domingo, 28 de abril de 2019

De verdad, ¿era necesario?

Resultado de imagen de elecciones 2019Tiempo y espacios habrá para el análisis de los resultados electorales de este domingo. 


Estoy seguro que se hablará de victoria sin paliativos de Pedro Sánchez, aunque lo haya hecho sin superar los ¡"malísimos"! resultados de Rajoy en 2016. Es probable que se hable de la decepción del "bastión patrio"  que de pasar de 0 a 24 se queda lejos de esos 40 escaños que auguraban, incluso, ellos mismos. Puede que incluso se hable de sabor agridulce en el partido del nuevo líder del centro, por aquello de que no han conseguido echar al ocupa (que deja de serlo ya) de la Moncloa. Habrá quien piense que, a pesar de quedarse sin representación en el País Vasco y ser barrido prácticamente de Cataluña se puede seguir gobernando con mano firme el buque "...". O que, a pesar de haber sido reducidos de manera colosal (afortunadamente) estarán contentos porque pueden seguir condicionando al gran dragón desde las estancias de Galapagar. Puede que haya, incluso, quien se pare a pensar cómo sumando 11.153.752 votos en el conjunto de España, unos se quedan lejos de sumar para poder gobernar y, otros, con tan solo 447.253 votos más suman de sobra para aliarse y sacar un gobierno adelante sin problemas (aunque las esperanzas de una reforma de ley electoral creo que se desvanecen).

Pero este tipo de análisis siempre va a depender de la perspectiva y, sobre todo, de las expectativas creadas previamente. Pero hay otras cosas que tienen poco margen de discusión...

Como sabes, en este espacio, fundamentalmente hablamos de comunicación. Y de eso es de lo que realmente quiero escribir a estas horas de la noche del domingo y tras haber visto las comparecencias de los líderes que optaban a presidir el gobierno de España. 

De todas, me quedo con una para hablar de algo que, normalmente, se le resta importancia pero que todos los que se dedican a exponerse en público saben que la tiene, y mucha: la indumentaria.

Después de haber cosechado los peores resultados de tu formación política, después de haber pasado la jornada electoral y cuando tienes que salir a transmitir noticias duras porque toca asumir responsabilidades, pero también a agradecer y animar a todos esos millones de personas que todavía confían en tí y en tu proyecto... Después de todo eso, de verdad, ¿era necesario salir de esa guisa, tal cual familiares directos del difunto a recibir el pésame?. ¡Vaya ánimos! ¡Muy atractivo para los menores de 30!. ¿Qué tal haber pensado en algo más de domingo (electoral), de fin de semana...? ¿Qué tal un poco de calor en el escenario para evitar la soledad y el frío de la derrota (aparecer acompañado no es igual que aparecer arropado)? No están solos, todavía tienen 4.355.641 personas que les apoyan.

Por cierto, hay que decirlo, el gran gurú de estas elecciones: Tezanos. Avisó que su CIS le decía que Sánchez podía doblar en escaños a Casado. Ahí lo tienes.

martes, 23 de abril de 2019

Sobre los debates

Parece obligado escribir en este espacio sobre los dos debates a los que hemos podido asistir en estos dos últimos días entre los candidatos a presidente de gobierno de España.
Procuraré no hacer ningún análisis político. Todos tienen sus propuestas (o no). Y me limitaré a comentar asuntos relacionados con la comunicación. (lo digo por si quieres dejar tu lectura aquí).
Resultado de imagen de debate tveLa primera pregunta que me planteo es si los debates sirven para algo. Parece que no, siempre y cuando no cometas algún error grave. En segundo lugar, ¿ha contribuido a la salud democrática, aparte de darnos mucho juego, un debate en el que hay un ausente principal que, seguramente, tendrá mucho que decir en la solución del próximo gobierno? Parece que no. En todo caso, personalmente, pienso que son buenos y necesarios. Deberían ser obligatorios.
De todos es conocido que lo que ocurre en un debate está pensado al milímetro. Desde el vestuario a la actitud, pasando por las frases y mensajes fuerza o, por supuesto, el lenguaje gestual, debería estar perfectamente diseñado y ensayado.
Siendo un debate televisado, es evidente que el lenguaje no verbal y las "llamadas de atención" adquieren máxima importancia.
Siendo un "doble" debate en días consecutivos, parece que lo lógico es prepararlo pensando en el conjunto.
Siendo un debate para persuadir a demasiados millones de españoles indecisos, cobran importancia la credibilidad, la coherencia y, sobremanera, las emociones.
A partir de aquí, juzgad vosotros mismos.
Sánchez: en presidente, defendiendo su gestión y avisando del peligro de las 3 derechas. Con dominio del lenguaje gestual, aprovechando su envergadura y utilizando a la perfección las entonaciones de su voz y la expresión facial. Mensaje contundente: justicia social.
Iglesias: indumentaria al uso para su público y lenguaje gestual correcto. En el primer debate se deshizo pronto del bolígrafo entre los dedos pero mantuvo mucho tiempo su mano izquierda inmóvil y oculta, lo que le hacía perder fuerza en su mensaje. Magistral en el segundo, por su indumentaria, por separarse hábilmente del "circo" de encontronazos e interrupciones y por la contundencia de sus propuestas; tanto que resultaban creíbles. Volvió por el camino de las emociones, cual mesías, exigiendo respeto para la audiencia y erigiéndose en la voz de los deseos de la gente. Terminó con el "sí se puede" del 15-M.
Casado: aunque la sonrisa sea uno de los principales ingredientes de la comunicación eficaz, mantenerla permanentemente, incluso cuando te acorralan, no ayuda a ganar credibilidad (el momento en que prácticamente se abalanza Sánchez sobre él hablando de las mujeres, resultó demoledor). La expresión facial en televisión es importante, y Casado no la supo interpretar en el primer debate, tanto es así que trasladaba con su leve sonrisa, falta de coherencia. Mejoró bastante en el segundo, también con su lenguaje gestual. Hizo un buen uso de los recursos gráficos y realizó un minuto de oro mucho más eficaz que el del primer debate.
Rivera: magistral en el primer debate. Lenguaje gestual, expresión facial permanente, uso de recursos para llamar la atención, minuto final épico aprovechando la música que sabía iba a tener de fondo y, sobre todo, la actitud que le hizo posicionarse como principal adversario de Sánchez en el debate. Prácticamente su único error fue que su corbata producía reflejos. En el segundo le sobró su propio nerviosismo y las constantes interrupciones provocadas por indicación de su asesor. Creo que se pasó de frenada. Sin embargo colocó un minuto final soberbio, apelando a las emociones, contándonos una historia, su propia historia, que remató en sus declaraciones a la salida del debate, dedicándole esas palabras a sus padres y a su familia. Otro de sus aciertos fue el contacto visual (con el espectador); mirando permanentemente a cámara para trasladar directamente los mensajes fuerza a quien de verdad le interesaba, el espectador.
Pensar en quien ha ganado los debates no sirve de mucho, puesto que, no siempre quien gana los debates gana las elecciones. Además, dependiendo de las expectativas de cada uno de ellos y de las nuestras, el vencedor puede ser diferente.
Estoy seguro que Sánchez se considera vencedor porque no ha perdido por K.O. Casado se considerará vencedor porque después de haber perdido una oportunidad de oro en el primer debate, en el segundo remontó claramente. Rivera pensará que ha sido el vencedor llevado por la euforia de su clara victoria en el primero y porque es, a mi juicio, el que mejor ha manejado las herramientas de la comunicación y la persuasión. También Iglesias pensará que ha sido ganador porque en el segundo debate, a sabiendas de la previsible bronca, preparó milimétricamente su actitud sosegada e institucional; tanto que se enfundó un jersey de chico bueno cargado de simbolismo (por la marca).
En todo caso, recordad, cuando la razón y la emoción entran en conflicto, suele ganar la emoción

domingo, 20 de enero de 2019

"Finde" persuasivo

Resultado de imagen de convencion pp enero 2019Quizás el relato más antiguo que conocemos sobre el ejercicio de la persuasión lo encontramos en el libro del Génesis, con la metáfora del pecado original y cómo Adán y Eva fueron expulsados del paraíso gracias a la persuasiva serpiente.
Persuadir, uno de los objetivos básicos y fundamentales de la comunicación. Es razonable que consideremos a la comunicación más eficaz, cuanto más persuasiva logra ser.
Quienes dominan el arte de la persuasión, saben que es fundamental conocer a fondo lo que queremos “vender” y, por supuesto, saber lo que la audiencia (el sujeto al que se quiere persuadir) necesita y/o quiere escuchar. Esto obliga, lógicamente, a estructurar nuestro discurso en torno a las ventajas y fortaleza de nuestro “producto” y el estudio de necesidades y tendencias de nuestro público objetivo.
A partir de ahí, podemos echar mano de los que saben y han profundizado en el estudio dela persuasión para poder conseguir nuestros objetivos, teniendo como herramienta nuestro discurso. Asumamos, por ejemplo, los 6 principios de la influencia de R. Cialdini, reciprocidad, coherencia, aprobación social, simpatía, autoridad y escasez; puestos en práctica con las técnicas adecuadas podemos conseguir una capacidad de influencia que nos convierta en personas realmente persuasivas. Si conocemos las preocupaciones y anhelos de nuestro público objetivo, le hablamos a sus emociones y les trasladamos nuestra intención sincera de ayudar, habremos dado un gran paso.
¿Eso es todo? Ciertamente no.                               
Por lo que me han contado, he visto y he podido escuchar, este fin de semana el Partido Popular ha cumplido en escenificación, formas y mensajes con exquisita pulcritud todas las leyes de la persuasión. Pero…
¿Basta con eso? Probablemente no.
Ahora, llegará el momento definitivo para el “vendedor”. Tiene que trasladar credibilidad al “comprador”. Sin credibilidad no hay comunicación eficaz. Sin credibilidad será difícil que quienes se marcharon, vuelvan. La credibilidad cuesta conseguirla y se puede perder muy fácilmente. Lo bueno de todo esto es que tienen la oportunidad de conseguirlo.
P.D. En la democracia de partidos, la unidad de los mismos es fundamental para el éxito (al menos de puertas para dentro).