierte en estrella. Y lo ha conseguido, en mi humilde opinión, gracias al diseño y a la ejecución de una campaña de "10". Enhorabuena a su equipo de asesores.
Se trataba de presentarse ante los militantes del PSOE (que son los que tenían derecho a voto) como el nuevo líder capaz de recuperar una organización que, tras las elecciones europeas, se encontraba completamente a la deriva. Pienso que con claridad, voluntad y determinación Pedro Sánchez ha conseguido proyectar a los militantes socialistas su visión, el camino a seguir, brindándoles una gran sensación de seguridad.
Su mensaje: dirigido a un público objetivo muy determinado, con ganas de escuchar un mensaje ilusionante e ilusionado. Capaz de haberlo "centrado" gracias a sus otros dos competidores. Es curioso, en estos tiempos, que alguien que rompe el acuerdo de intención de voto de sus parlamentarios europeos, o que le dice a sus "juventudes": quiero unas juventudes socialistas republicanas que os tocará desalojar a la Monarquía, aparezca como moderado para la derecha mediática.
Junto al contenido ideológico ha sido magistral su relato emocional: el video donde hablan del Pedro idealista, deportista, comprometido, padre y esposo...
hasta le acompaña el hecho de haber estudiado en uno de los institutos más simbólicos de España (el Ramiro de Maeztu) y haber jugado al baloncesto en el Estudiantes, admirado por atesorar los valores de la humildad, el esfuerzo y el compañerismo. Todo ello ha sido magistralmente puesto en valor ante los electores. En ese relato emocional ha sido interesante cómo ha utilizado sus 40.000 kilómetros recorridos, sus noches durmiendo en casa de afiliados, sus historias de aquellos que se le han acercado a contarle su problema o el motivo histórico-sentimental de porqué milita en el socialismo. Ha conseguido aparecer como un afiliado de base (¿se puede considerar de base a alguien que ha sido concejal en el ayuntamiento de Madrid y es Diputado nacional? Sánchez lo ha conseguido) O su forma de convertir una hipotética desventaja, ser desconocido ¿?, en uno de los valores que más le han ayudado, colocando este mensaje también de manera relatada, a veces, hasta con tintes literarios.
El escenario: ha sabido trasladar su mensaje a todas y cada una de las sensibilidades que puedan existir dentro del PSOE, incluso fuera (tendiendo la mano a la parte moderada de Podemos). Eso sí, ha elegido la cercanía como escenario lo que le da un valor extra ante sus electores. Y lo ha hecho con coherencia, porque los 40.000 km. parece ser que es verdad que se los ha hecho.
No ha desatendido en absoluto esa parte importante en toda organización que son los cargos intermedios, ese grupo de influenciadores del "aparato político" que tienen capacidad para desequilibrar la balanza.
Ha mimado a sus jóvenes cachorros, diciéndoles lo que querían oir. Y por supuesto si ha habido que levantar el puño y hablar de otros tiempos, aunque sean ya nostálgicos, se ha hecho.
La imagen: aquí sí que se han esmerado. De entrada, Sánchez posee una complexión física que, desde luego, no le hace pasar desapercibido. A la hora de comunicar, este detalle le viene muy bien y lo sabe aprovechar. 
A la complexión física le han adherido con precisión matemática toda la parte aprovechable (que es mucha) del más puro estilo Obama. Camisa blanca impoluta, de cuello corbatero, remangada exactamente a la misma altura... perfecto. Pelo peinado a lo Kennedy. Movimientos pausados, suaves, siempre queriendo al público que lo escucha. Ausencia habitual de papeles. Y lo que para mí ha sido más importante: mirada limpia y sonrisa permanente que le hace creíble hasta en su humildad y generosidad machacando al adversario. Ya sabemos lo del proverbio "no abras una tienda si no sabes sonreir". Parece que, desde el punto de vista de la imagen está a punto de conseguir el magnetismo que poseía Adolfo Suárez (veremos si le acompañan sus obras).
En definitiva, mi opinión es que ha nacido un líder porque ha sabido definir la dirección y el rumbo que quiere para el PSOE. Además ha explicado el porqué de ese rumbo cuyo único objetivo es desbancar a la derecha. Ha rentabilizado todas y cada una de sus fortalezas de cara al exterior. Parece que está dispuesto a seguir aprendiendo como profesor universitario que es y está claro que ha demostrado que no le tiene miedo a los errores y que además está dispuesto a aprender de ellos. 
Lo dicho, un líder (de momento)

lunes, 7 de julio de 2014

¡Venimos a pasarlo bien!

¡Venimos a pasarlo bien! era el grito de guerra que siempre utilicé con mis chicos y chicas en una lejana etapa en la que mi afición por el deporte de la canasta me llevó a sentarme en el banquillo todos los fines de semana del curso escolar. Se trataba de concienciarnos de que, aunque la actividad exigía esfuerzo y preparación, no por ello dejaba de ser divertida.
Esta idea es la que sigo usando en mis entrenamientos de oratoria con mis clientes porque creo sinceramente que para cogerle el gusto a hablar a los demás, nos lo tenemos que pasar bien.
Hablar en público nos tiene que divertir. Hemos de quitarnos los miedos, las vergüenzas y afrontar el camino de nuestra comunicación hacia los demás como un camino apasionante y divertido; muy divertido.
Sigo pensando que hoy, como siempre, hablar bien es el instrumento más importante de la cultura y de la formación del hombre. ¿Por qué, entonces, nos encontramos con demasiadas personas que, lejos de divertirse, les supone un auténtico calvario? Quizás nos ocurra lo de aquel genial slogan publicitario y es que "lo hemos probado poco".
Querido lector, si eres de los que sufre y cae en las garras del miedo escénico con nervios, sudores, palpitaciones, sequedad etc., plántale cara y adelante: diviértete comunicando a los demás, hablando en público.
Te costará algo de esfuerzo, pero merece la pena. Vas a tener que entrenar, como para andar en bicicleta por la montaña. Pero cuanto más tiempo entrenes más destreza adquirirás; y como con la bicicleta, a mayor entrenamiento mayor disfrute de la montaña, sus paisajes y sus retos.
Comienza por tus círculos más cercanos, con tus amigos. Practica con ellos hablar con claridad, con credibilidad y con emoción. Para ello, lógicamente tienes que saber de lo que hablas, tienes que conocer la materia. Eso te hará ganar seguridad.
Y ensaya. Ensaya mucho. Haz de tus actos cotidianos un permanente ensayo y verás como te llegas a divertir. Imagínate situaciones posibles y cómo las resolverías llegado el caso. Analiza cómo lo hacen otros y cómo lo harías tú. Cultiva tus habilidades teniendo en cuenta que para lograr una comunicación efectiva son ingredientes principales la humildad y la simpatía.
Recuerda que más del 80% de nuestra comunicación es comunicación no verbal. Emitimos mensajes a través de los gestos, las posturas, nuestras expresiones faciales y nuestros movimientos.
Puede ser divertido preocuparnos más por nuestro tono de voz, el ritmo al hablar, el volumen con el que nos dirigimos a los demás, incluso cultivar los silencios. Puede ser divertido analizar nuestras expresiones faciales, nuestra mirada, las posturas habituales que adoptamos cuando estamos con otros, nuestros gestos (sobre todo nuestras manos). Y puede ser divertido estudiar nuestro estilo personal: la forma de vestir, la forma de caminar, nuestros movimientos y rasgos faciales...
Esta es mi manera de animar a todos a hacer un esfuerzo por comunicar mejor, convencido de que ello nos hace más libres y más felices.

jueves, 19 de junio de 2014

En perfecto estado de revista

Seguido con exquisito detalle el guión y la puesta en escena. Todo en perfecto estado de revista. Como si de un documental promocional se tratara. Eso es lo que hemos podido ver hoy todos los españoles, a través de las pantallas de televisión, en un acto histórico para la vida de nuestra nación.
Objetivo cumplido: reforzamiento de la Corona, aprovechar a ganar imagen ante los ciudadanos del Reino.

Me parece bien. Creo que es lo deseable y lo necesario. A pesar de mi firme convicción republicana creo que no estamos, en estos momentos, para experimentos. Sobre todo porque es evidente que algo tan serio y profundo como un cambio en el modelo de estado debe contar con el mayor de los consensos y el mayor de los respaldos, tal y como ocurrió con el advenimiento de S.M. el Rey D. Juan Carlos.
Todos los "secundarios" han cumplido su papel a la perfección. Perfecto el Soberano saliente adoptando un "perfecto" protagonismo en segundo plano. Perfecto el papel de Doña Sofía (como siempre) que ha vuelto a dar una lección de profesionalidad. Perfecta la presencia de la Infanta Elena. Perfecta la ausencia de la Infanta Cristina.
A partir de ahí, camino libre al nuevo Rey, escoltado en todo momento por la madre y esposa amantísima que se nos ha mostrado más simpática, más cercana, más humana. Su juego de gestos desde el primer momento, tanto con su marido como con sus hijas, lo ha ejecutado de forma perfecta.
Y el broche de oro de la perfección, como siempre ocurre, lo ha puesto la naturalidad. La naturalidad y dulzura de dos niñas (princesa e infanta) que a buen seguro, sin pretenderlo, han conmovido el corazón de todos los españoles de bien.

Se trataba de representar un guión en el que las familias españolas nos identificáramos perfectamente felices y se ha conseguido. Desde la imposición de la faja militar como capitán general de todos los ejércitos hasta su aparición en el Palacio Real hemos visto a una familia a la que es imposible no querer. Y con eso, creo, ha ganado España.

Ha habido detalles novedosos que son atisbo de una imagen propia y más actual: nuevo escudo y cambio de color del azul al rojo carmesí, acudir al traje militar que menos militar parece, fórmula del juramento dando prioridad a los ciudadanos y nuestras peculiaridades autonómicas, ausencia de símbolos religiosos remarcando no su condición personal de católico, sino dando prioridad al carácter aconfesional del Estado, etc. etc. Es evidente que las formas, que en este caso también son fondo, han ayudado al objetivo.
Y también hay que intentar ver el fondo. Sobre todo el de su discurso. 
En mi anterior entrada hablaba de claridad, credibilidad y emoción. Sinceramente creo que las ha buscado con su tono de voz, con su nerviosismo atípico en alguien con sus tablas, con su calidez al referirse a sus padres, con sus breves miradas e incluso con sus escasos movimientos de manos que, de vez en cuando, rompían su imagen regia agarrado al atril. Y el examen lo ha superado.
Por otro lado, el contenido de su discurso, en mi humilde opinión, ha sido, en gran parte, lo que esperábamos. Como buen heredero de su padre ha hecho suyos los conceptos de consenso, diálogo, diversidad cultural, pluralidad lingüística y capacidad de una nación que ha demostrado tener en la unidad su mejor argumento para conseguir el bienestar de todos los ciudadanos. Todo ello, esta vez, sin recurrir expresamente ya al espíritu de la transición.
Personalmente me ha emocionado el recuerdo hacia sus padres a los que este país nunca les estará suficientemente agradecido.
Que haya jurado respetar los derechos de las comunidades autónomas imagino que también significará que, desde su posición, pedirá a esas mismas comunidades que cumplan con sus obligaciones y con el respeto a los derechos de España, porque aquí no van a valer paños calientes.
Por cierto, he de resaltar la indecorosa actitud del Sr. Mas y del Sr. Urcullu no aplaudiendo, nobleza obliga, el discurso de quien es ya el Jefe del Estado, un estado al que estos dos sujetos le deben lealtad y respeto en tanto en cuanto no cambie la legalidad vigente. Se olvidan estos indignos representantes de que son la imagen de las instituciones que presiden y no la de sus partidos políticos. Bajo el amparo del Gobierno Vasco y de la Generalitat viven muchísimos ciudadanos, a los que también representan, que hoy hubieran querido ver a sus representantes portarse cortesmente con el Jefe del Estado.
Volviendo al fondo del discurso. Creo que habéis dado en el clavo Señor. La Corona debe ser un símbolo de la unidad de España, pero también un referente y ejemplo para todos los españoles; de lo contrario la Corona no nos servirá. Ahora la pelota está en vuestro tejado. A partir de hoy es el momento de irse ganando el afecto y apoyo de todos para poder emprender un nuevo camino juntos, si no vuestro pueblo os lo demandará y os apartará del camino. Obras son amores... Y desde el minuto uno, tanto dentro como fuera de España comienzan los análisis con lupa.

Se ha citado a Europa, Iberoamérica y los países árabes. Habéis tenido buen maestro, no desperdiciéis ni sus enseñanzas ni sus consejos. Creo que no hace falta recordar que la historia de la nación española sería otra sin que en su contexto aparezcan estos territorios. Hoy más que nunca hemos de conseguir mayores alianzas y mayores lazos de amistad. Para eso también habéis ocupado el trono.
Alabo el gusto de haber terminado dando las gracias en las otras lenguas cooficiales en sus correspondientes territorios de España, pero creo sinceramente que no hubiese sido incompatible haber cerrado vuestro discurso, en momento tan solemne, con el clásico ¡Viva España!
Por mi parte, ¡Viva el Rey!