lunes, 6 de octubre de 2014

Siempre nos quedará "la Roja"

No, no voy a escribir de fútbol.
Hace unos días asistí a un acto en el marco de la Universidad de Valladolid. Y una vez más, pude contemplar con estupor (y con pena), la errónea colocación de las banderas nada más y nada menos que en el Salón de Grados de la facultad de Derecho. Esto que puede parecer baladí, no lo es para mí. La bandera de España siempre debe estar presidiendo y su colocación no es igual si el número de banderas a colocar es par o impar. 
Aprovecho para llamar a la sensibilidad de cuantos leéis esta entrada para que tampoco lo sea para vosotros.
Inmediatamente me vino a la mente la importancia de los símbolos. Yo que me he educado y formado básicamente en un Seminario Diocesano y durante bastantes años he sido responsable del protocolo de una institución me he dado cuenta del error que hemos cometido durante décadas al no darle a los símbolos la importancia que se merecen; y de paso, por supuesto, no haber hecho la pedagogía necesaria entre nuestros niños y jóvenes como se hace en, prácticamente, todos los países civilizados.
Un símbolo, según nuestra Real Academia es "la representación sensorialmente perceptible de una realidad, en virtud de rasgos que se asocian con ésta por una convención socialmente aceptada".
Y aquí está el problema. Son demasiados años los que llevamos en este país pasando y menospreciando unas convenciones que nos hacían percibir la pertenencia a una nación, de tal manera que para muchos en su subconsciente (o consciente) no existe ya ni la realidad: España. Seguro que muchos de nosotros hemos mantenido conversaciones donde se planteaba la sana envidia que nos produce ver a ciudadanos de otros países rindiendo respeto públicamente en escuelas o eventos deportivos a sus símbolos. Yo todavía me acuerdo (y ya estábamos en democracia) cómo ante la izada o arriada de la bandera nacional en el principal acuartelamiento de mi ciudad, por ejemplo, los transeúntes que pasaban en ese momento por el lugar, guardaban respeto de manera natural y espontánea. Y ahora eso ya no se produce.
Otros, sin embargo, saben muy bien de la importancia de los símbolos, por eso no menosprecian ni la liturgia ni el protocolo. Porque son conscientes de la realidad en sí misma que encierra el símbolo.
¿Alguien piensa que estas tres imágenes de Artur Mas, en tres momentos diferentes son fruto de la casualidad? Podemos observar cómo en ausencia de la bandera de España, sí aparece, sin embargo, la bandera europea. ¿Casualidad?, no. Es fruto del empeño de demostrar que, si bien están dispuestos a no seguir perteneciendo a España, harán lo posible por seguir llamando a las puertas de la Unión Europea, como si de un Estado más se tratara.
¿Qué decir de esta estampa pasando revista a no sé qué tropas, bandera catalana en exclusiva incluida? ¿No pretenden ser los símbolos y el ceremonial de un estado soberano?
Si la democracia española no quiere verse resquebrajada sería bueno que se imponga el imperio de la ley (con sus símbolos también). Recuerdo ahora, más que nunca, la frase de Albert Camus "la tiranía totalitaria no se edifica sobre las virtudes de los totalitarios sino sobre las faltas de los demócratas". De no haber perdido tantos años dando la espalda a nuestros símbolos, ahora la cohesión de nuestro territorio no estaría tan en entredicho. Aunque, como en Casablanca, "siempre nos quedará la Roja", o Rafa Nadal.

domingo, 28 de septiembre de 2014

La camisa blanca

No, esta entrada no va de la rasgadora poesía del bilbaíno Blas de Otero y que con tanta fortuna popularizó Ana Belén. Hoy voy a hablar de la siempre elegante y tan de moda puesta últimamente por nuestros políticos: la camisa blanca propiamente dicha.
Como no puede ser de otra forma, soy un convencido de que todo, hasta el más mínimo detalle importa a la hora de comunicar porque habla por nosotros. Es más, pienso que, en la mayoría de las ocasiones, nuestra imagen habla antes que nuestra voz.

Nuestra ropa es lo primero que un desconocido ve de nosotros; antes que escucharnos o ver cualquier tipo de gesto corporal.
De ahí que sea un ferviente seguidor de dedicarle tiempo a qué, cómo y cuándo ataviarnos con determinadas prendas.

Por otro lado, de todos es sabido que el blanco simboliza pureza, inocencia, paz y pacifismo, limpieza y frescura, incluso alegría. Por eso mismo, una camisa blanca debería haber sido una prenda habitual entre la clase política años atrás. Pero, hete aquí, que como la camisa blanca era, como decían las abuelas, la prenda más elegante para cumplimentar un traje, cuando en España se llevaba la contra-elegancia, las camisas blancas quedaron para los pocos que, a propósito, exhibían su elegancia acoplándola a un traje y a una corbata.
Y así se creaban tendencias, incluso, entre los correligionarios y seguidores de los partidos políticos. ¿Quién no recuerda las chaquetas de pana y camisas de cuadros de González? ¿o las camisas de rayas de Aznar? En ocasiones nos servían hasta para identificar silenciosamente la tendencia del sujeto que teníamos delante vestido de esa guisa.

¿A dónde quiero ir a parar? Pues a que desde que llegó Obama y lo mesiánico se puso de moda, no hay político que se precie que no desfile en público con camisa blanca, mayormente sin americana y sin corbata. Y, sinceramente, tanta uniformidad me despista. Incluso pienso que empieza a perder eficacia; como si viera un montón de soldados del ejército imperial. Se me hace difícil distinguir al "bueno" (por la vestimenta, claro está).

Pero, la verdad, por lo que hoy escribo este "post" es porque llevo 20 años recomendando no asistir a los platós de televisión con camisas blancas porque producen destellos, transmiten frialdad e interfieren en el espectador a la hora de percibir los gestos del rostro. Y ahora, de repente, todos de blanco a las televisiones. Sinceramente, me he debido perder algún capítulo porque no lo entiendo. 
  

Sigo pensando que el blanco (mucho más si no se acompaña de corbata o/y americana) sigue siendo un color que debería estar prohibido en televisión salvo para los anuncios del "yo lavo más limpio".

El ojo y la mente humana necesitan de colores para moverles a la acción y al sentimiento.

viernes, 19 de septiembre de 2014

¡SÁLVAME!

A estas alturas, ya todos sabemos que el nuevo líder del PSOE, Pedro Sánchez ha intervenido en el programa de "entretenimiento" que dirige Jorge Javier Vázquez. Y a estas alturas, a pesar de la generalizada reacción negativa en redes sociales, han sido bastantes colegas los que han salido, de inmediato, a analizar el efecto positivo de esta pseudointervención a través de una llamada telefónica.
Antes de que sigas leyendo, por si quieres parar aquí, te diré, amigo lector, que yo creo que es un error dicha intervención. Creo que es un error el motivo de la llamada, el contenido de la llamada y la forma de la llamada. Salvo, eso sí, que algunos quieran volver al pan y circo de Juvenal (60-128 d.C.) reconvertido hoy en el pan y circo de las televisiones a las que los políticos tienen que acudir obligatoriamente para ejercitar el populismo que le reporte los votos suficientes para alcanzar el poder. Eso debe ser más sencillo que apoyar a un alcalde amenazado de muerte.

Pienso que el ejercicio de la responsabilidad no está reñido con la búsqueda original de notoriedad, con las nuevas formas de comunicación ni con buscar nuevos cauces para encajar el mensaje. 
Entiendo el nerviosismo de Sánchez con el ascenso de Podemos y lo fácil que es proponer aplicar la fórmula pensando que si a otros les ha funcionado, ¿por qué no a mi?. 
El error está en pensar que la tele nos lo va a dar todo sin seleccionar los escenarios (por cierto, los líderes de Podemos sí saben seleccionar los escenarios). Porque además, los telespectadores no son tontos, los españoles no son tontos.
La responsabilidad de un político que pretende gobernar una nación, no pasa, en mi opinión, por posicionar una propuesta (y de la manera que lo hizo) sobre un asunto que está generando gran polémica en los medios de comunicación en un programa especializado en "prensa rosa", por mucha audiencia que tenga. 
Deteriora su imagen. ¿O sólo lo hizo porque Jorge Javier amenazó con retirar su voto al PSOE? Si es así, la responsabilidad y seriedad de quien quiere dirigir España todavía se rebaja más. 
Mi opinión es que Jorge Javier, líder de audiencia en su programa, no es ningún prescriptor político. Pensar lo contrario es tratar de imbéciles a la audiencia y sobre todo a quienes están luchando por la desaparición del festejo tradicional del Toro de la Vega. (por cierto, ofrezco una solución a la polémica; no es mía, fue de Francisco Franco de 1966 a 1970: no se rejoneaba el toro, es decir, no se le daba muerte)
Alguien tiene que explicar a Sánchez que "al deliberar sobre cualquier asunto siempre hay que tener en cuenta si conviene a todos los ciudadanos" (Erasmo de Roterdam). 
Alguien tiene que decirle que el "populismo" no se combate con "más populismo" en un país que tiene mayoría de edad y cuyos ciudadanos están cada vez más preparados (aunque a veces no lo parezca). 
Por el bien de España, espero no tener que verlo, por mor de las audiencias, metido en la casa de "Gran Hermano". Sin duda, a ello podemos contribuir con nuestro granito de arena los consultores políticos.
(Nótese que no he hecho en ningún momento referencia a la aparición del Sr. Sánchez en el programa "El Hormiguero". Motivo: para mí, como diría Alejandro Sanz, no es lo mismo)

jueves, 7 de agosto de 2014

Informar también exige responsabilidad: "ébola"

Aunque estos días de estío dan más para leer que para escribir, no puedo resignarme ante lo visto hoy con motivo del asunto "ébola" en España. Ha sido como si, de repente, por el sólo hecho de estar comenzado el mes de agosto se hubiese esfumado la responsabilidad a la hora de ejercer la comunicación institucional de gobiernos, oposiciones y medios de comunicación.
Antes de seguir, quiero hacer salvaguarda del único periódico que ha hecho gala de máxima responsabilidad en un momento de "crisis", titulando como se debe titular: "España cumple con su deber". Porque eso es lo primero que habría que haber trasladado a la opinión pública española, antes incluso de hablar si el avión en el que repatriamos a dos españoles (sean o no religiosos), es el de Rajoy o un Hércules, si se desaloja una planta o un hospital entero o si hay un suero con nicotina capaz de frenar el ébola (titulares de El Mundo, El País y La Razón).
En situaciones de crisis tan sensibles como las que tienen que ver con la salud, que ponen en vilo a toda una nación, hay que ser responsables. Explicando con serenidad y honradez lo sustancial. Y lo sustancial aquí, y en primer lugar, es que el Gobierno de España y el Estado español, tiene la obligación de repatriar a sus nacionales en situaciones de este tipo. Luego, además, hay que tranquilizar a la población y explicar, a los medios de comunicación antes que a nadie, las cuestiones técnicas del operativo, para que nadie cometa la irresponsabilidad de hablar a "humo de pajas" en tertulias y magazines de verano.
Para lograrlo, no es suficiente que el Gobierno hable, el mismo día del traslado de nuestros dos misioneros, por boca de una Directora General del ministerio de turno, ni mucho menos es suficiente la voz de un consejero de comunidad autónoma. ¿Ha sido fruto de la fecha veraniega?, no lo creo.
Los titulares de los periódicos, en su línea, buscando el perfil más idóneo para incrementar la recaudación. Y lo de permitir todo tipo de imágenes sobre los preparativos del avión... de nota. Verlas tranquiliza muchísimo (¿?).
Ni que decir tiene, que menosprecio a cuantos además de torpes, han intentado rentabilizar políticamente este asunto, como algún sindicato y algún/a político/a de tres al cuarto queriéndose hacer oír en el desierto informativo del mes de agosto.
Hay cuestiones en comunicación, que por ser de Estado, son relativamente fáciles de llevar a la práctica. Al parecer, hoy, salvo ABC, el resto no hemos sido capaces. Una vez más se ha echado de menos valentía y altura de miras.

domingo, 27 de julio de 2014

El baldaquino personal del Papa Francisco

De todos es conocido que el baldaquino es una especie de dosel con cuatro columnas que en la iglesia católica se destina a cubrir el altar. Sin duda que el más conocido, por su ubicación y por haber entrado por derecho propio en la historia del arte, es el baldaquino de bronce de Bernini, de estilo barroco, que está emplazado en el centro del crucero, bajo la cúpula, de la basílica de San Pedro en el Vaticano.
Cuando aún no se ha cumplido año y medio de su pontificado, el Papa Francisco, ha construido su propio baldaquino para cobijar su altar de perfecta comunicación, su altar de líder mundial.
Las cuatro robustas columnas que sostienen este baldaquino particular son:

  1. Su imagen personal
  2. El mensaje
  3. Sus gestos
  4. Las acciones
La imagen personal. De entrada, el Sumo Pontífice, tiene un porte que no pasaría nunca desapercibido, aún cuando no es una persona excesivamente alta; pero posee un rostro absolutamente amable y sincero al que, desde luego contribuye su "habladora" mirada y su sonrisa permanente. Estas características, que pueden ser regalos de la madre naturaleza, resulta que son enfatizadas, además, con auténtica maestría por su indumentaria y por su comunicación no verbal. 
Sí, sí, amigo lector, he citado la indumentaria. Mira que es difícil que un Papa le saque partido a su indumentaria...!!! Pues Francisco lo ha logrado: por la vía de despojarse del lujo en los "complementos" que adornan su Institución. No ha renunciado a su simbología, pero el mero hecho de "pequeños" cambios en los materiales (la cruz), la fabricación (los zapatos) o el diseño (la cátedra) lo han convertido en un revolucionario de la indumentaria papal. 
En cuanto a su comunicación no verbal... ¡qué decir! Perfecta. Sus manos, su mirada (que es capaz de hablar), su sonrisa limpia, su gesticulación y sus posturas (algo nunca visto hasta ahora por la rigidez que incluso imponía en ocasiones la condición física de la edad)
Su mensaje. Antes de comentar el qué, el cómo y a quién de sus mensajes, debo hacer una referencia a su capacidad para manejar la "agenda seting". Él es el que domina y consigue manejar esa agenda informativa, en lo que a sus asuntos se refiere, ésa que tantos dirigentes no son capaces de dominar. 

Sin perder la esencia de su Evangelio y la lucha contra el relativismo, selecciona minuciosamente sus mensajes diarios con el trasfondo permanente de que él ha venido a dirigir una iglesia que se preocupa principalmente por los pobres y por los que sufren. Y viene a hacerlo desde los gestos, sí, pero también desde la coherencia y la apertura intelectual. No hay más que seguir sus homilías diarias en la capilla de la Casa de Santa Marta, que utiliza para poner sobre la mesa informativa su mensaje. Fruto de esta actitud decidida ha sido también su ejemplar modo de afrontar la crisis de la pederastia, en la que él se ha puesto al frente de la solución, pidiendo perdón y anunciando medidas ejemplarizantes.
No quiero olvidar aquí la magnífica labor que desarrolla el Vaticano en la gestión de medios, tanto los convencionales como lo que tiene que ver con su presencia en las redes sociales. Otro ejemplo a seguir.
Los gestos. Gestos que acompañan perfectamente al mensaje. En este capítulo hay para dar y tomar.
No se conforma con romper el protocolo con naturalidad, lo que le hace más próximo y cercano al individuo de a pie (y por supuesto le granjea el cariño, incluso devoción, de propios y extraños) sino que ha incorporado a su vida diaria la política de los gestos, que comienzan a convertirse en esencia de sus mensajes y en respaldo de coherencia de los mismos. Comenzó el 14 de marzo de 2013 yendo a pagar su cuenta en la pensión donde había residido durante el cónclave que lo eligió y lo último, hace un par de días colocándose en la cola de la cantina del Vaticano para almorzar con el personal. Entre medias, todo lo imaginable, dentro y fuera del Vaticano. Tiene además un extra de credibilidad, y es que este tipo de cosas ya las hacía siendo Obispo en Buenos Aires.
Las acciones. Por si alguien dudaba (yo por ejemplo) de su decidida intención de dar un impulso de mayor cercanía a la iglesia católica y la atención a determinadas reivindicaciones llegadas desde su propio seno , ha emprendido, sin prisa, pero sin pausa, todo un rosario de actuaciones en diferentes ámbitos encaminados a la modernización de la Iglesia y al acercamiento de la misma a la realidad social del hombre.
Ya no son sólo gestos. Los cambios estratégicos en el estamento de la curia romana,
los nuevos criterios para la banca vaticana, los ejercicios personales de austeridad y reprimendas a sus obispos que no siguen el mismo camino, o sus escritos, la encíclica "Lumen Fides" (la luz de la fe) y sobre todo la exhortación apostólica "Evangelii gaudium" (la alegría del Evangelio) han trasladado dentro y fuera de la iglesia católica la convicción de que comienza un nuevo tiempo. Como dato curioso, en esta exhortación, además de hacer un repaso en profundidad a cuestiones que afectan profundamente al ser humano, se detiene en detalles como la importancia de que los pastores de su iglesia dediquen tiempo a la preparación de las homilías. (Como ves, querido lector, a este hombre no se le escapa una y es perfectamente consciente de todos y cada uno de los actores que pueden jugar a su favor en la colocación del mensaje)
En definitiva, estamos ante alguien que domina a la perfección la coctelera de la comunicación. Bravo por él y por la Institución que dirige. Ahí tienen un ejemplo a seguir muchísimos dirigentes políticos y no políticos. Los que nos dedicamos a la comunicación, además Os damos las gracias por la puesta en marcha de este manual práctico de la comunicación pública en menos de dieciocho meses.

viernes, 18 de julio de 2014

Pedro Sánchez: ha nacido una estrella

No es el anuncio de la cuarta película rodada con ese título, pero ya no me cabe duda. Hay una nueva estrella en el firmamento de la política española. Pedro Sánchez ha conseguido por méritos propios hacerse con la secretaría general del PSOE. Esto, por sí mismo, le convierte en estrella. Y lo ha conseguido, en mi humilde opinión, gracias al diseño y a la ejecución de una campaña de "10". Enhorabuena a su equipo de asesores.
Se trataba de presentarse ante los militantes del PSOE (que son los que tenían derecho a voto) como el nuevo líder capaz de recuperar una organización que, tras las elecciones europeas, se encontraba completamente a la deriva. Pienso que con claridad, voluntad y determinación Pedro Sánchez ha conseguido proyectar a los militantes socialistas su visión, el camino a seguir, brindándoles una gran sensación de seguridad.
Su mensaje: dirigido a un público objetivo muy determinado, con ganas de escuchar un mensaje ilusionante e ilusionado. Capaz de haberlo "centrado" gracias a sus otros dos competidores. Es curioso, en estos tiempos, que alguien que rompe el acuerdo de intención de voto de sus parlamentarios europeos, o que le dice a sus "juventudes": quiero unas juventudes socialistas republicanas que os tocará desalojar a la Monarquía, aparezca como moderado para la derecha mediática.
Junto al contenido ideológico ha sido magistral su relato emocional: el video donde hablan del Pedro idealista, deportista, comprometido, padre y esposo...
hasta le acompaña el hecho de haber estudiado en uno de los institutos más simbólicos de España (el Ramiro de Maeztu) y haber jugado al baloncesto en el Estudiantes, admirado por atesorar los valores de la humildad, el esfuerzo y el compañerismo. Todo ello ha sido magistralmente puesto en valor ante los electores. En ese relato emocional ha sido interesante cómo ha utilizado sus 40.000 kilómetros recorridos, sus noches durmiendo en casa de afiliados, sus historias de aquellos que se le han acercado a contarle su problema o el motivo histórico-sentimental de porqué milita en el socialismo. Ha conseguido aparecer como un afiliado de base (¿se puede considerar de base a alguien que ha sido concejal en el ayuntamiento de Madrid y es Diputado nacional? Sánchez lo ha conseguido) O su forma de convertir una hipotética desventaja, ser desconocido ¿?, en uno de los valores que más le han ayudado, colocando este mensaje también de manera relatada, a veces, hasta con tintes literarios.
El escenario: ha sabido trasladar su mensaje a todas y cada una de las sensibilidades que puedan existir dentro del PSOE, incluso fuera (tendiendo la mano a la parte moderada de Podemos). Eso sí, ha elegido la cercanía como escenario lo que le da un valor extra ante sus electores. Y lo ha hecho con coherencia, porque los 40.000 km. parece ser que es verdad que se los ha hecho.
No ha desatendido en absoluto esa parte importante en toda organización que son los cargos intermedios, ese grupo de influenciadores del "aparato político" que tienen capacidad para desequilibrar la balanza.
Ha mimado a sus jóvenes cachorros, diciéndoles lo que querían oir. Y por supuesto si ha habido que levantar el puño y hablar de otros tiempos, aunque sean ya nostálgicos, se ha hecho.
La imagen: aquí sí que se han esmerado. De entrada, Sánchez posee una complexión física que, desde luego, no le hace pasar desapercibido. A la hora de comunicar, este detalle le viene muy bien y lo sabe aprovechar. 
A la complexión física le han adherido con precisión matemática toda la parte aprovechable (que es mucha) del más puro estilo Obama. Camisa blanca impoluta, de cuello corbatero, remangada exactamente a la misma altura... perfecto. Pelo peinado a lo Kennedy. Movimientos pausados, suaves, siempre queriendo al público que lo escucha. Ausencia habitual de papeles. Y lo que para mí ha sido más importante: mirada limpia y sonrisa permanente que le hace creíble hasta en su humildad y generosidad machacando al adversario. Ya sabemos lo del proverbio "no abras una tienda si no sabes sonreir". Parece que, desde el punto de vista de la imagen está a punto de conseguir el magnetismo que poseía Adolfo Suárez (veremos si le acompañan sus obras).
En definitiva, mi opinión es que ha nacido un líder porque ha sabido definir la dirección y el rumbo que quiere para el PSOE. Además ha explicado el porqué de ese rumbo cuyo único objetivo es desbancar a la derecha. Ha rentabilizado todas y cada una de sus fortalezas de cara al exterior. Parece que está dispuesto a seguir aprendiendo como profesor universitario que es y está claro que ha demostrado que no le tiene miedo a los errores y que además está dispuesto a aprender de ellos. 
Lo dicho, un líder (de momento)

lunes, 7 de julio de 2014

¡Venimos a pasarlo bien!

¡Venimos a pasarlo bien! era el grito de guerra que siempre utilicé con mis chicos y chicas en una lejana etapa en la que mi afición por el deporte de la canasta me llevó a sentarme en el banquillo todos los fines de semana del curso escolar. Se trataba de concienciarnos de que, aunque la actividad exigía esfuerzo y preparación, no por ello dejaba de ser divertida.
Esta idea es la que sigo usando en mis entrenamientos de oratoria con mis clientes porque creo sinceramente que para cogerle el gusto a hablar a los demás, nos lo tenemos que pasar bien.
Hablar en público nos tiene que divertir. Hemos de quitarnos los miedos, las vergüenzas y afrontar el camino de nuestra comunicación hacia los demás como un camino apasionante y divertido; muy divertido.
Sigo pensando que hoy, como siempre, hablar bien es el instrumento más importante de la cultura y de la formación del hombre. ¿Por qué, entonces, nos encontramos con demasiadas personas que, lejos de divertirse, les supone un auténtico calvario? Quizás nos ocurra lo de aquel genial slogan publicitario y es que "lo hemos probado poco".
Querido lector, si eres de los que sufre y cae en las garras del miedo escénico con nervios, sudores, palpitaciones, sequedad etc., plántale cara y adelante: diviértete comunicando a los demás, hablando en público.
Te costará algo de esfuerzo, pero merece la pena. Vas a tener que entrenar, como para andar en bicicleta por la montaña. Pero cuanto más tiempo entrenes más destreza adquirirás; y como con la bicicleta, a mayor entrenamiento mayor disfrute de la montaña, sus paisajes y sus retos.
Comienza por tus círculos más cercanos, con tus amigos. Practica con ellos hablar con claridad, con credibilidad y con emoción. Para ello, lógicamente tienes que saber de lo que hablas, tienes que conocer la materia. Eso te hará ganar seguridad.
Y ensaya. Ensaya mucho. Haz de tus actos cotidianos un permanente ensayo y verás como te llegas a divertir. Imagínate situaciones posibles y cómo las resolverías llegado el caso. Analiza cómo lo hacen otros y cómo lo harías tú. Cultiva tus habilidades teniendo en cuenta que para lograr una comunicación efectiva son ingredientes principales la humildad y la simpatía.
Recuerda que más del 80% de nuestra comunicación es comunicación no verbal. Emitimos mensajes a través de los gestos, las posturas, nuestras expresiones faciales y nuestros movimientos.
Puede ser divertido preocuparnos más por nuestro tono de voz, el ritmo al hablar, el volumen con el que nos dirigimos a los demás, incluso cultivar los silencios. Puede ser divertido analizar nuestras expresiones faciales, nuestra mirada, las posturas habituales que adoptamos cuando estamos con otros, nuestros gestos (sobre todo nuestras manos). Y puede ser divertido estudiar nuestro estilo personal: la forma de vestir, la forma de caminar, nuestros movimientos y rasgos faciales...
Esta es mi manera de animar a todos a hacer un esfuerzo por comunicar mejor, convencido de que ello nos hace más libres y más felices.