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domingo, 20 de enero de 2019

"Finde" persuasivo

Resultado de imagen de convencion pp enero 2019Quizás el relato más antiguo que conocemos sobre el ejercicio de la persuasión lo encontramos en el libro del Génesis, con la metáfora del pecado original y cómo Adán y Eva fueron expulsados del paraíso gracias a la persuasiva serpiente.
Persuadir, uno de los objetivos básicos y fundamentales de la comunicación. Es razonable que consideremos a la comunicación más eficaz, cuanto más persuasiva logra ser.
Quienes dominan el arte de la persuasión, saben que es fundamental conocer a fondo lo que queremos “vender” y, por supuesto, saber lo que la audiencia (el sujeto al que se quiere persuadir) necesita y/o quiere escuchar. Esto obliga, lógicamente, a estructurar nuestro discurso en torno a las ventajas y fortaleza de nuestro “producto” y el estudio de necesidades y tendencias de nuestro público objetivo.
A partir de ahí, podemos echar mano de los que saben y han profundizado en el estudio dela persuasión para poder conseguir nuestros objetivos, teniendo como herramienta nuestro discurso. Asumamos, por ejemplo, los 6 principios de la influencia de R. Cialdini, reciprocidad, coherencia, aprobación social, simpatía, autoridad y escasez; puestos en práctica con las técnicas adecuadas podemos conseguir una capacidad de influencia que nos convierta en personas realmente persuasivas. Si conocemos las preocupaciones y anhelos de nuestro público objetivo, le hablamos a sus emociones y les trasladamos nuestra intención sincera de ayudar, habremos dado un gran paso.
¿Eso es todo? Ciertamente no.                               
Por lo que me han contado, he visto y he podido escuchar, este fin de semana el Partido Popular ha cumplido en escenificación, formas y mensajes con exquisita pulcritud todas las leyes de la persuasión. Pero…
¿Basta con eso? Probablemente no.
Ahora, llegará el momento definitivo para el “vendedor”. Tiene que trasladar credibilidad al “comprador”. Sin credibilidad no hay comunicación eficaz. Sin credibilidad será difícil que quienes se marcharon, vuelvan. La credibilidad cuesta conseguirla y se puede perder muy fácilmente. Lo bueno de todo esto es que tienen la oportunidad de conseguirlo.
P.D. En la democracia de partidos, la unidad de los mismos es fundamental para el éxito (al menos de puertas para dentro).

sábado, 7 de julio de 2018

PP: las dichosas primarias

El título de esta entrada viene a cuento porque todavía estoy por encontrarme a alguien del PP que me diga que le encantan las primarias. Todavía no entiendo por qué adoptaron este  modelo si a nadie le satisface. ¿Acaso no era democrático el sistema de elección de dirigentes que tenían antes? Pero eso es otra cuestión.
El caso es que hemos asistido a un proceso novedoso a nivel nacional en el partido que representa  el centro-derecha español y me gustaría hacer algún comentario.
Vaya por delante que no me atrevo a decir qué incidencia ha tenido en los resultados cada una de las campañas (más o menos improvisadas y con más o menos medios) de cada candidato.
En todo caso los afiliados del PP han hablado y han generado una situación que el propio PP debe gestionar en un momento en el que se encuentran huérfanos de liderazgo por la rendición de Mariano Rajoy. 
Más allá de los vídeos, los twitts, los hastags  y las campañas más o menos imaginativas, el PP se enfrenta a la opción de posicionar con fuerza un líder y un mensaje, o a la opción del abismo de la lucha fratricida y el cierre en falso.
La militancia se ha expresado y deberían respetarla. Su mensaje parece claro a la vista de los resultados: unidad e integración. El cierre de filas en torno al candidato más votado parece la vía más sencilla para que el nuevo líder del centro-derecha español comience su tortuoso camino hacia la recuperación del poder robado. Me temo que pueda no ser ésta la opción elegida.
Una vez resuelto el procedimiento democrático, se hace necesaria la construcción y consolidación de un liderazgo y una reconstrucción clara del mensaje como conexión umbilical con la sociedad, utilizando todas las herramientas que la comunicación política ofrece.
Las primarias le han proporcionado al PP su propia catarsis. Ha llegado también el modelo de la no conformidad con el aparato. La victoria de Santamaría lo certifica. Ella no es el aparato, frente a las dos corrientes que surgieron en Génova 13, Cospedal y Casado. 
Creo que todo esto obliga a hacer las cosas de otro modo. Nuevas formas, pero, sobre todo, nuevas vías de contacto con la militancia y la sociedad, donde no sea tan evidente la sumisión a la élite dirigente. Hoy, el liderazgo se ejerce de otra forma, hoy el líder debe actuar de otra manera. Ha ocurrido en otros partidos, está ocurriendo en otros ámbitos y también ha llegado al PP.
Me tomo la licencia de contar lo que yo haría si fuera el nuevo presidente (sin ánimo de que nadie esté de acuerdo conmigo): cambio de imagen corporativa, cambio de nombre, venta de la sede, incorporación definitiva de nuevas caras y, por supuesto, definición del mensaje. Efectivamente; lo que viene siendo una refundación. La oportunidad está servida. De la solvencia y la altura de miras de los candidatos depende que salgan bien parados.
(N.B. Por cierto, Sr. Casado, cuando usted apenas tendría 11 años, yo perdí a
un amigo por un tiro en la nuca. Me molesta bastante que las víctimas se utilicen como herramienta. A las víctimas recuerdo, dignidad y justicia).