jueves, 28 de diciembre de 2023

Abatimiento


Siempre me gusta hacer balance del año que termina. A modo de desahogo, si tengo tiempo y lo plasmo en unos párrafos, me gusta compartirlo con quienes por diferentes razones estáis conectados conmigo a través de las redes sociales. Debo decirte que, al margen de la felicidad personal que siento como individuo por seguir, un año más, disfrutando del amor y del cariño de los míos, como ciudadano me siento abatido.

Me gano la vida en el ámbito de la comunicación, ayudando a que personas y entidades comuniquen con eficacia y lo que veo y analizo desde mi óptica profesional me lleva al abatimiento.

Me siento abatido porque veo a mi alrededor el auge de técnicas de ingeniería social y de comunicación más propias de los totalitarismos que de las sociedades democráticas que llevan al gran colectivo a permanecer prácticamente narcotizado. La claridad, la credibilidad y el corazón (salvo los instintos) están dejando paso a la falacia, la agitación y la propaganda.

Me siento abatido porque la palabra del año es polarización. Nada bueno puede resultar de una sociedad donde, gracias a su clase política, la están forzando a partirse en dos. Donde el sectarismo y la militancia están más a la orden del día que nunca. Solo podemos esperar crispación.

Me siento abatido porque hay dos conflictos bélicos que afectan muy de cerca a nuestra vieja Europa que no se solucionan. Uno ha pasado a un segundo plano y parece que ya asumimos su presencia como mal necesario y otro donde las atrocidades cometidas no importan tanto como inducir al colectivo a favor de unos en contra de otros, olvidando las causas que lo provocaron.

Me siento abatido porque ya no hay límites ni líneas rojas y desde el poder se amasan las voluntades ciudadanas con técnicas de comunicación (y acciones) que blanquean a la carta, sobre todo ante las generaciones más jóvenes, postulados y personas que, sin ninguna duda, tienen por objetivo subvertir nuestro sistema de organización social.

Me siento abatido porque hace unas semanas nos dejó una gran persona que, además, encarnaba como nadie el mayor símbolo de la concordia: socialista, católica, española y de Valladolid. Ahora que descansa para siempre en el panteón de personas ilustres de su ciudad, desgraciadamente, nadie la pondrá como ejemplo de convivencia porque será mejor recordarla como “la chica yeyé”.

Con este panorama, imagino que, a poco, el próximo año será mejor.

¡Feliz 2024!

martes, 21 de noviembre de 2023

¿Sería un referéndum la solución?

Las lecturas que manejé el pasado fin de semana entre nieblas y paseos, me recordaron que se cumplían en España 90 años de la primera vez que se ejercía el sufragio universal y las mujeres pudieron votar. Imagino la sensación de aire puro, frescura y libertad que se respiró en ese momento. Probablemente inimaginable, afortunadamente, por las mujeres de la generación de mis hijas que ya nacieron en plena consolidación del régimen constitucional del 78.

Foto Agencia Efe

Este mismo fin de semana hemos visto cientos de miles de personas en Madrid que se han sumado a las decenas de miles que se han ido manifestando también semanas atrás por todo el territorio nacional. Todo ello, como sabes, por mor del arranque de la tramitación de la Ley de  Amnistía para quienes participaron en la sublevación del llamado “procés” de Cataluña.

Muchos han sido los gestos, declaraciones y comportamientos (puestas en escena) que se han analizado y comentado. No voy a profundizar en ello.

Llevo tiempo sin publicar en este rincón y hoy lo hago no para hablar como profesional de la comunicación. Me he deshecho de perezas y faltas de tiempo porque necesitaba desahogarme de manera sosegada y, para mí, eso significa obligarme a escribir alejado de estridencias donde el relato pretende matar a la creencia.

Ahora que Sánchez ha logrado formar gobierno de forma legítima, que ya tiene su equipo para los próximos años, me apetece escribir y contarte que, para mí no es legítima ni justa la ley de amnistía que se propone.

Que yo sepa, una amnistía no significa sólo perdón, sino que va más allá; significa reconocer que aquellos actos por los que alguien ha sido condenado no fueron delito lo que conlleva una deslegitimación y rechazo del ordenamiento jurídico por el que fueron condenados. Eso, ni más ni menos, es lo que se llevó a cabo en los albores de nuestra democracia procediéndose, con la amnistía, a deslegitimar el régimen anterior.

Esta amnistía que se pretende hoy en día no me parece justa, moralmente, por sus pretendidos efectos, pero tampoco legítima. La representación democrática no es un cheque en blanco. Dudo mucho que una gran parte de los votantes del PSOE lo hubieran hecho de no habérseles ocultado esa intención. Es más, no sólo se les ocultó, sino que, además, se les dijo claramente que era algo con lo que se estaba en contra radicalmente.

La primera vez que tuve edad para votar lo hice en el referéndum de la OTAN. Fue precisamente la presión de la opinión pública y el cambio de opinión de Felipe González y el PSOE sobre la conveniencia de la permanencia en la organización militar la que condujo al referéndum de 1986. Pues bien, ¿por qué no hace lo mismo Sánchez y con la legitimidad que le han dado los resultados electorales somete a referéndum consultivo (artc. 92.1 C.E.) la decisión de tramitar una ley de amnistía por lo hechos del “procés”?

El artículo 92.1 dispone que las decisiones políticas de especial trascendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos. ¿No se argumenta ahora que hay que darle al “problema” una solución política?  

Ello, políticamente al menos, le otorgaría legitimidad, al margen de las oportunas interpretaciones judiciales que deberán llegar vía los tribunales de justicia y las consideraciones morales que libremente seguiremos teniendo cada españolito mientras nos dejen.

Ello, estoy seguro, nos traería una sensación de aire puro, frescura y libertad como la que debieron sentir los españoles, ahora hace 90 años.

lunes, 26 de diciembre de 2022

Las palabras importan

Foto Diario AS

Termina el año con bastante gresca y poca cordialidad en el panorama público español. Una vez más, las palabras han sido las protagonistas, pues, no en vano, siguen siendo la principal herramienta (no la única) de comunicación entre los, teóricamente, cuerdos de este `planeta. Ésas que bien elegidas, ordenadas y expuestas debieran expresar ideas, emociones y sentimientos.

Si este pequeño espacio donde comparto contigo algunas reflexiones lleva el nombre de “obrador de palabras” es por el inmenso respeto que las tengo y por mi afán de contagiar el mismo respeto y cariño que siento por ellas, como la forma más efectiva y eficaz de comunicarnos entre las personas.

Confieso mi desánimo pues, lejos de servir para la búsqueda del diálogo, el encuentro o la información, sigo percibiendo demasiados episodios donde vuelve a servir para todo lo contrario tras su uso retorcido, maliciosamente sesgado o abandonado a su suerte.

En los últimos quince días, por ejemplo, me he encontrado con titulares de medios de comunicación serios que, para informar del asesinato de dos niñas a manos de su madre, han usado, en mi opinión, las palabras a su mera conveniencia dejando de lado cualquier atisbo de ética informativa. Frases como “mueren dos niñas y su madre en Quintanar del Rey”, “Mueren tiroteadas una mujer y sus dos hijas en el cuartel de la Guardia Civil de…” o “Mueren a tiros una madre y sus dos hijas en el cuartel de la Guardia Civil…”, personalmente, me avergüenzan y me cabrean porque claramente manipulan la percepción del público.

Ante la acción del Tribunal Constitucional español, fruto de un recurso de amparo, he escuchado (o leído) la pasada semana, en boca de políticos y periodistas, frases como “magistrados asaltan el poder legislativo”, “un poder judicial sin legitimidad democrática ha dado un golpe al poder legislativo”, “golpe de estado”, “golpismo judicial” o “el Tribunal Constitucional ha consumado su ataque a la democracia”. Sinceramente, me parece de una irresponsabilidad gravísima que no ayuda a sosegar la tensionada sociedad española.

Por último, el discurso de S.M. el Rey. Alabado y criticado de forma exagerada por unos y por otros. ¿El mejor discurso del Rey?, no en mi opinión. Siempre bien construido aunque no siempre bien leído. Abordó tres cuestiones que son un auténtico problema de convivencia en la actualidad pero, sinceramente, pienso que le faltó una postura de autoridad apareciendo prácticamente arrellanado en una silla con un par de “tallas” más pequeñas; parco en su gestualidad con las manos y sin enfatizar lo importante; distante de un espectador que le sigue atentamente evitando, en demasiadas ocasiones, el contacto visual directo sin mirar a la cámara; en un espacio demasiado abierto que, a veces lo hacía aparecer desangelado; poco natural con algunos ademanes y expresiones lo que hace perder credibilidad.

En fin, que me invade la tristeza por ver cómo se retuercen las palabras para conseguir titulares sesgados, por escuchar cómo no se les otorga la importancia que tienen, usándolas a la ligera y por comprobar que, cuando más falta hace, no se las acompaña de sus aliados indispensables, el lenguaje paralingüístico y el lenguaje no verbal.

Espero que el próximo año, la concordia, el legítimo debate y la objetividad informativa se conviertan en valores absolutos a respetar por todos los españoles y seguro que así cuidaremos algo más el uso de la palabra. (¿O debería plantearlo al revés?).

 

viernes, 2 de diciembre de 2022

Moriyasu: el triunfo de la estrategia

Mucho hablamos hoy de la catastrófica, y casi irreparable, actuación de la selección española de fútbol ante el combinado de los “samuráis azules”, los hijos del imperio del sol naciente. Sn embargo, salvo contadas excepciones, nadie se ha parado en quien, para mí, ayer, fue el auténtico protagonista del encuentro futbolístico celebrado en la capital Qatarí. Ése no es otro que Hajime Moriyasu, el elegante seleccionador del combinado japonés.

En mi opinión, Moriyasu encarnó ayer a la perfección la figura del “último samurai”. Combinó, como nadie, las mejores enseñanzas del Bushido (código de honor medieval de los samuráis), con uno de los principios básicos redactados hace más de 2.000 años en El Arte de la Guerra (del general chino Sun Tzú). En definitiva, supo aunar, como líder de ese grupo de hombres, una misión, una visión, unos valores, unos objetivos, unas herramientas y una dirección que le llevaron al éxito. Simple y llanamente trabajó y obtuvo resultados fruto de una estrategia.

Siempre he tratado (y trato) de transmitir a mis entornos próximos, sean estos personales o laborales, la importancia de la estrategia, su utilidad y su necesidad, su eficiencia y su eficacia aún en el caso de que, por último, las cosas no salgan bien. El caso es que la experiencia nos dice que, casi siempre sale bien; sobre todo si aquél a quien nos enfrentamos no la tiene.

Estoy seguro que Moriyasu conoce perfectamente las dos frases que a continuación transcribo:

“Una vez el guerrero está preparado para el hecho de morir, vive su vida sin la preocupación de morir, y escoge sus decisiones basado en un principio, no en el miedo”

“Debemos fingir debilidad para que el enemigo se pierda en la arrogancia”

La primera de las frases aparece como uno de los principios fundamentales del Bushido. La segunda está tomada de una de las enseñanzas transcritas en El Arte de la Guerra. Con esta estrategia el líder de los “samuráis azules” supo aguantar una primera parte del encuentro para llevar a las profundidades de su propia arrogancia a nuestros seleccionados en la segunda parte del partido y, así, conseguir, no sólo la victoria, sino un hito histórico en la vida del imperio nipón. Una jugada maestra disciplinada, con dominio de los tiempos, sin miedo y despistando al contrario con su aparente debilidad  inicial para una vez confiado el enemigo asestarle el golpe mortal. Misión cumplida.

Poco más me queda por añadir que agradecer al mundial de fútbol que, por su culpa, me haya acercado a este blog que he tenido abandonado durante este año muy a mi pesar.

Por lo demás, querido lector, seas padre, hijo, trabajador, empresario, autónomo… o político, la lección es bien sencilla. Aplícate el cuento.

martes, 8 de febrero de 2022

Debate electoral. 7 reflexiones a tener en cuenta.

El segundo de los debates electorales previstos con motivo de las elecciones del próximo 13 de febrero en  Castilla y León, se llevará a cabo mañana miércoles, día 9.  

Como no quiero enojar a un puñado de amigos que me han pedido que realizara una entrada analizando los debates en mi Comunidad y, como tengo intención de no analizar públicamente ninguno de los dos, sí que me atrevo a dejarte unas breves reflexiones que, a mí, me sirven como criterio para evaluar a los candidatos en el debate. Allá van...

Como punto de partida habrá que mantener, siempre, bien asentados los pilares de una comunicación eficaz; lo que yo denomino las tres ces de la comunicación: claridad, credibilidad, corazón. Para ello tendrán que hacer un buen uso de su expresión verbal (incluyendo una buena estructura del discurso, el uso de las figuras retóricas oportunas y un lenguaje sencillo con frases breves y concisas), manejar la comunicación paralingüística (volumen, entonación y silencios que realcen el mensaje que se quiere colocar) y no perder de vista el lenguaje no verbal, tan importante en televisión (gestos, mirada, expresión facial, postura e indumentaria).

Otro factor que nuestros candidatos debieran tener muy en cuenta es el de la naturalidad. Imprescindible, hoy en día, mucho más, teniendo en cuenta las circunstancias habituales en las que un ciudadano estará dispuesto a ver y escuchar el debate (a través de la televisión, tranquilamente en su casa al final del día). Todo lo que nos aleje de la naturalidad nos estará alejando del espectador.


En cuanto a las emociones propias, el objetivo es no dejarse llevar por el inconsciente que nos traiciona, sino ser capaz de ejecutar unas emociones medidas y estudiadas para no dar al traste con la credibilidad y la empatía que necesitamos con el espectador.

Si tienen intención de utilizar recursos visuales (gráficos, recortes de prensa, fotografías etc...), de los que recomiendo no abusar, es muy de agradecer que previamente hayan estado chequeados de cara a que sirvan de ayuda a nuestros argumentos y no se conviertan en elementos de distorsión o distracción.

Decimos en los pueblos, "donde no hay mata no hay patata". De nada le servirá a un candidato manejar recursos, técnicas y relatos si no hay propuestas de futuro. Imprescindibles en un debate electoral. Quien está frente al televisor quiere escuchar lo que le propones para cubrir sus necesidades y solucionar sus problemas.

Si en alguna ocasión participas en un debate, no te olvides de llevar tres argumentos aplastantes contra el adversario, tres reconocimientos del contrario y tres historias personales emotivas que lleguen al corazón del público para usar, al menos, una de cada en los momentos oportunos.

En todo caso, querido lector, sesgos ideológicos al margen, estas notas pueden ayudarte a seguir con otra perspectiva el debate electoral pero no te darán la solución si es que estás indeciso. Para ello, si es el caso, sigue a Cicerón y busca en el debate "la razón más oportuna", ésa que sea la que a ti te convenza.

miércoles, 15 de diciembre de 2021

Lo de Yolanda y Francisco

 

Sin duda que lo de Yolanda Díaz tiene mucho mérito. Tras su visita al Vaticano aún más.

Después de leer este fin de semana a muchos colegas y maestros sobre comunicación política, protocolo e imagen y más allá de detalles en los que podemos estar más o menos de acuerdo, lo que parece evidente es que la izquierda a la izquierda del socialismo tiene un nuevo icono femenino que quiere explotar y exportar.

En línea con las consignas de Sao Paulo o con la estrategia china de combatir a occidente desde el capitalismo, la nueva líder del comunismo español le aporta suavidad, modernidad y hasta dulzura en la indumentaria, los gestos y palabras; hasta en los mensajes, diría yo. Veremos si ello convence a sus huestes y no se le va por un lado lo que quiere ganar por otro. De momento las cámaras, los flases y las tiendas de moda la quieren y está siendo tal éxito que tiene de los nervios a la mismísima ministra Calviño.

Dicho esto, lo que me parece que adquiere otra dimensión es su audiencia “privada” con el Santo Padre. Desde luego es un encuentro sin parangón (que yo recuerde) lo que constituye un acierto y un logro para ella y para quien haya conseguido concertar esa audiencia ya que el refuerzo de su liderazgo es brutal. Creo que es envidiable; a mí, por lo menos, me hubiera gustado participar de esas gestiones como profesional.

Sin embargo, lo que me tiene aún más perplejo es la actitud de Francisco. En lo que hemos podido ver a través de los medios de comunicación se producen dos hechos que son generosos y no casuales por parte del Papa porque no se producen con frecuencia.

Uno es la duración de la audiencia, nada más y nada menos que cuarenta minutos; el otro, para mí el más significativo, la forma en que se produjo: sentados en esquina (de la mesa), propio de la voluntad de acercamiento (y alejamiento del resto) y búsqueda de sintonía entre los interlocutores.


Con todo ello, lo de la emocionada Yolanda Díaz llamando a Francisco Santo Padre, saludándolo en modo “guante” y sonriendo permanentemente sabemos a qué responde. Pero... ¿lo del Papa? ¡Veremos!.

miércoles, 10 de noviembre de 2021

Yo le compraría el coche a Ayuso

Resulta inevitable acercarme a este escaparate personal para dejar mi opinión sobre la entrevista que ayer, 9 de noviembre, realizó Pablo Motos, en su programa “El Hormiguero” a la presidenta de la comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.

Cuestiones ideológicas al margen, lo de Ayuso en “El Hormiguero” estuvo rozando la perfección desde el prisma de la comunicación. Si de comunicación eficaz se trata, Ayuso cumplió y dominó, con creces, lo que yo vengo en denominar las 3 ces de la comunicación: claridad, credibilidad y corazón (emociones).

Comunicación verbal, paralingüística y no verbal al servicio de la comunicación. Y todo ello, ejecutado con la madre de todas las habilidades sociales (¿o no es una habilidad?) que encumbra a los líderes potentes: la naturalidad. Una naturalidad insultante. Una naturalidad no fingida que le hace creíble (Es muy difícil fingir el rubor y Ayuso se ruborizó, al menos en un par de ocasiones). Una naturalidad que al propio Kennedy le hubiera llevado a comprarle su coche usado a diferencia de lo que hubiera hecho, en su momento, con el de su contrincante Nixon.


Su comunicación verbal fue en todo momento fluida, sencilla y comprensible, con frases cortas, sin subordinadas, sin estridencias y sin muletillas. No reusó ni esquivó tema alguno desde el punto de vista del contenido.


La parte de comunicación paralingüística, en mi opinión fue magistral. Tono coloquial sin llegar al compadreo, uso de silencios oportunos que enfatizaban sus mensajes, uso de diferentes tonos en función del tema del que estaba hablando, pero sin perder, nunca, la serenidad y con especial habilidad su uso de la ironía cómplice con el público del plató (y de casa).

En cuanto al aspecto no verbal, desde su entrada a la indumentaria, pasando por un contacto visual permanente con el entrevistador y con el público, la cantidad de registros faciales y el acompañamiento de sus manos, hasta su permanente sonrisa, Ayuso consiguió ser lo que, a día de hoy, la mayoría de ciudadanos buscamos en el líder político: creíble, natural y empático.

Ayuso construyó, en 60 minutos, el relato de una política responsable, que asume el dolor y acompaña en el dolor como parte de sus responsabilidades, que a cambio de votos devuelve preocupación por los problemas y necesidades de las personas, que le interesa más la vida de la gente y el bar de abajo que los despachos, una política sin complejos que dice lo que piensa, que trabaja en equipo y se muestra en libertad y sin ataduras. Tanto que hasta confesó (a sus antiguos compañeros de facultad Trancas y Barrancas) tener un segundo tatuaje.

Y además de todo ello, demostró que, efectivamente, es una apasionada de la música española de los 80 y 90. Difícil hacerlo mejor.

jueves, 16 de septiembre de 2021

Las banderas de la "mesa"


Foto OK diario
Es inevitable escribir sobre la reunión de ayer entre el Presidente del Gobierno y el Presidente de la Generalitat de Cataluña. Letras, palabras e imágenes en cantidades industriales se han vertido en prensa, radio, televisión y redes.

Más allá de las intenciones, intereses y estrategias que ambos personajes persiguen, más allá de los esfuerzos por parte de Aragonés de hacer parecer un encuentro entre “iguales” aquí, tan solo quiero dejarte mi opinión sobre esos detalles, no tan invisibles, y que importan mucho, especialmente a quien los ejecuta. Concretamente, tres que tienen que ver con las banderas.

Y es que los símbolos y los gestos son importantes porque también hablan. Y hablan porque tienen un significado. El problema es que, ellos, no se pueden defender. Y no me parece lícito pervertirlos, maltratarlos para usarlos como mensaje partidista.

Imagen Libertad Digital

La reverencia de Sánchez a la Señera. Sinceramente, me parece un gesto amable. El único problema es que tamaña reverencia no se observa en el mismo mandatario ni con otras banderas de igual rango ni con, por ejemplo, el Jefe del Estado. Y, desde luego, esa amabilidad jamás la he visto hacia la Bandera Nacional por parte del Presidente de la Generalitat.


Otro detalle, no pequeño, lo constituye la separación de las banderas en el encuentro sentados entre ambos pedros (y en la mesa propiamente dicha). Que yo sepa, las banderas no contagian el covid-19. Cuando ambas banderas deberían permanecer juntas en el orden que marca la legislación, es decir, precediendo la Bandera de España, aquí las vemos, lo suficientemente separadas y dispuestas para dar apariencia de que las dos banderas representaran a dos países en condiciones de igualdad. (Nótese la diferencia con la reunión de los mismos protagonistas en Moncloa)

Foto El País
Foto El Confidencial


Imagen El Español
Retirada de la Bandera de España para las declaraciones de Aragonés a los medios de comunicación. En mi opinión, es el colmo de la obsesión, de la irreverencia y de la falta de respeto (incluidos los millones de catalanes que se sienten también españoles)

Imagen ok Diario
Si se practicara más la lealtad y se tuviera más respeto por la legalidad vigente, estoy seguro que los dos políticos verían engrandecidos sus personajes ante los ojos del ciudadano. El problema es que se olvidan de que detrás de esos símbolos, además de una legislación que los regula, hay personas que los sienten como suyos porque les representan. Por eso son importantes.

Así pues, no puedo sentir más que tristeza porque, como ha escrito en su cuenta de Twitter la Doctora en Comunicación Diana Rubio, experta en protocolo, “una vez más, la carencia de respeto a los símbolos en favor del mensaje político”.

domingo, 18 de julio de 2021

¿Persuasión?

Viendo un informativo de TV, sigo atentamente la rueda de declaraciones sobre la renovación de los órganos del poder judicial en España. La última en escuchar por parte del Gobierno es la ministra Irene Montero que dice algo así como que el PP tiene secuestrado al poder judicial por su negativa a pactar. Mi asombro llega cuando, a renglón seguido, escucho al jefe de la oposición: "no habrá pacto de renovación de los órganos judiciales mientras..." (lo que viene después ya no importa; en mi opinión: cayó en la trampa).


Soy un convencido de que sin mensaje no hay comunicación. Por eso, porque creo en la comunicación con mensaje, me apasiona la oratoria, la persuasión y el lenguaje no verbal. Tres herramientas que, habiendo mensaje, te plantean siempre un reto profesional. Tres herramientas que te permiten ganar o perder el debate de las ideas.

Por ejemplo, la persuasión: "capacidad o habilidad para convencer a una persona mediante razones o argumentos para que piense de una determinada manera o haga cierta cosa". La persuasión tiene sus reglas y sus técnicas, y bien haríamos todos en repasarlas y tenerlas siempre presentes; en especial los que la tenemos como parte esencial de nuestro trabajo. 

Desde luego que, tanto gobierno como oposición, tienen mensaje y objetivos definidos. Pero, ¿quién persuade más? El Gobierno, dejando en segundo plano el modelo y argumentos que lo sustentan, se ha centrado en acorralar al PP como causante del "desacuerdo". Es decir, lo importante es que haya acuerdo. ¿Por qué asume el líder de la oposición esa premisa? Y más importante, ¿por qué lanza su mensaje utilizando la expresión "no habrá acuerdo" que lo sitúa asumiendo directamente la responsabilidad?

Una vez más las técnicas de persuasión. Frente a las consabidas estratagemas de Schopenhauer bien podía hacerse un esfuerzo y salir del atolladero de la mano de las técnicas de persuasión, más aún cuando existe un público ávido y necesitado de respuestas y, sobre todo, de iniciativas.

Sé que es difícil, pero soy más de ganar por los propios méritos que hacerlo por los errores del adversario.
  

martes, 16 de febrero de 2021

¿Siempre hay tiempo?



Intento no opinar de política y hablar sólo de comunicación y, en su caso, de comunicación política. Pero tras lo acaecido en Cataluña el pasado domingo y las reacciones en todos los ámbitos, siento la necesidad de desahogarme. 

Hace pocas horas, me he enterado que el PP abandona Génova, 13. Decisión que, al parecer, se ha tomado como consecuencia del descalabro electoral en Cataluña. No he podido evitar una ligera sonrisa porque, justamente, me ha recordado el post que escribí el 7 de julio de 2018 en este mismo blog Malditas primarias

En esa entrada recomendaba al nuevo PP que saliera de las primarias que debería hacer varias cosas. A saber: “Me tomo la licencia de contar lo que yo haría si fuera el nuevo presidente (sin ánimo de que nadie esté de acuerdo conmigo): cambio de imagen corporativa, cambio de nombre, venta de la sede, incorporación definitiva de nuevas caras y, por supuesto, definición del mensaje. Efectivamente; lo que viene siendo una refundación. La oportunidad está servida. De la solvencia y la altura de miras de los candidatos depende que salgan bien parados”. Dos años y medio después sigo pensando lo mismo. Hay que ejecutar el paquete completo de medidas. 

Siempre hay tiempo. El único tiempo que se agota es el de seguir viviendo del “lastre” de Rajoy. Sigo pensando que los nuevos liderazgos asumen responsabilidades y actúan en consecuencia, no se autoengañan, cierran filas y ponen distancia frente a la responsabilidad.

¿Por qué el centro y la derecha más liberal ha comprado el marco mental de la progresía vip de que VOX es fascismo y, por lo tanto, su enemigo? Creo que alguien debería pensar más en psicología social y menos en argumentos de series sobre política ficción. Más en lo que sienten los ciudadanos y menos en articular procesos de férreo control del aparato de los partidos. ¿De verdad pensaban que no iba a haber efecto Illa cuando es un hombre que, a pesar de sus errores, sabe empatizar perfectamente con quien está del otro lado de la pantalla? ¿En serio creían que el apoyo a Ciudadanos no desapareció desde el mismo momento en que Arrimadas desertó de su responsabilidad en Cataluña defraudando a votos propios y extraños? ¿En serio alguien pensó que dar un bandazo de última hora para negar a Rajoy, como San Pedro a Jesucristo, hasta tres veces, iba a dar resultado? ¿Acaso todavía creen en liderazgos sin responsabilidad? 

La cosa no va sólo de credibilidad, sino de expectativas y, sobre todo, de empatía y utilidad para quien ha de depositar su voto en un representante. Si quien lo hace, no te ve útil, nunca recibirás su apoyo. Quien te vote tiene que tener claro que gana algo con ello y que no lo vas a defraudar. Si no, pasas a ser irrelevante (lo peor en política). Y, desde luego, de lo que no suele ir últimamente es de gestión. 

Sería una pena que haya que esperar al destrozo de la Nación y a un cambio de régimen para pensar en posibilidades reales de un gobierno liberal. Para entonces será tarde. Hasta ese momento, siempre hay tiempo.

domingo, 31 de enero de 2021

El poder de las palabras

La canciller alemana, Angela Merkel, durante su intervención a distancia
en el Foro de Davos de este año. 
SALVATORE DI NOLFI EFE

Quienes me conocen bien o han participado en alguno de  mis talleres de oratoria y comunicación eficaz en los últimos años, saben de mi obsesión por la fuerza de las palabras. Son poderosas. En el más amplio sentido del término. 

Desde "el que esté libre de pecado que tire la primera piedra" hasta el "sí se puede" pasando por "ayer tuve un sueño", la historia está plagada de palabras que, por su fuerza, han cambiado el mundo, han desviado trayectorias, han significado faro de voluntades unidas que han ejercido transformación social, aunque, no siempre haya sido necesariamente una transformación positiva para el hombre, para las familias. Baste recordar que conceptos como "dictadura del proletariado" o frases como "tenemos la deuda con estos millones de construir una nueva Alemania" no trajeron, precisamente, en mi opinión, una transformación positiva. 

Pienso, sinceramente, que es desde `posiciones donde el hombre ocupa el centro de "todo" y con el mayor de los respetos para el individuo, es como buena parte de la sociedad entendemos el respeto a la diversidad, a las culturas diferentes y a la legítima defensa de nuestras identidades comunes.

Sin embargo, una vez más, los marcos mentales que van imponiéndose en los ciudadanos libres me hacen temer lo peor.

Insertar palabras y conceptos en el subconsciente colectivo buscando la presión o colectivización de la idea, puede resultar manifiestamente inadecuado. Palabras y conceptos como globalización, sostenibilidad, reiniciar, serás feliz sin nada o crecimiento económico chino (la lista es larguísima), como ideas de éxito y bienestar, en mi opinión, son peligrosas. 

Estos términos aniquilan el yo, el individuo, el colectivo como conjunto de unidades, para dar paso a una colectivización personal y productiva que sólo puede ser limitadora de libertades y derechos individuales. 

Aterrizando en España, nuestra clase política tiene mucho que decir y hacer en esto. Aquellas posiciones políticas que entiendan que esas corrientes no representan su ideario, deberían tener cuidado. La política es acción, la política es estrategia, la política es ideología, la política es proyectos; pero la política también es palabra. Y las palabras son poderosas. 

¿Será Davos un ejemplo?

martes, 22 de diciembre de 2020

La importancia de los símbolos: ¡Feliz Navidad!

Mientras suena de fondo el soniquete que anuncia en nuestro país, de verdad, el comienzo de la Navidad, he recordado que me había propuesto escribir sobre la importancia de los símbolos, antes de analizar un año más, el discurso más esperado por los españoles el día de Nochebuena.

La Real Academia define símbolo como “Elemento u objeto material que, por convención o asociación, se considera representativo de una entidad, de una idea, de una cierta condición, etc. (La bandera es símbolo de la patria. La paloma es el símbolo de la paz.)”

El símbolo es uno de los elementos más importantes de cualquier lenguaje ya que sirve para comunicar, pero sin necesitar grandes textos o palabras. Esto sucede porque inmediatamente es reconocido y aquel que como público lo observa debe conocer su significado para comprender a qué hace referencia.

El símbolo es un elemento importante de la comunicación entre los seres humanos. Y también lo es, por supuesto, en comunicación empresarial y en la comunicación política. Tanto que, de forma expansiva, han pasado a convertirse en símbolos realidades no materiales como son actitudes, ideas y marcos mentales.

Por eso, me sigue sorprendiendo que, a veces, desde las empresas, las instituciones o los partidos políticos, se le conceda tan poca importancia a los símbolos. Aún no salgo de mi asombro cuando recuerdo cómo hace unos días, una imagen distribuida en un twit del Partido Popular, contenía un puño en alto morado en su infografía. Son cosas que son difíciles de entender, al menos para mí.

El símbolo, como atajo cognitivo para el ser humano, no debería perder su permanente importancia para empresas y entidades; tampoco para las personas a título individual. El ser humano es social y su lugar en el mundo es definido mediante símbolos. Los símbolos son como puntos de referencia física y mental que le ligan con los demás. Por este motivo, en ocasiones, se convierte en objetivo del adversario liquidar, destruir o hurtar esos que consideramos nuestros símbolos.

Los niños de San Ildefonso acaban de anunciar el Gordo de Navidad y, un año más (y hoy no es poca cosa), debo conformarme con tener salud.

En lo que a mí respecta, seguiré cuidando mis símbolos y los de mi civilización, así que, querido lector… Te deseo una Feliz Navidad y que el Niño Dios te colme de bendiciones.

domingo, 8 de noviembre de 2020

¡Harto!

👉Ya estamos todos contentos. Joe Biden y Kamala Harris se han hecho con las riendas de Estados Unidos. Estamos abocados a un periodo de felicidad infinito. La vida nos sonríe. Lo demás no importa. Un señor de 77 años que lleva desde los 29 dedicado en cuerpo y alma a la política mostrará al mundo la nueva forma de liderar el país más poderoso de occidente. Tranquilos porque contará con la ayuda inestimable de su compañera de fórmula Kamala Harris, la nueva heroína del pueblo. 
👉Ante tan magno advenimiento, nada importa que la pandemia siga desbocada. ¿A quién le preocupa que nos vayan perimetrando cada vez más? Gran parte de la hostelería nacional paralizada. Nuestros sanitarios quemados por la segunda ola de estrés. ¿Y? 
👉En un mundo, ya ideal, podemos asumir sin rechistar un ataque directo a la libertad de educación. Sin duda que el idioma que nos une, quede relegado en la enseñanza y al margen de lo preceptuado en el artículo 3 de nuestra Constitución no es transcendente en nuestro nuevo mundo. 
👉Ser feliz ahora es asumir de buen grado una subida de impuestos en los albores de una quiebra económica y social descomunal, aunque las conductas y las vidas personales de muchos de nuestros dirigentes no sean especialmente ejemplificantes. Basta con pedir perdón para seguir habilitado en el cargo. 
👉Nuestra complacencia como buenos ciudadanos conlleva seguir agachando la cerviz y dar por bueno el blanqueo de terroristas e independentistas, asumir revueltas, ataques a edificios oficiales y agresiones a negocios privados. 
👉Los causantes de la polarización social se revelan como los grandes conciliadores desenterrando, proyectando derribos e imponiendo minorías. Lo mejor de todo es que tenemos quien vele por la verdad oficial, quien nos fije los colores adecuados de la ropa de nuestros hijos y nos dé de comer en las ignominiosas “colas del hambre”. 
👉Mientras tanto, qué mejor introductor para nuestro monarca en Bolivia que el Vice segundo del gobierno. 
🙏Gracias Joe. Gracias Kamala. Y tú, amigo, no seas facha y sé feliz. 

P.D. Canalizado mi enfado, ¿alguien sabe qué se puede hacer para salir de este albañal?

domingo, 4 de octubre de 2020

¿Qué queremos: villanos o caballeros?

 

Foto clm24.es
“Gente que nació hace menos de 30 años, furiosa con alguien que murió hace más de 40, que tienen presente una guerra de hace 80 años y se olvida que hace menos de 10 un grupo terrorista asesinaba a personas inocentes”.

No sé quién es el autor de esta frase que me ha llegado a través de las redes, pero, cierto es que me ha hecho pensar, otra vez, en la deriva que nuestro panorama político nacional está alcanzado desde hace varios años.

El caso es que, percepciones, marcos conceptuales, selección de valores, primar lo interesante por encima de lo importante, la ausencia de debate intelectual frente a la obsesión por ganar la batalla de las palabras o la exageración del ser emocional, nos han llevado, quizá sin quererlo, a un terreno de juego que lejos de parecerse a un partido de rugby (“ese deporte de villanos jugado por caballeros”), parece, cada vez más, un encuentro de fútbol (“ese deporte de caballeros jugado por villanos”).

Con el único afán de llevarte a unos minutos de reflexión, te dejo algunos de los principios de la comunicación política que manejaron nacionalsocialistas, leninistas y estalinistas, gramscianos o seguidores del Foro de Sao Paulo. Si encuentras referentes actuales, intenta reaccionar. Posiblemente, tu reacción, se convierta en una ayuda inestimable para salvar nuestro actual sistema de libertades:  

“Debemos apoyar con las luchas callejeras demandas que no tienen ninguna posibilidad de resultados. Lo principal es la propaganda y la agitación social en todos los estratos sociales. Hay que estar en contra de la libertad de crítica. Tomen la educación y la cultura y el resto se dará por añadidura. La conquista del poder cultural se logra a través de intelectuales orgánicos infiltrados en medios de comunicación, expresión y universitarios. Divida a la población en grupos antagónicos incitando a la discusión sobre asuntos sociales. Asuma el poder sin ningún escrúpulo. Individualice al adversario en un único enemigo. Responda al ataque con el ataque y si no puede negar las malas noticias, invente otras que distraigan. Convierta cualquier anécdota en amenaza grave. Recuerde que la masa tiene gran facilidad para olvidar. Emita constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Difunda argumentos que estén arraigados en actitudes primitivas. Cree impresión de unanimidad, que todo el mundo piensa igual, para aislar al adversario. Contraprograme al adversario con los medios de comunicación afines...”

Recuerda, como dijo Cicerón, “la historia es genuina testigo del tiempo”. Quizás a muchos no interese recordarla o prefieran inventarla para seguir perpetrando sus objetivos.

viernes, 18 de septiembre de 2020

Cuando la gestión no importa

A veces, el objetivo de la acción política no se centra en realizar una buena gestión de lo público basada en principios, modelos o acuerdos. A veces, la acción política, simplemente consiste en utilizar lo público, y los escenarios que ello proporciona, para ponerlo al servicio de una ideología o modelo sectario de sociedad. A veces, y es lo peor, la acción política consiste en utilizar los votos recibidos, lo público y los escenarios proporcionados por lo público para trabajar en una sola dirección: el proyecto personal.

En ese momento, la estrategia política supedita toda la táctica y toda la comunicación a la consecución del objetivo vital. No hay mejor herramienta en ese momento, para evitar que nos descubran, que poner sobre la mesa emociones interesadas que vayan construyendo sentimientos donde no tenga cabida la razón. Para ello, resulta muy eficaz construir adhesiones de identidad desde la confrontación: "conmigo o contra mi", plena adhesión al líder.

Y aquí estamos, dejándonos arrastrar exclusivamente por las emociones, salvo honrosas excepciones. No importa nada más. Son las reglas del juego, en mi opinión, desgraciadamente. No sé si podríamos cambiar el estado de cosas animándonos todos a leer y escuchar serenamente a los pocos pensadores y filósofos (de cualquier signo) que aún quedan en nuestro país. Abogo por ello.

De no ser así, creo que, convendría que repasáramos la historia reciente de España. Exceptuando las consecuencias de esta pandemia, el panorama político que observamos a través de las ventanas de nuestras casas se parece bastante a lo visto a principios de los años 30 y a mediados de los 80. Frente popular versus disgregación de la derecha. Algunos podían centrarse en buscar las soluciones; basta con releer la historia.

Alcalá-Zamora se dirige a la ciudadanía para anunciar la República

Sigue siendo mi opinión: mientras liberales, conservadores, centristas, demócratacristianos y regionalistas no sean capaces de encontrarse bajo un mismo paraguas, seguiremos disfrutando de jugadas maestras como la que anunció ayer Sánchez, queriendo visitar el edificio de la Puerta del Sol, actual sede de la Comunidad de Madrid, para reunirse con la presidenta Isabel Díaz-Ayuso. Como lo dejen, es capaz de asomarse al balcón e ir haciendo un ensayo al estilo de D. Niceto Alcalá-Zamora y Torres, el 14 de abril de 1931.

A veces, sólo a veces, deberíamos pensar que para que nuestra planta crezca fuerte y robusta hemos de preocuparnos también del jardín. "Intelligenti pauca"


domingo, 7 de junio de 2020

Escalada en la desescalada


La paciencia cívica demostrada por el pueblo español, parece que no tiene límites. La escalada de provocaciones, insultos y mentiras vivida en las últimas semanas de desescalada en el Congreso de los Diputados y en las ruedas de prensa gubernamentales ponen los pelos de punta.
Bronca en el Congreso: Iglesias llama "marquesa" a Álvarez de ...
Infolibre
Todos pensábamos que la pandemia nos iba a unir. Mira por donde, se han encargado de que esto no se vaya a producir, se hayan cargado los principios básicos de la comunicación política (soluciones, creencias y emociones, dominio de la palabra y persuasión) y hayan convertido una tragedia, con decenas de miles de españoles muertos, en un campo de batalla infecto. Por supuesto, el pueblo sale más debilitado, más “extremizado”, menos unido.
Las nobles armas de la confrontación política como son la gestión de lo público, la dialéctica, la crítica y la alternativa se han transformado en utensilios que socavan la confianza y la propia democracia. No hablemos ya de transparencia, liderazgos colaborativos, rendición de cuentas, humildad o empatía (fulminadas). Es algo así como si utilizáramos la pluma, no para escribir, sino para asesinar.
Black Lives Matter - Wikipedia, la enciclopedia libreLa táctica ha suplantado a la estrategia. ¿Acaso seguirá haciéndose realidad la napoleónica frase “el fin justifica los medios”? Ojalá no sea así. El caso es que, en las últimas semanas, entre asistencia a videoconferencias, redes sociales y lectura de artículos de colegas de profesión, hemos disfrutado mucho profundizando en comunicación política, comunicación de crisis y la comunicación post covid-19.
Pedro Sánchez se ha reunido más veces con George Soros y su clan ...
OK Diario
Pero también he tenido tiempo para darme cuenta de: un uso del poder sin escrúpulos mientras se presume de democracia y estado de derecho; una utilización del estado de emergencia para “colar” cuerpos legislativos cargados de principios ideológicos sin ningún tipo de debate; el uso y control de medios de comunicación afines a modo de bomba racimo que instaure en todo individuo un marco mental del que es complicado escapar; el intento permanente de dividir a la sociedad en grupos antagónicos; la estigmatización pública de la libertad de crítica; la culpabilización y puesta bajo sospecha de quien no apoya la causa; la autodestrucción de la confianza del pueblo en sus líderes; el dopaje mental, a través de herramientas de psicología social, para mantenernos felices. Incluso, como colofón a la desescalada, y fruto de un acto brutal, absolutamente reprobable,  (de éste sí hemos visto imágenes), ha resucitado el “Black Lives Matter”.
En definitiva, tipos como Lenin, Stalin, Gramsci o el instigador intelectual del Foro de Sao Paulo estarían encantados. Quizás lo esté también un tal Soros. Hoja de ruta a cualquier precio.